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Renan Tomaleze, director técnico del Instituto de Defensa Agropecuaria del Estado de Mato Grosso (Indea/MT), en una nota publicada por la brasileña Red Globo, informó que la entidad suspendió el catastro de algunos ganaderos que importaron reses ilegalmente desde Bolivia y que continúa con la investigación para determinar si más productores incurrieron en ese delito.

La situación preocupa a las autoridades brasileñas, ya que puede poner en peligro la declaración del Estado de Mato Grosso como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, certificada por la Organización Mundial de Salud Animal (OIE).

El contrabando de ganado bovino, desde Bolivia, se produce por los precios altos que se pagan en Brasil. Un ternero se vende en $us 600; en cambio, en Bolivia el precio apenas llega a los $us 350, lo que lo convierte en un negocio atractivo.

En junio, el Indea/MT reportó el decomiso y sacrificio de 17 bovinos, los cuales se encontraban sin certificación zoosanitaria y protocolo de comercio internacional. Todos provenían de Bolivia (salen del país por San Ignacio de Velasco y San Matías).

En Bolivia, la actividad ilícita, sumada a la implementación de cupos para la exportación de carne para cuidar el abastecimiento interno, ha ocasionado que el sacrificio de reses en el municipio de San Ignacio baje considerablemente y que el frigorífico del lugar disminuya sus actividades.
Desde el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) indicaron que no han recibido ninguna denuncia al respecto. 

EL DEBER pudo constatar esta situación, que además frena la inversión. Se calcula que cerca de 30.000 cabezas de ganado se fueron a Brasil desde abril hasta la fecha. Bolivia y Brasil comparten una extensa frontera de 3.423 kilómetros; superior incluso al límite entre EEUU y México que alcanza los 3.169 km.

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