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A Blooming le faltan jugadores pero le sobran ganas, fe y convicción para salir adelante en un momento complicado que, de a poco, va dejando atrás.

Con esa mezcla vital de entereza y entusiasmo le puso un freno a The Strongest en el estadio Tahuichi.

En el clásico cruceño ya había demostrado que le sobra determinación para pelear los partidos. Ayer ocurrió lo mismo, le puso empeño y se dio el gusto de quitarle el invicto al Tigre.

Con Uraezaña sólido en el arco, la firmeza de Cabrera y Pérez en la zaga, el oficio de Latorre y el despliegue de Spenhay en el mediocampo, los destellos de Rafinha y la pujanza de Garzón en la zona ofensiva, se reencontró con un triunfo necesario.

El oportunismo de Garzón, que se quedó con una pelota perdida en el área, le permitió abrir el marcador en el minuto 38. No había llegado mucho hasta ese momento, pero fue efectivo, algo que vale harto en el fútbol.

Acto seguido, Navarro armó una gran jugada por izquierda, envió un centro “picante” que encontró a Rafinha en el segundo palo para empezar a asegurar la victoria en el minuto 41.

Una ventaja fundamental antes de irse al descanso y manejar con tranquilidad las acciones en el segundo tiempo.

The Strongest, que tuvo un poco más la pelota sin llegar a inquietar, fue más agresivo en el segundo tiempo. Generó un par de situaciones claras de gol, pero entre la fortuna y Uraezaña se encargaron de mantener el cero en el arco celeste.

Blooming se replegó un poco, fue solidario en defensa y contraatacó con peligro. Estuvo a punto de lograr el tercero como The strongest el descuento.

Un triunfo justo y necesario cuando más lo necesitaba.

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