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El clásico cruceño lo puso a la palestra durante la semana pasada. Le dio un ingrediente especial con sus declaraciones con extremo optimismo. Sabe vender bien su ‘charque’ y como todo ingeniero comercial siempre está proyectando a Blooming como una empresa que empieza a dar réditos. Califica a su directorio como una familia que piensa en grande, aunque admite que de por medio hay una deuda ‘encapsulada’, que no crece, y que ha posibilitado  que el club dentro de poco sea autosostenible. Habló del proyecto que está en desarrollo, del activo intangible que tiene el club y de Sublimaker, la empresa que maneja la marca de la institución.

Con dos años y medio al mando del club ¿cómo está Blooming ?

Es una institución manejable, aunque mis amigos me aconsejan no decirlo porque hay ex directivos que andan diciendo que ahora quieren volver a dirigir el club.

¿Se vienen las elecciones?

No, de ninguna manera, pero hay un interés de desestabilizar, aunque por ahora solo son comentarios. También hay que ponderar que hay gente que habla de manejar de otra manera la institución para que siga creciendo. Esto es bueno y  aquí quiero destacar, que Blooming ha dado un giro notable en su administración desde que asumió este directorio.

¿Esto último origina que quieran volver?

Por supuesto. Si hay gente que antes de tiempo ya están pensando en las elecciones es porque el club tiene otra realidad. Se ha mejorado muchísimo en la parte financiera y por eso Blooming ahora es apetitoso, es un dulce.  

¿Se debe menos?

Tenemos deudas manejables. Lo que hicimos es encapsularlas. Un ejemplo. Se le acaba de cancelar a ‘Chino’ Paz (ex administrativo) aproximadamente 40 mil dólares. Era un problema por el cual encaramos un juicio laboral que data de seis años. Se llegó a un acuerdo con recursos que gestionó el directorio.

¿Eso es encapsular?

Voy a dar otro ejemplo. Cuando asumimos en Blooming, la deuda era aproximadamente de 3,5 millones de dólares. En estos momentos se ha reducido poco, pero cuando ingresamos, a los directores se les debía 400.000 dólares y ahora estamos en 1,2 millones. Creció, pero con el dinero de la gente del directorio se pagó a los externos que cobraban intereses. Ese es el concepto de encapsular deudas. Es decir, en vez de tener diez deudas externas, lo mejor es tener una, pero de un solo lugar y sin pagar intereses.

¿Esto implica que ya no recurren a préstamos externos?

Cuando asumimos, una de nuestras políticas fue que todos los préstamos los hace el directorio y tratamos de que sean mínimamente externos. Esto porque la gente del directorio genera préstamos sin interés; lo otro, si lo exige. Por eso, cuando un directivo acude a un préstamo externo, el que paga el interés es él mismo. Esto para salvaguardar la integridad económica del club.

¿Blooming va en camino a autofinanciarse?

Todavía no somos autosostenibles, pero pronto lo seremos porque ya contamos con activos reales, que son  nuestros futbolistas. Un activo intangible son jugadores como Rubén Cordano, Roberto Fernández, José María Carrasco, Paúl Arano, Robert Cueto, José Vargas y César Menacho para mencionar los que me vienen a la memoria. La suma de lo que valen sus fichas dan una cifra importante. Esto es activo real. A esto se suma el desarrollo de un sistema de negocio que se apertura dentro de Blooming.

¿Cómo es esto?

Las menores de Blooming se han convertido en una unidad de negocio con autonomía de gestión, aunque el directorio y la presidencia está pendiente. Ellos tienen su propia estructura dirigencial y administrativa; ahora lo positivo es que ya son autosostenibles y esto ya es el fruto de un proyecto que sigue avanzando. Lo mismo pasa con Marketing, que también tiene su propia estructura. En otras palabras, estamos manejando Blooming como una empresa y desde hace un año manejamos cifras claras de lo que podemos contar de lo que ingresa a una gestión.

¿En base a estos números claros gastan por temporada?

En base a este dato económico es que tomamos la decisión de conformar una plantilla cuyo presupuesto de pago mensual no pasa los 85.000 dólares.

¿Qué hay de las nuevas obras en la sede como la construcción de un estadio?

