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Cuando muchos países parecían haber controlado al coronavirus, la enfermedad comienza a amenazarlos con un rebrote. Sin embargo, la cuarentena no es la primera opción de aquellos lugares que han visto como efecto colateral la grave afectación de su economía. En ese contexto, las personas deben comenzar a convivir con la enfermedad, cumpliendo rigurosamente los protocolos de bioseguridad para evitar el contagio.

 En días pasados, investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Estados Unidos, publicaron en la revista British Medical Journal un estudio para ayudar al público a evaluar el riesgo en cada situación cotidiana.

 Para ello, crearon una tabla que clasifica el riesgo según la cantidad de asistentes, si usan o no barbijo, la actividad que hacen (si hablan, cantan, gritan o están en silencio) y el nivel de ventilación del lugar.

"El riesgo de infección está determinado por muchos factores y todos ellos están conectados. Aún no hay ningún estudio que determine el riesgo absoluto, pero queremos empoderar a la gente para que evalúe el riesgo relativo a cada situación", dijo a BBC Mundo Lydia Bourouiba, directora del Laboratorio de Dinámica de Fluidos en la Transmisión de Enfermedades de Instituto Tecnológico de Massachusetts y una de las autoras del estudio.

Por ejemplo, en un karaoke en un salón cerrado, donde la gente estará gritando y cantando, lo recomendable es quedarse el mínimo tiempo posible y, obligatoriamente, usar barbijo.

La recomendación para otro escenario, como una reunión en un sitio abierto, donde sea posible mantener una mayor distancia entre los asistentes, es que se debe evitar la música alta para que las personas no deban gritar para conversar

Distancia, ventilación y tiempo

Los investigadores sostienen que los dos metros de distancia recomendados debe ser, en algunos casos, la distancia mínima - no la máxima - a mantener con alguien.

"La regla de los dos metros no consideraba el cuadro total de la exhalación de partículas suspendidas en el aire y de cómo estas se mueven. Hoy sabemos que no es solo porque mantienes esos dos metros de distancia que estás seguro", dice Bourouiba.

Además, menciona que se deben tomar en cuenta otros factores, como la duración del evento o el tiempo que uno permanece en contacto con los asistentes. También es importante saber si hay suficiente aire fresco y que los asistentes no estén dentro de la zona de respiración ajena. Es decir, debe haber más de 25 centímetros de distancia entre la boca y la nariz de uno (que respira de forma normal) y del otro.

Lo más importante, dice Bourouiba, es garantizar la circulación de aire limpio, de preferencia que venga de afuera. "No es suficiente con mover el aire, como hace un ventilador o el aire acondicionado. Hay que renovarlo para diluir las partículas que exhalamos en el aire nuevo."

Por esa razón, es mejor estar en espacios abiertos o con ventanas que permitan que el aire circule. Y aún así, es importante fijarse en cómo circula.

¿Qué hacer en cada situación?

Según la especialista, se deben tener algunos cuidados básicos en cada situación:

Riesgo bajo. Mantener al menos dos metros de distancia y usar barbijo. 

Riesgo mediano. Ser más riguroso con la regla de los dos metros. Si es posible, tomar un poco más de distancia dependiendo de los otros factores.

Riesgo alto. Dos metros debe ser la distancia mínima, aunque lo ideal es estar más alejado y usar un barbijo de buena calidad.

"Sabemos que es complicado, pero intentamos organizar la información de manera que todo el mundo lo entienda, desde la familia que quiere organizar una barbacoa hasta el gerente de la oficina. Todos tendremos que manejar estas situaciones.", concluye la científica.