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Los turcos, a través de sus novelas, nos han demostrado que son los reyes de los guiones del drama, pero a un nivel de la exageración que cabalga sobre una delgada línea de la ridiculez, hablando de las telenovelas que llegan al país. Prueba de ello es que al verlas, las situaciones desgarradoras de sus contenidos no consiguen lograr esa catarsis que nos lleva al llanto, o quizás dichos dramas nos son indiferentes de tanto desdén que muestran.

Netflix estrenó en su plataforma la película turca Milagro en la Celda 7, una de las más vistas en estos días de confinamiento por cuarentena y que es capaz de hacer quebrar en llanto hasta al más duro o a la más ruda. Resulta una verdadera trampa que te provocará deshidratación por llanto.

Basta anticipar, sin caer en el spoiler, que trata de un padre humilde y con discapacidad intelectual que vive con su hija, de seis años, y su abuela. Su vida cambiará después de que, por un error y la prepotencia militar, resulte apresado por un crimen que no cometió, separando así a padre e hija. Con estos elementos ya podrás tener una idea del drama en escalada que experimentarás.

La actuación de los personajes centrales es simplemente espectacular, particularmente de la niña, interpretada por Deniz Baysal, y del padre, por Aras Bulut Iynemli, un reconocido actor turco de telenovelas como Mar de amores y El Sultán.

Hollywood ya nos mostró algo parecido con I Am Sam, protagonizada por Sean Penn, pero si esta película te arrancó lágrimas, Milagro en la Celda 7 es algo que debes pensar bien antes de ver. Aunque el guion a ratos alcanza varios clímax bastante exagerados, típicos de estas teleseries, luego se encamina nuevamente en una obra bien armada.

¿Están listos? No olviden sus pañuelos.

Autor: Julico Jordán

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