El proyecto ‘unidad, un sentimiento’ tiene tres pilares fundamentales. El primero era encarar lo administrativo y financiero. Esto va yendo perfectamente. Lo segundo, organizar las divisiones menores y también estamos avanzando. Lo tercero, buscar la coherencia futbolística y estamos yendo bien. Dentro del proyecto estaba también la transformación del club para ser el mejor de Bolivia. En ese camino aparece el merchandising, que incluye como aspiración la construcción del estadio por la que estamos buscando una nueva fuente de financiamiento para empezar a construir.

¿Cómo está el pleito con la señora Marisol Negrete, que se quedó con una parte del terreno de la sede por una deuda?

Seguimos en la lucha. Que quede claro que Blooming contaba con 98.700 metros cuadrados y la señora Negrete tiene en estos momentos 7.200 metros por concepto de una deuda que adquirió con directores del club que estaban en su momento. Fue una venta con pacto de rescate y que los directivos pusieron en prenda, pero que nosotros vamos a seguir peleando para recuperarlo. 

¿Originó crisis en su directorio el deceso del vicepresidente deportivo (Nelson Mauriel), que a la vez era el dueño de Sublimaker, la empresa que le manejó la marca del club?

En ningún momento. El directorio siempre estuvo firme. Nosotros tenemos con esta empresa un contrato de cuatro años para que manejen el merchandising. Para firmarlo solicitamos que nos entreguen toda la documentación legal de la empresa y comprobamos que estaba en orden. Nuestra relación fue netamente comercial. Desde luego que afectó, pero en lo humano no así en lo institucional porque todo el intercambio comercial está bien detallado de parte de ellos como de Blooming. Acá había un negocio y ahora estamos viendo con los herederos cómo vamos a continuar porque dentro del vínculo hay fechas sobre rendimientos de cuentas, que se tiene que cumplir. Desde la parte humana seremos sensibles y flexibles, pero vamos a velar por el bien de Blooming.

Le quedan un año y ocho meses de gestión al mando de Blooming, ¿qué pasará de aquí en adelante?

Tenemos que ganar un título antes de que termine la gestión. Ya nos hemos convertido en una fábrica de jugadores, pero ese ciclo se cerrará cuando empecemos a transferir a importantes clubes del exterior,  y cuando el hincha no se ponga intranquilo al ver que se están vendiendo jugadores, sino al contrario lo que queremos es que le origine felicidad porque estará ingresando dinero al club como producto del trabajo en nuestra canteras, en la que se siguen formando otros con la ilusión de subir al plantel profesional.

¿Un título será un alivio?

Por supuesto que sí. Un título te alivia en un 70 por ciento de lo que se debe. El título, para cualquier club, que sepa manejar sus premios, te deja aproximadamente 2 millones de dólares líquido, descontando ya el 10 por ciento que va destinado a premios de jugadores, otro tanto para divisiones menores e infraestructura. Por eso es algo soñado y es la apuesta por cualquier club. Blooming está bien encaminado. Tenemos buen equipo y un buen grupo humano.

¿Contratar a Erwin Sánchez fue oportuno?

Erwin lo es todo en lo deportivo. Es muy importante dentro del proyecto. Vive en la sede, habla con los entrenadores de las menores y está pendiente de los jugadores desde la sub-11. Dije la vez pasada que es el Fergusson de Blooming y todo mundo empezó a molestar.

¿Es cierto que hubo ofertas del exterior para llevárse a Roberto Fernández?

Todos los jugadores de Blooming son transferibles si llega una oferta que le conviene al club. Ahora, en el tema de Roberto (Fernández) no comparto la decisión que tomó Eduardo Villegas (DT de la selección) al darle poco minutos en la Copa América. Si bien apoyo que continúe en el equipo nacional, porque se lo ha ganado, faltó que le dé más oportunidad. Había muchos ojos puestos en él (Roberto). Estoy hablando no solo de clubes de Sudamérica, sino también de Europa, Asia y hasta de África. Roberto ya es de exportación. Es una linda realidad, como también ocurre con otros jóvenes del equipo.

¿Rafinha y Barros se quedan o podrían irse?

Estos jugadores llegaron al club como producto de un gran seguimiento desde septiembre del año pasado. Ahora, tuvimos la suerte que se adaptaron muy rápido al grupo y su rendimiento fue el mismo que en sus anteriores equipos. Esto hizo que se transformen en estrellas del equipo y lo bueno para Blooming es que tienen contrato hasta el 2020. Son del club, por lo tanto también son transferibles ya sea para clubes del país o del exterior.

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