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Las exportaciones sumaron $us 4.904 millones al primer semestre de 2021 y crecieron un 54% con respecto al mismo periodo del año pasado, generando un superávit comercial de $us 832 millones, según los datos revelados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

En cuanto a volúmenes, el crecimiento fue del  22%, superando a las importaciones que subieron un 29% (en valor) y 43% (en volumen) respecto del mismo período. Las exportaciones no tradicionales, apuntaladas por productos de los sectores agropecuario/agroindustrial y forestal/maderero, suman ya $us 1.276 millones, creciendo un 63% en valor y un 22% en volumen, superando a las ventas de hidrocarburos.

El IBCE destaca que las exportaciones no tradicionales al mes de junio del 2021, comparativamente al primer semestre de gestiones anteriores, están marcando un récord histórico en términos de volumen y valor, superando incluso sus mejores momentos del auge económico.

Demetrio Soruco, presidente del IBCE, dijo que Bolivia ha avanzado en la reactivación económica con una mayor dinámica de su mercado interno, el aumento de las exportaciones e importaciones de insumos, bienes de capital y equipos de transporte, y ejecución de la inversión pública. 

Sin embargo, considera que urge que el país crezca más y más rápido, para recuperar los empleos perdidos y no retroceder en los avances sociales y económicos; lo podemos y lo debemos hacer juntos, sector público y privado, alentando la exportación.

Soruco destacó la importancia de las exportaciones para generar empleo, divisas y fortalecer las reservas del Banco Central de Bolivia: “Para que el sueldo del país aumente, hay que incentivar la exportación; celebramos el superávit gracias tanto a los altos precios internacionales, como al incremento logrado de los volúmenes de producción y exportación -ésa es la verdadera reactivación- sobre todo de las exportaciones no tradicionales, donde bienes del sector agropecuario/agroindustrial y forestal/maderero brillan con luz propia", resaltó. 

Soruco sostuvo que los productores no tradicionales no dejaron de crecer durante la pandemia y la cuarentena, y continúan expandiéndose este año; cabalmente por eso, recomendó al Gobierno que debería apoyar a fondo a estos dos sectores.

La pobreza, el enemigo común

El máximo dirigente de los exportadores hizo votos porque “los bolivianos tengamos la capacidad de vernos como una familia para dialogar, escucharnos, ser tolerantes; para complementarnos en capacidades y saberes, y entender que si hay un enemigo común, es la pobreza que azota a muchos bolivianos.

En este sentido, mencionó que se deben impulsar políticas públicas como la promoción selectiva de exportaciones, sustitución competitiva de importaciones, combate frontal del contrabando, mayor consumo de producción nacional y un Pacto Social Productivo.




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