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El ingreso ilegal de distintos artículos y alimentos al mercado nacional es uno de los principales factores para que la recaudación aduanera sea menor y no tenga la fuerza necesaria para ser una alternativa válida como fuente de financiamiento a la que el Estado pueda recurrir.

Antonio Gallardo, presidente de la Cámara Nacional de Despachantes Aduaneros (CNDA), remarcó que si el Gobierno de Arce busca que la Aduana sea su billetera, que le permita financiar parte de su programa económico, debe a corto plazo reducir el contrabando y la defraudación que se estiman en $us 3.000 millones, lo que genera una evasión tributaria de alrededor de unos $us 750 millones anuales.

Ante este escenario, Gallardo resaltó que los controles fronterizos siempre fueron el talón de Aquiles de la Aduana y que durante la gestión de Juan Evo Morales no fue la excepción, por lo que considera que si el presidente Arce busca hacer la diferencia deberá redoblar su esfuerzo para mejorar los controles y así tener la posibilidad de generar mayores ingresos, caso contrario seguirá repitiendo lo sucedido en años anteriores.

Al respecto, el analista económico José Alberti sostuvo que los aranceles aduaneros, producto del contrabando, son muy bajos y no están a la altura de la actual crisis económica, por lo que es un error apalancar un programa económico solo con estos recursos generados por el país.

Alberti subrayó que para tapar el hueco fiscal, que afecta al país, hace falta entre $us 3.500 y $us 5.500 millones, un monto que supera a los ingresos aduaneros y debido a ello el Gobierno no tiene otra opción que recurrir al crédito internacional que, según el analista, es más barato y expedito.

La lucha contra el contrabando es a mediano y largo plazo. Lo que se necesita, a corto plazo, son nuevos recursos y en este aspecto es el FMI que tiene la suficiente espalda financiera para otorgarlos. No es la CAF o el Banco Mundial, ni el BID. Es el FMI que te pueda prestar más barato y sin condiciones como lo haría la China”, dijo Alberti.

Mientras que para Hugo Siles, analista económico, para mejorar los ingresos aduaneros no hay otra fórmula que la de reducir e ir eliminado gradualmente el contrabando, para de esta manera ir formalizando a los comerciantes que realizan este tipo de importaciones ilegales, con el objetivo final de incrementar las recaudaciones tributarias y los ingresos aduaneros.

Una de las principales puertas de ingreso de mercadería ilegal son pasos fronterizos con Chile que se los dividen entre Oruro y Potosí.

En el caso orureño, el gerente de la Cámara de Industrias de Oruro, José Peñaranda, advirtió que el contrabando pone en riesgo la estabilidad laboral de al menos 150.000 trabajadores en Bolivia y que hasta septiembre ingresó al país mercadería ilegal por un valor de $us 3.500 millones.