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El Reino Unido vislumbró este miércoles el inicio de un progresivo retorno a la normalidad al convertirse en el primer país occidental en aprobar una vacuna contra el coronavirus, la desarrollada por Pfizer-BioNTech, el mismo día en que Inglaterra salía de su segundo confinamiento.

Pese a la rapidez de su aprobación, esta se hizo "con toda rigurosidad" y sin precipitación, aseguró June Raine, directora de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA), organismo británico independiente.

Con 59.000 muertes confirmadas, el Reino Unido es el país más castigado de Europa por la pandemia, que este año provocará su mayor retroceso económico en tres siglos: -11,3%.

Los 56 millones de habitantes de Inglaterra salieron de un segundo confinamiento de cuatro semanas este miércoles.

Todas las tiendas reabrieron para alivio de comerciantes y compradores en el periodo clave antes de Navidad y los estadios pudieron recibir público, con aforo limitado, por primera vez desde marzo.

Pero el desconfinamiento dio paso a un sistema de restricciones locales que impedirá a 99% de los ingleses verse con familiares y amigos en lugares cerrados y mantendrá bares, restaurantes, cines y teatros cerrados en la mitad del país.

En este contexto, el primer ministro Boris Johnson calificó de "fantástica" la aprobación de la vacuna que debe llegar en los próximos días desde los laboratorios de Pfizer en Bélgica.

"Es la protección de las vacunas lo que finalmente nos devolverá a nuestras vidas y hará que la economía se mueva de nuevo", tuiteó.

Sin embargo "no es el fin de nuestro combate nacional contra el coronavirus", advirtió después ante el Parlamento y llamó a todos a seguir respetando las restricciones durante los meses necesarios para vacunar a la población más vulnerable, lo que el ejecutivo espera haber logrado en abril.

Vacunación la próxima semana 

Unas 800.000 dosis de esta vacuna, de la que el Reino Unido pidió 40 millones, estarán listas a principios de la próxima semana, precisó el ministro de Sanidad, Matt Hancock. El resto irá llegando progresivamente.

La campaña de vacunación se realizará siguiendo un orden de prioridad que comienza con residentes y trabajadores de geriátricos, personal médico y mayores de 80 años.

Los resultados de los ensayos clínicos de esta vacuna mostraron una eficacia del 95%. 

"Esperamos que su llegada al Reino Unido reduzca el número de hospitalizaciones de personas de alto riesgo", afirmó el director de BioNTech, Ugur Sahin.

Con una población de 66 millones de habitantes, el Reino Unido también ha reservado vacunas a otros laboratorios, por ejemplo 100 millones de dosis de la que desarrollan Oxford y el británico AstraZeneca, y otros 60 millones de la futura vacuna de Novavax.

"Mucho trabajo por hacer" 

Pese a la esperanza que trae este anuncio "todavía hay mucho trabajo por hacer", advirtió el profesor Arne Akbar, presidente de la Sociedad Británica de Inmunología.

"El despliegue de la vacuna va a ser un desafío logístico" y "el fomento de la confianza del público en la vacuna va a ser crucial", subrayó.

El innovador sistema utilizado por Pfizer/BioNTech y el tiempo récord en que se han desarrollado esta y otras vacunas ha suscitado reticencias entre partes de la población.

"Oímos todas estas locuras conspiratorias, es ridículo", afirmó a la AFP en las calles de Londres Charlie Manchester, un inglés con "confianza en los científicos" y determinado a recibir la vacuna en cuanto sea posible.

"Son buenas noticias" pero "espero que la gente se la ponga porque creo que la gente está ansiosa" sobre "la velocidad con que se ha hecho", decía por su parte Sue Manning, empleada de la sanidad pública, para quien la vacunación "es muy necesaria".

Mientras tanto, la noticia permitió a Johnson resarcirse tras haber sufrido una rebelión sin precedentes la noche anterior en la Cámara de los Comunes, donde 55 de sus propios diputados se opusieron al sistema de restricciones locales para remplazar al confinamiento.

Este fue aprobado gracias a la abstención de la oposición, pero dejó la autoridad del primer ministro y su mayoría parlamentaria muy dañadas.

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