Santa Cruz de la Sierra bailará al ritmo la cueca. Esto debido a que la capital cruceña forma parte del cronograma de seis conciertos que el reconocido cantautor, compositor y gestor cultural boliviano Willy Claure brindará en diferentes ciudades del país festejando sus 50 años de carrera artística y musical.
La gira comenzó el pasado 3 de junio en Cochabamba, en tanto que la segunda fecha que tenía que realizarse en Oruro, este 10 de junio, fue reprogramada debido a los conflictos sociales para el 1 de julio. El recorrido continuó el 17 en Sucre, capital de Chuquisaca, con una presentación en el Teatro Gran Mariscal.
Los próximos shows serán este miércoles a las 20:00 en instalaciones de Chaplin Show en la capital cruceña; también el 8 y 9 de julio en La Paz, además del show reprogramado en Oruro.
Claure, un emblema de la cueca boliviana, comenzó a los 13 años tocando la guitarra y cantando. A los 16 ingresó al Grupo Khanata de Cochabamba, y luego, a partir de los 18, recorrió varios grupos como Savia Nueva, Los Jairas y Ruphay, entre otras.
“Hace como 30 años que estoy dedicando mi carrera a la cueca boliviana”, destacó el artista al ser entrevistado por EL DEBER.
Para esta importante celebración, Claure es acompañado por invitados especiales, entre ellos la cantante tarijeña Esther Marisol y la agrupación paceña Octavia. Ambos interpretan algunas de las composiciones del autor.
La selección de canciones para esta gira, según explicó el artista, reúne principalmente composiciones propias. Pero entre las “excepciones” figuran tres temas que forman parte esencial de su repertorio como ser: ‘De Regreso’ y ‘Cuento del Mundo’, de Matilde Casazola, además de ‘Olvídate de mí’, de Édgar ‘Yayo’ Joffré.
“Esta selección, que se hizo para todos los conciertos, es para mostrar un poco todo el resultado de estos 50 años; componiendo y creando música boliviana”, señaló Claure.
Evolución del género
Al reflexionar sobre los cambios experimentados en los últimos años por la cueca boliviana, el artista consideró que con la promulgación de Ley 764 que declaró en 2015 a la cueca boliviana como Patrimonio Cultural Inmaterial de Bolivia, “marcó un antes y un después” para este género.
“A partir de ese momento la cueca boliviana llega a tener un carnet de identidad ante el mundo. Eso ha ayudado muchísimo, no solamente a los músicos, sino también a las escuelas y a las academias de danza y baile”.
Sin embargo, advirtió que aún existe el desafío de incentivar la creación de nuevas composiciones en géneros como la cueca, el taquirari y la chovena.
“No he visto caerse al folclore. Hay mucha música, pero falta un impulso para incentivar a los compositores a que compongan más taquiraris, chovenas y cuecas, entre otros géneros folclóricos bolivianos”.