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La Conmebol pretende ponerles un tapaboca a los jugadores de fútbol para que no hablen de su desacertada decisión que ha puesto en riesgo a quienes forman parte de la puesta en escena dela Copa América.

Celosa guardiana de su imagen y prestigio (¿y del negocio?), y susceptible por estar en la mira de propios y extraños, reaccionó con una rapidez inusual contra Marcelo Martins porque el capitán de la selección boliviana la responsabilizó de los casos de Covid-19 que se presentaron en el arranque del torneo sudamericano.

Martins, a través de su cuenta de Instagram, preguntó si la Confederación Sudamericana de Fútbol se haría responsable en caso de que hubiese alguna muerte a causa de la pandemia en alguna de las delegaciones en el campeonato que se lleva a cabo en Brasil, y si el negocio es más importante que una vida. 

A la Conmebol le hizo mella lo dicho por el referente del fútbol nacional, criterio que seguramente comparten muchos de los integrantes de otras delegaciones pero no se animan a darlo a conocer.

Tapar el sol con un dedo, barrer bajo la alfombra, cortar por lo más delgado, a todo eso recurre la entidad matriz del fútbol sudamericano, que no reconoce su desatinada decisión de elegir como sede de la Copa América al país con el segundo mayor índice de muertes y el tercero en contagios del planeta.

Es tal su orgullo que en vez de reconocer su error y brindar la máxima seguridad a los actores en el certamen sudamericano, lleva a un tribunal a Martins, tras abrirle un expediente “disciplinario”, por decir lo que piensa y lo que siente.

A tanto llega su soberbia que ni siquiera se pone en lugar del jugador, de la persona que padece en carne propia el embate de este en virus que nos tiene mal a todos.

Al parecer no está enterada de que Martins es una de sus víctimas, que dio positivo de Covid-19, por lo visto no le interesa saberlo y ni le preocupa el estado anímico de una persona que vive este momento difícil.

Es hora de que los capitanes y referentes de las selecciones sudamericanas digan algo, y que los Messi, Neymar, Suárez, Vidal, Cuadrado y compañía, salgan en defensa de un compañero de actividad para poner freno al poder dictatorial de la Conmebol.

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