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La fatídica noche del 21 de junio va quedando atrás. La lesión del ligamento cruzado de la rodilla derecha apartó de las canchas al boliviano Luis Haquin, justo cuando su carrera estaba en pleno ascenso tras jugar una buena Copa América. No ha sido fácil, es más, no lo será hasta el día en que nuevamente vuelva a jugar un partido oficial con el Puebla. De todas formas, el optimismo que tiene es inquebrantable: “Desde el primer día hasta hoy solo miro el lado positivo”.

A tres meses de aquel dolor en México, la evaluación de los médicos es buena a tal punto que el jugador ya comenzó a hacer trabajos de campo. En este proceso ha sido clave la ayuda del kinesiólogo David de los Santos a quien agradece “por la predisposición, el profesionalismo de estar prácticamente las 24 horas del día dedicado a mi recuperación”. Tras la lesión decidió encarar todos los trabajos en México, incluida la recuperación para volver cuanto antes.

Ya te vimos trabajando en cancha, ¿está cerca tu retorno?

Hoy estoy muy feliz porque cada vez, veo más cerca el retorno a las canchas. Gracias a Dios las cosas han salido bien y vamos por buen camino; los doctores están felices por la evolución y estiman el retorno antes de la fecha prevista.

¿Qué tan duro fue esta lesión que llegó justo cuando parecía que todo iba en ascenso?

Fue duro por el hecho de que venía con muchas ilusiones y con muchas metas grupales y personales, pero lo tomé como un propósito de Dios y acepté que todo pasa por algo. Sin dudas que es un aprendizaje y un fortalecimiento en mi carrera en todo sentido, además, duro por el hecho de que al futbolista no le gusta estar afuera.

¿Quiénes han sido vitales en esta etapa de tu carrera?

Mi familia ha sido muy importante, por el apoyo y la fortaleza que me ha demostrado. Estoy eternamente agradecido con todos, por el apoyo que he recibido. A ellos se agregan compañeros de equipo, de selección, excompañeros, exjugadores, entrenadores, referentes de nuestro fútbol, directivos, gente tanto de Bolivia como de México que me da su apoyo hasta el día de hoy. Además, quiero aprovechar para agradecer al kinesiólogo del club (David de los Santos) por el apoyo, por la predisposición y el profesionalismo de estar las 24 horas del día centrado en mi recuperación.

¿Cuesta motivarse en momentos como este?

Mi familia es mi mayor motivación, cada mañana le pedí a Dios que me dé mucha fortaleza y tranquilidad para afrontar la jornada que comenzaba; desde el primer día (de la lesión) hasta hoy solo miro el lado positivo de las cosas.

¿Sentiste miedo en algún momento por la gravedad de la lesión y el tiempo que hay que esperar para la recuperación?

Miedo en ningún momento, tenía mucha fe en Dios de que me iba a sacar de este momento y que iba a volver aún más fortalecido. Cada día que pasa los trabajos son mucho más exigentes y en cada sesión me siento mejor, más fuerte. Estoy muy bien ahora.

¿Cómo tomó (Alejandro) Chumacero este momento, vos que lo tenés cerca en Puebla?

Lo de él ha sido muy importante. Es que Alejandro ha estado pendiente desde el primer día en que llegué a México hasta hoy; me aconseja, me apoya, me dice que esté muy tranquilo, paciente y que actúe con inteligencia. Le tengo mucho cariño y un gran agradecimiento por el apoyo que me da.

Me imagino que has seguido todo lo que pasa con la selección. ¿Cómo viviste le cambio de Farías por Villegas?

Son decisiones que se toman en este deporte, no soy de mirar al pasado, es momento de dejar atrás las cosas, se ha comenzado este nuevo proceso y hay que respetar, apoyar y estar todos unidos. Estar enfocados al 100 por ciento será muy importante para conseguir los objetivos trazados.

EL TRABAJO ES SIN PAUSA
Las sesiones de campo son a diario. Haquin sabe que la única manera de volver antes de tiempo es esforzarse al máximo. Quiere llegar con ritmo hasta diciembre para ver si puede jugar el Preolímpico sub 23

A Farías lo conocés bien...

Sí, tuve la oportunidad de trabajar con él, es un entrenador que prioriza la parte humana del jugador que además te exige agresividad, intensidad, verticalidad, tenencia de balón y romper líneas desde la zona defensiva. A ello se agrega que los centrales tienen que jugar en mitad de cancha y empujar al equipo siempre hacia adelante.

¿Has podido hablar con él?

No, todavía no he tenido comunicación con él, pero sí con integrantes de su cuerpo técnico. Ellos han estado todo el tiempo pendiente de mi recuperación y de la evolución que llevo.

Hace poco Farías habló de que podés ser uno de los pilares para el Preolímpico de Colombia. ¿Cómo lo tomás?

Para mí es y será siempre un orgullo vestir la camiseta de la selección, estoy trabajando duro para volver a jugar lo antes posible y ser llamado nuevamente a una convocatoria; esperaré con muchas ansias el llamado.

¿Has seguido el trabajo de la sub 23 y la mayor que jugaron en la fecha FIFA pasada?

Siempre estoy pendiente del trabajo de la selección, y sobre estos dos últimos amistosos que disputaron (la sub 23 ante Argentina y la mayor con Ecuador), pienso que se va por buen camino pese al resultado, hay muchas cosas positivas, como muchas cosas que mejorar que obviamente con el tiempo se corrigen, pero es apoyando y respetando los procesos.

¿Qué hay que hacer para seguir mejorando?

Para mejorar el único secreto es el compromiso, el trabajo, y no solo en la selección, si no también en nuestros clubes, en el día a día de cada uno de los que nos toque integrar una convocatoria a nuestra selección. De verdad que no conozco otra fórmula.

¿Se puede sorprender en el Preolímpico?

Por supuesto, tengo mucha fe y convencimiento de que podemos conseguir los objetivos trazados. Y creo que con este proceso no solo podemos dar pelea en el Preolímpico, incluyo también la próxima Copa América (se jugará en Argentina y Colombia) y las eliminatorias. El objetivo es buscar la clasificación al Mundial de 2022.

¿Cuáles son tus objetivos personales?

Mi objetivo o meta personal es crecer y aprender cada día en todo sentido, tanto en lo humano como en lo deportivo. En lo futbolístico apunto a Europa, con la selección ir al Mundial, y a las Olimpiadas.

¿Se puede llegar a Catar, cómo lo analizás? Es una mochila pesada porque no vamos desde el Mundial de EEUU 94

Sin dudas que llegar al Mundial es el sueño de todo el país y de todo jugador, sin embargo, no lo veo como una mochila pesada para los que estamos; es un desafío importante en la carrera de un futbolista que tiene que acostumbrarse a la alta competencia.

¿Qué te dejó la Copa América, estamos lejos, cerca...?

El fútbol, hoy en día, se ha igualado bastante en todas partes del mundo y en todo sentido. Si bien no obtuvimos los resultados esperados en la Copa América, no tenemos dudas de que estaremos a la altura de hacer buen papel en el Preolímpico, en la siguiente Copa América y en las eliminatorias.

¿Es difícil sufrir una lesión como la que tuviste y sobrellevarla lejos de casa?

Por supuesto que es duro estar lejos de la familia, pero el futbolista tiene que estar preparado para eso. Hoy, siento el apoyo y el cariño de mi familia como si estuvieran a mi lado. Los sueños y metas tienen que estar por encima de todo. Además, que hay que ser conscientes de que nada es fácil y hay que luchar contra toda adversidad para lograr las metas.

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