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POR: SVETLANA SALVATIERRA / 

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”A medida que la tecnología se integra más y más en nuestras rutinas diarias, el ciclo de vida útil de nuestros dispositivos se va reduciendo. Esto representa un enorme problema para el crecimiento extensivo de datos. 

Dado el reducido ciclo de vida útil de la tecnología, muchos abandonan los dispositivos antiguos en tiendas de segunda mano (tiendas de compraventa) y estos acaban en manos de nuevos propietarios sin que nadie se pare a pensar en los datos y la información personal que aún contienen dichos dispositivos”, enfatiza Rick Vanover, director senior de estrategia de producto, Veeam Software, en un artículo publicado en www.computing.es.

El que muchas personas trabajen desde casa y utilicen su ordenador, hace que “sea casi imposible controlar y gestionar los datos de la empresa. Ya no se puede mantener un control, dado que los datos se diseminan entre los dispositivos de la empresa y los personales, sobre todo si esos dispositivos se venden y van a parar a otros hogares, se quedan en una tienda de segunda mano o se desechan”, precisó Vanover.

Vanover plantea que las empresas deben tener en cuenta esta situación a la hora de implantar una estrategia de ciberseguridad. “Esto significa que hay que formar al personal para que comprenda los riesgos que entraña deshacerse de dispositivos antiguos y que es necesario establecer las protecciones adecuadas dentro de la empresa”, sostuvo.

Además se pueden implementar otras protecciones para mitigar aún más el riesgo, como actualizar constantemente el software en los dispositivos personales de los empleados y asegurarse de que cuentan con el apoyo necesario para instalarlas. Hacer que sea obligatorio cambiar la contraseña cada mes y que el tipo de contraseñas que utilicen no resulten obvias para los hackers potenciales. Cifrar los datos para su protección. Si los empleados deciden cambiar su dispositivo por uno nuevo hay que asegurarse de que se borrarán todos los datos de ese teléfono y que existe una política estricta que regule su descarte.

“Si bien es cierto que este tipo de tendencias de trabajo ágil ya se habían previsto hace 5 y 10 años, las empresas no estaban preparadas para que se convirtieran en algo tan generalizado”, resaltó el especialista.

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