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Argentina se convirtió en el primer país del mundo en autorizar la siembra de trigo genéticamente modificado. El vecino país, cuarto exportador mundial del cereal, citado en América Economía, aprobó la comercialización nacional de la variedad HB4 desarrollada por la compañía Bioceres BIOX.BA. 

Sin embargo, la compañía dijo que la semilla HB4 -más tolerante a la sequía y resistente al herbicida glufosinato de amonio-, aún no estará disponible en el mercado.

Argentina, donde los agricultores están a punto de comenzar a sembrar trigo para la temporada 2022-2023, fue el primer país en aprobar el trigo GM en 2020 de forma experimental, seguido de Brasil en 2021, que es el mayor comprador de trigo argentino.

La nota de América Economía anota que el lanzamiento de trigo transgénico en Argentina genera preocupación entre los exportadores de granos, quienes temen que muchos clientes dejen de importar el cereal argentino, ya que la gran mayoría de los países aún no han autorizado el producto transgénico o sus derivados.

Conocida la información en Bolivia, a juzgar por el gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, en la medida que en Argentina se vaya ampliando la superficie de siembra de trigo genéticamente mejorado con variedades HB4, la oferta de grano y harina de ese país será transgénica y como país dependeremos de ese producto o tendremos que buscar trigo de otros países como EEUU o Canadá para asegurar el abastecimiento en el mercado, “Posiblemente, a mayores precios por los costos de logística”, contextualizó.

En este sentido, Hernández cree que se debe establecer una agenda productiva con los cultivadores trigueros orientada a fortalecer los programas de mejoramiento genético, contar con un seguro agrícola, precio de compra antes de la siembra, lucha contra el contrabando, entre las principales variables. 

En abril, el Gobierno nacional fijó el precio de compra referencial en $us 390 la tonelada de trigo para la campaña agrícola de invierno 2022, esto con la finalidad de promover e incentivar la producción del cereal en el país.

Para Hernández, fijar un precio base de compra antes de la siembra ayuda a decidir si sembrar trigo u optar por otros cultivos alternativos en invierno (maíz, sorgo y girasol). “La solución estructural debe ir acompañada de acciones, como el fortalecer la investigación en genética para tener variedades más productivas y tolerantes a la sequía y las plagas”, manifestó. 

En abril de 2021, el presidente Luis Arce abrogó varios decretos supremos aprobados en el régimen del gobierno transitorio de Jeanine Áñez, incluido el 4232, que autorizaba de manera excepcional al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y exportación. 

“Abrogamos los decretos supremos del gobierno de facto que ilegalmente autorizaban transgénicos, atentando contra la soberanía alimentaria, el patrimonio genético de nuestra Bolivia, la biodiversidad, los sistemas de vida y la salud del pueblo boliviano”, escribió en aquel momento el presidente Arce en su cuenta de Twitter. 

Con el precio base de compra de $us 390 la tonelada de trigo, el Gobierno aspira acopiar 211.596 toneladas este año. Estima que la frontera agrícola triguera se extienda en unas 130.000 hectáreas. 

Efectos indirectos
El gerente de Operaciones y Finanzas de harinas y fideos Famosa, José Enrique Vicente, advierte impactos indirectos porque el trigo transgénico se producirá en Argentina para exportarlo al mundo, incluido el país que una vez más habrá desaprovechado una oportunidad, por relegar el uso de biotecnología.
A su criterio, se deben encarar políticas con prontitud, dado que cada vez es más complicado producir con las condiciones climatológicas tan cambiantes e imprevisibles, para lo cual la biotecnología sería de gran ayuda. “Fijar un precio referencial de compra de $us 390 la tonelada ayuda, pero más favorecería el acceso a nuevas tecnologías, investigación y accesibilidad de semillas e insumos. ¿De qué sirve tener un precio de venta altísimo y fabuloso si no podré sembrar o producir?”, reflexionó. 

Estimular producción agrícola

Para el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Gary Rodríguez, dada la altísima dependencia que Bolivia tiene del abastecimiento argentino, no está lejano el día en que le compremos trigo y harina transgénicos. En 2021, el 87% del volumen de trigo importado fue de Argentina (48.000 toneladas) y el 99,5% de la harina también provino de ese país (265.000 toneladas).
Desde la perspectiva del economista Róger Banegas, deben establecerse medidas desde el comercio exterior -la liberación de las importaciones (trigo y harina) y crédito bancario (un fondo con tasa de interés 0%)- para estimular la producción agrícola.

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