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La Policía hongkonesa anunció este viernes la detención de un hombre luego de que espectadores abuchearan el himno chino y lanzaran consignas a favor de Hong Kong, mientras veían a principios de semana los Juegos Olímpicos de Tokio en una pantalla gigante en un centro comercial.

"Cuando se tocó el himno nacional en el centro comercial, hubo gente que enarboló abierta y deliberadamente la bandera colonial de Hong Kong e incluso animó a otras personas a abuchear, gritar consignas e insultar el himno", dijo una vocera de la Policía a la prensa.

Un hombre de 40 años fue detenido, según la Policía, quien señaló que estaba investigando para determinar si los espectadores habían violado la ley durante la retransmisión en el centro comercial.

Estas acciones fueron una "incitación al odio y una politización del deporte", añadió la portavoz.

La antigua colonia británica está firmando sus mejores Juegos Olímpicos con la medalla de oro en esgrima de Edgar Cheung y las dos platas en natación que se llevó Siobhan Bernadette Haughey.

Pero este éxito deportivo coincide con un contexto complicado en el territorio del sudeste de China, objeto de una férrea represión por el poder central chino, dos años después de las importantes protestas populares de 2019.

Cientos de fans se reunieron en un centro comercial el lunes por la noche para asistir a la victoria de Cheung.

En la ceremonia de entrega de medallas, algunos fans abuchearon el himno nacional de China antes de gritar "Somos Hong Kong", una escena que fue retransmitida en directo por las televisiones locales.

Grito del fútbol

"Somos Hong Kong" es una expresión que suele gritarse en los partidos de la selección hongkonesa de fútbol por sus seguidores, muy orgullosos de la identidad de la ciudad y de su cultura cantonesa en contraposición al resto de China que habla sobre todo mandarín.

Esta consigna se escuchaba antes de los partidos de fútbol, en el momento de los himnos, cuando se ponía el himno de China, que también es el de Hong Kong.

Pero las autoridades locales votaron en 2020 una ley que penaliza cualquier insulto al himno o bandera chinos, justificándola por la actitud de los aficionados hongkoneses de fútbol.

Hong Kong fue restituida por Londres a Pekín en 1997 en el marco de un acuerdo que pretendía garantizar en el territorio, durante 50 años, unas libertades desconocidas en el resto de China.

Gracias a esta semiautonomía, la ciudad fue durante mucho tiempo un bastión de la libertad de expresión, a diferencia del resto del país.

Ante las crecientes injerencias de China, las manifestaciones por la democracia se han multiplicado en los últimos años, destacando la "Revolución de los Paraguas" en 2014 y los meses de movilización en las calles en 2019.

Desde entonces, China ha emprendido una implacable represión, con cientos de detenciones, e imponiendo el año pasado una ley sobre la seguridad nacional que, en la práctica, criminaliza cualquier tipo de oposición dentro de Hong Kong.

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