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Posando al borde del gramado y con un imponente estadio de fondo. De las cuatro fotos que acompañaban el féretro de Nelson Mauriel, dos de ellas lo identificaban con el fútbol. Las chamarras celestes copaban la sala Esperanza de Las Misiones donde se velaban los restos del directivo, un apasionado por la pesca, cristiano junto a su familia, padre de cuatro hijos y un hincha acérrimo de Blooming.

“La familia doliente pide por favor nada de cámaras cerca”, solicitó un familiar.

El viento frío soplaba, pero aún así no paraban de llegar amigos y familiares portando voluminosos ramos de flores blancas. Mauriel, juntó a mucha gente del fútbol, el círculo donde se lo conoció desde que apareció hace más de un año, tras sellar un acuerdo de su empresa Sublimaker con el club celeste.

Le encantaba la pesca en lancha y la caza, y las fotos de su perfil de Facebook lo ratifica. Pero su pasión por Blooming le ganó a todo; fue presentado en la asamblea de socios en septiembre y poco después se selló junto al presidente Juan Jordán la que sería su gran apuesta: la construcción de un estadio para el club comprometiendo $us 1 millón a cambio de manejar por 12 años la marca Blooming.

El acuerdo con la academia se dividía en dos partes: Sublimaker Blooming Store para producir y vender todo el merchandising por el que debía abonar $us 100.000 al inicio de cada año, y el proyecto del estadio. De acuerdo a lo que en su momento manifestó Juan Jordán, presidente del club, el 40% del monto total se destinó para paliar los gastos que agobiaban de las anteriores gestiones y que el restante 60% se iba a abonar en diciembre, al momento de iniciar las obras.

Aparecía poco en los medios, aunque cuando quedó como presidente interino tras un viaje de Jordán a EEUU con las menores del club, no tuvo otra que acceder a los requerimientos por la difícil situación económica del club. Por el acuerdo del millón de dólares, dio dinero para que se cancelara deudas con jugadores y hasta la concentración en Cochabamba en la recta final del Apertura 2019.

En el velorio, quienes estuvieron desde temprano fueron los de las menores, directivos y cuerpo técnico. Estaban golpeados, apenas conversaban entre ellos y preferían mantenerse con brazos cruzados, también para paliar un poco las bajas temperaturas de la tarde-noche. Mauriel quería mucho a las menores, más allá de su función como directivo, porque su único hijo jugaba en la sub 15 y casi siempre iba a verlo entrenar.

Pero además de su faceta en Blooming, apareció también como parte de la comisión de selecciones de la FBF. Es más, hasta fue la primera opción para presidirla, aunque no se dio de manera oficial porque no tuvo el pleno respaldo de su club. Bajito, de voz gruesa y de hablar poco. Acompañó a la selección que viajó a Corea del Sur y Japón para jugar dos partidos amistosos. Él decía que al fútbol podía estar a diario, menos miércoles y sábados porque esos días era para dedicarlo a Dios donde asistía junto a los suyos.

“Lo más triste es que su hija, la de dos años, no para de preguntar por él”, dijeron familiares golpeados por el hecho. Padre de tres hijas y un varón, Mauriel estuvo preparando hasta sus últimas horas una nueva actividad para Blooming: la Cena Celeste que se iba a desarrollar la próxima semana en un club social del centro. Fue por eso que estaba junto a Sebastián Peña, el encargado de marketing, gravemente herido al momento del hecho. Junto a Peña desarrollaron las principales campañas del club desde el año pasado.

Ambos llevaron adelante con éxito la venta de las camisetas ‘retro’, que una gran cantidad de aficionados adquirió a fines del torneo Apertura. Peña está hace muchos años en el club y es también vicepresidente de Blooming. Con Mauriel hicieron equipo hasta que Nelson falleció víctima de un hecho que la Policía intenta aclarar. Mientras tanto, Sebastián se recupera tras ser intervenido en una clínica, luego de recibir cuatro impactos de bala en la pierna y en uno de sus brazos.

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