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El gobierno turco denunció el sábado "la hostilidad de Grecia hacia el islam y Turquía", al día siguiente de duras reacciones en Atenas ante la reconversión en mezquita de la exbasílica de Santa Sofía en Estambul.

Miles de musulmanes participaron el viernes en la ciudad turca en la primera oración en este alto lugar de la ortodoxia, reconvertido en mezquita, en presencia del presidente Recep Tayyip Erdogan.

El primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis afirmó el viernes que "lo que ocurre hoy en Constantinopla (Estambul) no es una manifestación de fuerza sino, por el contrario, una señal de debilidad", y acusó a Turquía de "insultar al patrimonio del siglo XXI".

Las reacciones ante la reconversión de Santa Sofía en mezquita "revelaron una vez más la hostilidad de Grecia hacia el islam y Turquía", declaró el portavoz del ministerio turco de Relaciones Exteriores, Hami Aksoy.

También "condenó firmemente" el hecho de que la bandera turca fuera quemada en Tesalónica, segunda ciudad de Grecia, y acusó al gobierno y al parlamento griegos de  "provocar al público con declaraciones hostiles".

"Los niños mimados de Europa, que no pueden aceptar que nos inclinemos de nuevo ante Hagia Sophia, están delirando", añadió en un comunicado.

Decenas de personas "en duelo", con banderas griegas e imágenes de la virgen, se concentraron el viernes por la noche en Atenas y en Tesalónica, para rezar y protestar contra la reconversión en mezquita de Santa Sofía, construida por los bizantinos en el siglo VI e inscrita en el patrimonio mundial de la humanidad.

Convertida en mezquita tras la toma de Constantinopla, Santa Sofía fue transformada en museo en 1934 por el primer presidente de la República turca, Mustafa Kemal Atatürk, interesado en "ofrecerla a la humanidad".

La casa natal de Atatürk en Tesalónica fue cerrada el viernes por el consulado turco, oficialmente para limpiarla, hasta el lunes.

Grecia y Turquía, países vecinos y ambos miembros de la OTAN, mantienen históricamente relaciones tensas.