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Rafinha se llevó este domingo todos los aplausos por el buen partido que jugó en el primer clásico cruceño de la Copa Santa Cruz. Sorprendió su buen estado físico y su soltura para jugar siendo que apenas lleva una semana con el plantel.

El ahora barbado mediocampista hizo la diferencia en el partido y no solo por los dos goles que marcó sino porque fue el jugador que más inquietó a la zaga de Oriente Petrolero y el que intentó darle otra dinámica al juego de los celestes.

Sin Rafinha quizás la historia del clásico de este domingo pudo ser diferente, aunque vale rescatar el desgaste y las ganas del resto del equipo celeste que afrontó este primer duelo con la desventaja de solo sumar tres semanas de trabajo contra siete de los refineros.

El juego colectivo de Oriente está más sólido que el de Blooming. Esto quedó claro pese al resultado final y especialmente por las situaciones de peligro que generó el equipo que dirige Pablo ‘Vitamina’ Sánchez.

Rafinha le rompió los esquemas al DT de Oriente con dos golazos y seguramente al mismo Miguel Ponce, DT de Blooming, que no esperaba semejante rendimiento de un jugador, del que conocemos sus características y su valía dentro del grupo, pero que dejó atónitos a los hinchas refineros con dos zarpazos letales.

Fue lo mejor del espectáculo, que no fue brillante, pero aceptable para la reanudación de una competencia muy esperada por la afición.

Como dato, desde el 2019 el brasileño lleva marcados 16 goles en 35 partidos oficiales con el club celeste.