Las calles de Puerto Príncipe se llenaron de camisetas, banderas y emoción. Haití vuelve a jugar un partido de Copa del Mundo después de más de 50 años y el debut ante Escocia, por el Grupo C del Mundial 2026, se convirtió en una fiesta popular.
Desde horas antes del encuentro, miles de haitianos se reunieron en distintos puntos de la capital para acompañar a la selección dirigida por Sébastien Migné. En varios barrios se instalaron pantallas para seguir el partido, mientras los hinchas salieron a las calles con los colores de su equipo.
El regreso mundialista llega en un momento especialmente difícil para Haití, marcado por una crisis política, social y de seguridad que golpea desde hace años a la población. Por eso, la participación de su selección aparece como una pausa emocional: una oportunidad para celebrar, aunque sea por unas horas, en medio de la tensión cotidiana.
Según reportó TUDN, la expectativa se desbordó en Puerto Príncipe antes del partido frente a Escocia, con comunidades organizadas para ver el debut y mostrar apoyo al combinado nacional. Haití integra el Grupo C, junto con Brasil, Marruecos y Escocia.
El partido se disputa en Boston, en el inicio de una campaña que para Haití tiene un significado que va más allá del fútbol. No se trata solo de volver a competir en la máxima cita deportiva: se trata también de recuperar, desde la cancha, una alegría colectiva largamente esperada.
Para los haitianos, este debut mundialista no es un partido más. Es una escena de orgullo nacional en medio de la adversidad, una celebración que une a comunidades enteras y que convierte al fútbol en un respiro frente a los problemas que atraviesa el país.