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La suspensión de las clases universitarias ha alterado la rutina de miles de jóvenes estudiantes. Los pasillos de las universidades lucen silenciosamente vacíos. El bullicio se trasladó a las plataformas educativas que conectan a catedráticos y estudiantes.

Astrid Vaca estudia su último año de Derecho en la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS). Comprende que la emergencia sanitaria que vive el país obliga a todos a quedarse en casa. Con más tiempo disponible, aprovecha para dedicar su tiempo al estudio y a la lectura.

Desde el aula virtual siente que las clases son más dinámicas y participativas. “Todos pueden intervenir a través de los chats y los foros”, asegura.

Para Lourdes Chalup, docente de la facultad de Humanidades y Comunicación de la UPSA, la formación virtual permite “una interacción más directa con el docente y se acentúa el aprendizaje colaborativo”. La suspensión de clases ha trasladado los espacios de aprendizaje a las plataformas virtuales que las universidades poseen.

Hasta hace poco funcionaban como un apoyo al sistema presencial; ahora son el punto de encuentro entre docentes y estudiantes. 

“Es una experiencia interesante que permite ampliar otras competencias útiles para el ámbito personal y profesional de los estudiantes” considera César Rodríguez, catedrático de la facultad de economía en la Universidad Domingo Savio. 

Tanto docentes como estudiantes se adaptan para prolongar la formación académica.

Vaca entiende que algunos estudiantes se muestren reacios a pasar clase mediante la pantalla de la computadora. Pero comprende también que el objetivo de todo joven consiste en prepararse de la mejor manera para el mundo profesional y esta oportunidad contribuye a ello. “Los estudiantes tenemos tiempo y las clases virtuales son una opción para aprovechar el tiempo. La universidad te da las herramientas para continuar con tu carrera”, matiza.

Las plataformas educativas que las universidades disponen están vigentes desde años atrás. En ellas, los catedráticos comparten materiales de estudio y generan espacios de consulta a través de foros o salas de debate. 

También se comparten tareas que los estudiantes deben completar. Chalup valora el avance que las plataformas ofrecen para el trabajo colaborativo. Esta modalidad de aprendizaje “implica una mayor autonomía y responsabilidad en el alumno”. El docente se convierte en un apoyo que acompaña y refuerza el proceso de cada estudiante. 

Elsa Pedraza también estudia Derecho. Está en segundo año del sistema semipresencial en la UPDS. Cuenta con más tiempo para dedicar al estudio, ponerse al día y mejorar la calidad de sus trabajos universitarios. “Me ha ido muy bien porque mi docente es capaz y ha sabido motivarnos” confiesa. Valora que sus compañeros durante el tiempo de cuarentena se alientan mutuamente para cumplir las obligaciones. 

“El docente nos da un espacio en la clase para interactuar entre nosotros. Le llama la mesa redonda y nos permite hablar y consultar las dudas. Luego, se extiende la charla a los grupos, donde replicamos el aprendizaje colaborativo”.

Las plataformas Zoom y Meet son las más utilizadas para hacer factibles los encuentros de aula. Se respetan los horarios del sistema presencial para mantener el sentido de normalidad. Lourdes Chalup considera que “los jóvenes son los que más padecen la ansiedad por el encierro. Además de preocuparnos por la enseñanza académica, compartimos contenidos que ayudan a sobrellevar este tiempo. Es la cercanía y cordialidad del profesor con sus estudiantes”. Destaca que es importante mantener las rutinas y construir una sensación de normalidad.

César Rodríguez anima a los universitarios a encontrar las soluciones allá donde otros ven problemas. “Los objetivos, los sueños no entran en cuarentena”, reafirma. Como docente del área económica ha aprovechado la coyuntura para analizar con los estudiantes la realidad en que vivimos y, de esta manera, aplicar los aprendizajes teóricos en el análisis del entorno.

Pedraza valora el esfuerzo de las universidades y los docentes por mantener la normalidad. Desde que entró a la universidad tiene como propósito completar su formación para capacitarse de la mejor manera antes de saltar al mundo laboral.

Rescata la importancia de adaptarse a las clases virtuales puesto que “nos ayudan a estar más familiarizados con la tecnología. Uno conoce que ya es el tiempo de la tecnología y hay que capacitarse para ello”.

La motivación de cada estudiante es un factor relevante para el desarrollo de las clases virtuales. En casos en los que “las limitaciones de acceso a internet o a equipos frenan a algunos estudiantes, pero, como docentes, Rodríguez cree que "la clave del éxito está en el contacto permanente”.

CONSEJOS PARA ESTUDIAR EN CASA

Lourdes Chalup, docente de la UPSA, sugiere mantener una rutina de lunes a viernes en la que se marquen los espacios para las diversas acciones. Durante el fin de semana, puede haber más libertad con los horarios. 

Recomendaciones: 

- Descansar bien y dormir las ocho horas
- Comenzar el día con un buen desayuno
- Realizar actividad física de manera regular
- Planificar horarios
- Evitar distraerse con películas o series
- Marcar una rutina de estudio de lunes a viernes
- Adaptar los horarios al estilo de vida
- Pautar un tiempo para desconectarse de las redes sociales.

César Rodríguez, docente de la UPDS, valora la importancia de optimizar el tiempo y aprovechar las herramientas digitales para aprender de manera autónoma y responsable. El propósito de cada estudiante debe alentarlo a seguir adelante.

También sugiere a los docentes trabajar con paciencia y consideración. Siempre puede haber un imprevisto y es ahí cuando el tutor debe intervenir para apoyar al estudiante, “que se siente atendido, acompañado y motivado”.

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