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Bolivia otra vez a la cancha a buscarse la vida en las eliminatorias para el Mundial de Catar 2022. Al frente estará Chile, que está en las mismas, tratando de mejorar su suerte tras un comienzo irregular.

El encuentro se jugará desde las 21:30 hora boliviana en el estadio San Carlos de Apoquindo, en Santiago, propiedad del club Universidad Católica, a los pies de la cordillera de los Andes.

Ganar es lo ideal, o por lo menos empatar, para no quedar relegado nuevamente entre los últimos de la tabla de posiciones, y acercarse un poco más a la zona media donde se encuentran los aspirantes a uno de los cuatro cupos a la Copa del Mundo, o por lo menos al repechaje.

La situación se repite en cuanto a la situación porque aún hay vida. Si no se suma, en un par de fechas no habrá ninguna chance y las eliminatorias pueden convertirse en una tediosa competencia.

Bolivia sumó puntos valiosos ante Venezuela, en su primera victoria en la competencia sudamericana, por lo que representan en las posiciones y por el valor anímico de cara a este encuentro ante Chile.

Fue el segundo partido consecutivo en el que suma unidades, antes había obtenido uno, el primero, en condición de visitante, frente a Paraguay. El triunfo potenció el punto logrado en Asunción, en una jornada histórica para el fútbol nacional porque era la primera vez que no se perdía ante el seleccionado guaraní en su reducto.

Un rival distinto

Chile se presenta como un adversario complicado por su pasado y presente. Cuenta con un plantel de mucha experiencia, cuya base ganó dos veces la Copa América en la última década, y que ante Argentina, el jueves pasado, demostró que está vigente.

Con el uruguayo Martín Lasarte como nuevo entrenador, el seleccionado chileno se mostró como un equipo seguro de sí mismo, apuntalado en la jerarquía de valores como el arquero Claudio Bravo, el zaguero Gary Medel, el mediocampista Charles Aránguiz y el atacante Alexis Sánchez. Cuenta con un buen medio campo, que desdobla bien la labor de obstrucción y apoyo, armando un bloque sólido que presiona al rival y apoya a sus atacantes.

Bolivia se impuso con merecimientos a Venezuela, en dos etapas distintas en cuanto a rendimiento. Arrancó ganando con el oficio goleador de Marcelo Martins, los chispazos de Henry Vaca y el aplomo de Leonel Justiniano, pero se fue quedando. Reaccionó en el segundo tiempo con un mejor accionar de Diego Bejarano y Erwin Saavedra, y acabó por liquidar el partido apoyado nuevamente en la presencia goleadora de Martins.

Hoy no tendrá en sus filas a Saavedra, suspendido por acumulación de tarjetas amarillas. El sustituto saldría entre Danny Bejarano y Diego Wayar, ambos con mayor capacidad en el juego de obstrucción que el mediocampista de Bolívar.

Al margen de esta modificación, es probable que hayan otras por determinación del entrenador César Farías, quien cambiaría el formato del equipo del medio campo hacia adelante, incluyendo un volante más en lugar de un atacante, tomando en cuenta las características del rival de turno y el hecho de jugar en condición de visitante.

Boris Céspedes es opción para fortalecer el medio. El volante del Servette de Suiza sustituiría a Rodrigo Ramallo. No se descarta la inclusión de William Álvarez como atacante, lo que obligaría retrasar a Henry Vaca unos metros.

Bolivia saldrá a la cancha con un equipo distinto, pero con la misma fe. Al fin y al cabo, la última vez allá consiguió un empate.

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