Escucha esta nota aquí

Pasó el tiempo de la práctica y volvió el momento de la teoría. César Farías abrió su régimen cerrado y salió a hablar después de las derrotas en los amistosos disputados por Bolivia ante Chile y Ecuador.

Habló bastante, incluso hizo un paralelo entre el fútbol y la guerra, se refirió a teorías bélicas aplicadas por estrategas de renombre en Europa en siglos pasados, y citó como ejemplo a seguir a los héroes de la Guerra de la Independencia, el legado de voluntad y fe para triunfar.

Algunos entrenadores recurren a ello. En su momento, el argentino César Luis Menotti, consultado por la revista El Gráfico sobre quién creía que era el mayor estratega en el fútbol, sorprendió con su respuesta: “Napoleón”.

Farías nombró al general alemán Carl von Clausewitz, que perdió la guerra ante los franceses y pasó al ejército prusiano, a cuyas obras recurre para estudiar estrategia con la intención de trasladar esas ideas y conceptos del campo de batalla al campo de juego.

De Clausewitz parafraseó que ejército grande le gana a ejército chiquito. Trasladado al fútbol, equipo grande o selección grande, le ganan a equipo o selección chica, agregando que hay que saber sus limitaciones.

Una mala noticia tomando en cuenta la realidad de Bolivia. Por lo visto en la cancha, no hay forma de contrarrestar el poderío adversario si uno se defiende de mal y no tiene capacidad de contrataque.

Acto seguido, Farías señaló que no todo está perdido si se retrocede a la Guerra de la Independencia, donde los patriotas vencieron a los realistas en inferioridad de condiciones, aferrados a su decisión de victoria.

En los amistosos hubo voluntad y, seguramente, deseos de ganar, pero con eso no alcanza, se necesitan argumentos y una estrategia que no se limite a agruparse cerca del área propia, también es necesario hacer daño en la retaguardia contraria, y para ello hay que atacar con convicción e inteligencia.

El entrenador también se refirió a lo épico, a que las hazañas son posibles y que la selección puede vencer a los poderosos de esa manera, como en 1963, cuando conquistó el Campeonato Sudamericano.

Para ello, tendría que poner en práctica lo que en algún momento dijo y que quedó como una simple arenga “pour la galerie” que no se reflejó en la cancha, de contar con “un equipo que les coma el hígado a los rivales”.

En La Paz, Bolivia fue un equipo tibio, que dejó que le remontarán el marcador dos veces, ante Argentina y Ecuador, por carencia de argumentos y también por falta de rebeldía, esa que mostró Marcelo Martins, pero que no fue suficiente porque no tuvo compañía.

Farías sabe que su final como entrenador de la selección nacional está cerca si no llegan los éxitos a corto plazo. Salió a visitar medios después de un año de enclaustramiento, para generar un poco de esperanza, basado en su facilidad para expresarse.

En los medios se desenvuelve bastante bien, no quepa duda, pero donde le está costando expresar sus ideas es en el campo de juego. Pasó en los partidos de clasificatorias a Catar 2022 y también en los amistosos.

Apuesta a lo que viene, a los partidos ante Perú y Venezuela, de local, y al Chile de visitante, aferrado a lo que particular análisis del amistoso reciente, en Rancagua. “La sensación que quedó en el camerino es que podemos ganar, que podemos competir. No sé qué puede pasar en las próximas tres fechas y a lo mejor empieza a brillar todo. Nosotros trabajamos para eso”, sostiene ilusionado.

En la teoría se desenvuelve de maravilla, en la práctica radica el problema. Es en el campo de entrenamiento, el lugar en el que alista a sus “guerreros” basado en teorías bélicas, donde tendría que tener la misma habilidad que en los medios para transmitir sus ideas, donde no hay luces ni maquillajes que disimulen defectos.

Vive una especie de realismo mágico, ve y describe los hechos de una manera distinta al resto. Por ejemplo, rescata cosas positivas de los amistosos y cree que la selección boliviana va por buen camino, algo que no coincide con la opinión del periodismo nacional, que piensa que las cosas están peor que antes.

Afecto a la estrategia militar como dice que es, quizá le convenga revisar las teorías de Ho Chi Minh y el general Diap, que con habilidad y talento militar lograron que un país pequeño y débil como Vietnam derrotara a dos potencias como Francia y Estados Unidos.

Aprender de su humildad, de cómo contrarrestar el poderío con imaginación, aprovechando al máximo lo poco que se tiene, con valentía, defendiendo a muerte y contratacando de la misma manera, y peleando en todos sectores con intensidad. Farías dice que no se rinde, y que si se tiene que ir, “nos daremos la mano; el dinero no será problema”.

Ojalá se quede, porque eso significaría que Bolivia cambió su suerte y que tiene alguna posibilidad de llegar a Catar 2022.

Comentarios