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Más de 4,5 millones de vuelos cancelados hasta el 30 de junio. Caída de ingresos por valor de $us 314 billones y una recuperación del negocio que llevará al menos tres años. Los datos, expuestos por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), exhiben que la pandemia llevó al sector aeronáutico a ‘terapia intensiva’.

En ciertos casos, la herida es de muerte para los operadores aéreos. En la región, la primera firma en sucumbir al coronavirus fue la colombiana Avianca, que se declaró en quiebra al acogerse a la ley de bancarrota en EEUU para reorganizar su operación (todavía no se anunció si la reestructuración implicará la salida del mercado boliviano).

El golpe certero del Covid-19 también alcanzó a Latam Airlines, que sigue el mismo curso de Avianca al apegarse a la misma ley de protección de la ley de quiebras del país norteamericano. Aunque esta medida no afectará de manera inmediata a los clientes, desde la compañía anunciaron que la operación no será la misma desde antes de la pandemia, cuando volaban a 145 destinos en 26 países y efectuaba cerca de 1.400 vuelos diarios.

En Argentina, la estatal Aerolíneas Argentinas anunció a inicios de mayo una fusión con su subsidiaria Austral para reducir infraestructura y personal (se anuncia un recorte salarial del 25% para 8.000 empleados) y ahorrar hasta $us 100 millones, según un reporte de AFP.

En otros continentes también tejen planes para soportar la caída de ingresos. Air Italy suspendió vuelos hasta final de año. Lufthansa está a la espera de un rescate de 9.000 millones de euros por parte del Gobierno alemán, mientras American Airlines anunció el recorte de 5.000 puestos de trabajo, lo que muestra que no hay empresa alguna que esté ajena a la estocada del coronavirus.

Peter Cerdá, vicepresidente para las Américas de IATA, reparó que líneas aéreas que no se van a poder recuperar tendrán que cerrar sus operaciones para siempre, tras casi tres meses de cierre de fronteras y restricciones al movimiento regional.

El ejecutivo remarcó que el apoyo de los gobiernos resulta “urgente” para sostener a una industria en picada y con incertidumbre respecto a la apertura de fronteras internacionales.

Al respecto, Olavi Linkola, gerente general regional de Air Europa para Bolivia y Paraguay, advirtió que estas medidas no precisamente se enfocan en un rescate financiero, sino otros alivios inmediatos como los que recibieron en el mercado paraguayo, donde se hizo una exención de cobros por seis meses (desde que vuelva la operación) por tasas, aterrizajes y estacionamiento de aeronaves.

“Este tipo de ayudas es importante porque al retomar la operación vamos a analizar qué rutas son más rentables y traerán mejores ingresos. Dar estos incentivos es una forma de asegurar que ninguna aerolínea deje a Bolivia en segundo plano”, sostuvo Linkola en una entrevista con EL DEBER, a tiempo de coincidir sobre los tres años que se necesitará para la recuperación sectorial.

Linkola aclaró que Air Europa está a la espera de las señales del Gobierno boliviano para retomar sus labores a principios de julio, que será cuando el Estado español (país donde la aerolínea tiene su base global) abra las fronteras para el ingreso de turistas, lo que exigirá reactivar su red de vuelos que se ha visto disminuida en un 95%. También observó que todo dependerá de la desescalada de la emergencia sanitaria.

De igual forma, el ejecutivo remarcó que después del coronavirus se espera que las labores retornen paulatinamente. En principio operará a escala global con el 30% de la oferta que tenía antes de la pandemia. Y los cinco vuelos que conectaban cada semana a Bolivia con Europa se reducirán a dos (aunque dependerá de la demanda y será el mercado y la necesidad de los viajeros lo que regulará las tarifas).

Panorama nacional

El ministro de Obras Públicas, Iván Arias, manifestó que hasta ahora no hay empresas del sector que hayan solicitado un plan de rescate al Gobierno, pero entendiendo la situación de las empresas se está afinando la operación retorno para las rutas nacionales. Esto significa que se dejará de ver la faceta de aeropuertos vacíos en Bolivia.

El anuncio conlleva a que, desde hoy (3 de junio), se retoman vuelos domésticos (con excepción de Trinidad y Santa Cruz porque siguen en cuarentena), resaltando que se aplicarán estrictas medidas de bioseguridad. “Debemos volver de manera responsable y siguiendo las recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)”, resaltó Arias.

Y como la afectación del virus no discrimina, una de las principales afectadas en el país es Boliviana de Aviación (BoA). El gerente general, Eduardo Scott, indicó que durante la cuarentena los ingresos de la firma estatal se redujeron a cero, cuando por lo general se ingresaban $us 800.000 diarios. “La empresa dejó de facturar $us 58 millones por causa de la pandemia”, lamentó.

Sobre las previsiones para junio, Scott señaló que, con la reactivación se generen ventas por $us 2,5 millones, que se traduce en el 10% de las ventas de junio de 2019, cuando se registraron $us 25,5 millones de movimiento económico para BoA. Esto también significa un 10% de los vuelos planificados para cada mes (ahora se estiman menos de 300 frecuencias, pero es el Gobierno quien tiene la última palabra).

Sin embargo, Scott descartó que BoA ingrese en bancarrota, siempre y cuando se tomen medidas para oxigenar la economía de la empresa. Por ejemplo, se espera que los fondos aprobados ($us 4 millones) para inversión por parte del Fondo para la Revolución Industrial y Productiva (Finpro) puedan viabilizarse, entre otros soportes estatales.

Además, Scott sostuvo que se presentó un plan de salvataje para asegurar los salarios de abril y mayo de los 1.600 trabajadores de la empresa; la planilla mensual es de Bs 15 millones.

Por otro lado, el gerente general de Ecojet, Luis Durán, sostuvo que los vuelos de la firma se reducirán en un 40%, de los 22 que tenían planificados semanalmente, pero aclaró que todo dependerá de la evolución de la emergencia y ejemplificó este tema con la situación de Beni, donde la capital está encapsulada y no se permite el ingreso de viajeros, es decir, no solo dependen de la demanda, sino también de las restricciones.

Durán subrayó que están a la espera de que el Gobierno pueda hacer diferimientos a ciertas obligaciones y llevarlas a un plan de pagos que se active a partir de enero de 2021. Además, sostuvo que será esencial que el Estado tome parte en la reactivación. No descartó solicitar créditos, en caso de ser necesario.

Desde Amaszonas, el vicepresidente ejecutivo, Luis Vera, puntualizó que están sujetos a las disposiciones del Gobierno para retomar labores desde hoy (3 de junio) y que estarían listos para volar al exterior desde julio.

El ejecutivo explicó que desarrollaron planes de reducción y eficiencia de costos, priorizando la estabilidad laboral y la sostenibilidad de la compañía. Esto conllevó a renegociar con los proveedores aeronáuticos y no aeronáuticos y reprogramaron sus deudas.

Vera recordó que en marzo se presentó un proyecto de Decreto Supremo de Salvataje de la Aviación Civil, el cual contempla solicitar a la ASFI la reprogramación de las deudas a capital de operaciones y de inversión, considerando el pago de intereses y capital hasta el 31 de diciembre sin afectar su calificación de riesgo.

A la solicitud, se suma emitir a través de la ASFI disposiciones que permitan la obtención de capital de trabajo suficiente, considerando periodos de gracia por 12 meses, al igual que la reprogramación de impuestos hasta el 31 de diciembre de 2020, entre otras solicitudes. Hasta ahora no hubo respuesta.

De momento, solo serán tres líneas aéreas las que retomen labores en los cielos cruceños, mientras seis aerolíneas internacionales deben esperar a la desescalada de la emergencia que golpea a Bolivia.

Tráfico: la Organización de Aviación Civil Internacional, estima un declive de flujo de pasajeros entre el 35% y 65% para el 2020 a escala global.

Aeropuertos: el Consejo Internacional de Aeropuertos vislumbra una caída de $us 97 billones para la presente gestión.

Turismo: la Organización Mundial del Turismo prevé que el flujo económico de la industria disminuirá entre $us 910 y 1.170 billones, comparado con los $us 1,5 trillones de 2019.

Caída: el volumen de comercio de mercancías a escala global se reducirá entre un 13% y un 32% en 2020, según la Organización Mundial del Comercio.

FMI: proyecta una caída del 3% del PIB global para el 2020.

Evitar riesgos de contagio, el nuevo desafío sectorial

Durante la expansión de la emergencia sanitaria quedó en evidencia que el coronavirus viaja en avión, lo que lleva a los actores del sector a readecuar sus normas para adaptarse a la nueva realidad. La nueva faceta en los aeropuertos ya está diseñada y fue expuesta por el ministro de Obras Públicas, Iván Arias.

Al reanudarse los vuelos nacionales este 3 de junio, los viajeros deben seguir todos los protocolos indicados por las autoridades nacionales y que se apegan a las disposiciones de la OACI. A la terminal aeroportuaria solo ingresarán los viajeros (los familiares deben despedirse en el parqueo del aeropuerto).

En días pasados, ejecutivos de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) sostuvieron una reunión con el área de la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil de la OACI para trabajar en la operación retorno

Al momento de viajar se exigirá el contacto cero entre las personas, en la cabina de pasajeros se desinfectarán los equipajes y se exigirá el uso de barbijos, guantes y otras medidas de protección tanto a viajeros como a tripulantes.

Además, se definieron dos tipos de desinfección: Especial (en caso de alguna sospecha por Covid-19) y periódicas (aplicable a las aeronaves que pernocten en los aeropuertos).

Para los vuelos nacionales se pedirá estar dos horas antes en el aeropuerto, los trabajadores deben evitar contacto con documentos de los pasajeros. Del mismo modo, las aerolíneas también tienen protocolos. El Sedes también dará soporte.