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La industrialización plena del litio en el salar de Uyuni, el más grande del mundo, se hace esperar y, desde la mirada de expertos, Bolivia tiene potencial para alinearse entre los jugadores del mercado mundial, pero ven que aspectos jurídicos, políticos, tecnológicos, entre otros, condicionan el despegue de este emprendimiento declarado ‘estratégico’ en la gestión del expresidente Evo Morales.

El litio es un metal abundante que se encuentra en salmueras, rocas, arcillas, agua marina y en otras soluciones. El valor de este elemento deriva de su intenso uso en las baterías para los vehículos eléctricos y como almacenamiento de energía para renovables.

En criterio del asesor de Acisa de Alemania en el país, Carlos Delius, las mayores reservas de litio para la explotación de salmuera residual están en el triángulo del litio entre Bolivia, Chile y Argentina

La producción de hidróxido de litio a partir de la salmuera residual es la más eficiente y económica con la tecnología probada hoy en día. Describió que Chile y Argentina procesan su litio a gran escala, mientras que en Bolivia es una asignatura pendiente.

Con datos de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) -empresa estatal a cargo de la industrialización del litio y dependiente del Ministerio de Energía-, según Delius, Bolivia tiene en el salar de Uyuni reservas que exceden los recursos de Chile y Argentina combinados (21 millones de toneladas vs 18,2 millones de toneladas). 

Aludió que en 2018 Bolivia no registra producción de carbonato de litio.

Expone que la demanda del litio creció exponencialmente en los últimos años. Entre 2018 y 2019, de 267 a 342 kilotoneladas métrica (kt). Un crecimiento del 28%. 

Atribuye el aumento a la producción de vehículos eléctricos y dispositivos de uso electrónico. “Esto resultará en una escasez de hidróxido de litio (LiOH) -es el más eficiente para producir materiales catódicos para baterías de litio- para 2026 y se espera un exceso de la oferta de carbonato de litio para 2026”, puntualizó Delius.

La brecha sería de 44 kt por año de carbonato de litio equivalente (LCE). Este probable exceso en la oferta, a su juicio, restringe la posibilidad de producción. Sin embargo, cree que si Bolivia hace bien su tarea puede capturar el total de la brecha y apostar a una mayor participación de mercado en el crecimiento de la demanda. 

En 2035 podría considerarse producir en Bolivia 60 kt por año. “YLB está ejecutando un proyecto de carbonato de litio de 15 kt por año y tenía proyectado producir 40 kt de hidróxido de litio por año mediante YLB Acisa E.M., empresa mixta estatal que se creó en asociación con la alemana Acisa (51% estatal, 49% privada)”.

Cabe recordar que, en noviembre de 2019, el entonces presidente Evo Morales anuló la sociedad con Acisa para industrializar el litio del salar de Uyuni, cediendo a presiones del movimiento cívico del departamento de Potosí.

Actualmente, la producción de litio se concentra en EEUU, Chile, China, Argentina y Australia y en unas cuantas compañías. El oligopolio es manejado por Albemarle (EEUU), Tianqi Lithium (China) y SQM (Chile), que manejan cerca del 58% del mercado.

Bolivia tiene el potencial de convertirse en un ‘peso pesado’ en el mercado del hidróxido de litio con 40-80 kt por año -sería la mayor producción de LiOH del mundo-”, mencionó Delius.

Cree que es posible pensar en fabricar material catódico e integrar a Bolivia verticalmente a la cadena de valor del litio. “La empresa mixta YLB Acisa, tal como fue concebida, generaría $us 400 millones por el hidróxido de litio y $us 936 millones por el material catódico, totalizando $us 1.336 millones. Mejores opciones si las hay, en todo caso deberían ser comparadas con el rigor que amerita”, sintetizó.

Otra mirada

Para el analista económico Luis Fernando García, el litio es para muchos considerado el ‘oro blanco’, una etiqueta que hace difícil de escapar al infortunio de la maldición de las materias primas. 

En el Cono Sur, Argentina y Chile llevan la delantera, Bolivia tiene la ventaja de poseer grandes reservas. “Estos países difícilmente podrán acceder a la producción de baterías, porque simplemente los mercados están lejos y ningún productor ni Estado tiene la intención de soltar el negocio”, dijo.

Afirmó que los asiáticos dominan la comercialización, la tecnología y la producción de automóviles eléctricos. China es el mayor productor y consumidor. 

“Este país tiene el cuidado de generar empleo a sus ciudadanos, necesita hacer dinero y dar trabajo, reproducir el empleo en casa, no es una opción para un país que falte ingresos a su pueblo, correría el peligro que se alce y demuela a palos al Gobierno actual de Xi Jinping. Por tanto, no va a soltar un negocio tan rendidor como los acumuladores de energía”, aludió.

A deducir por García, nada detendrá la popularidad de las nuevas opciones del auto eléctrico y las necesidades para su funcionamiento. “Desarrollar la tecnología del litio y hacer que se quede en casa, necesitará desarrollar universidades tecnológicas, profesores preparados y una industria que se apoye, que la política no penalice el ahorro, que promueva la inversión y que en definitiva produzca cambios

La prioridad es la obtención de conocimiento, no la reproducción de la pobreza”, expresó García.

La otra opción es producir vehículos y venderlos al mundo. Así se tendrá chance de que se pueda desarrollar una batería en el país.

Dijo que el producto que puede abastecer al mundo por cerca de mil años, tiene además varias cuestiones que interfieren en la producción y su costo, el magnesio, licitaciones invalidadas, corrupción, manejo por empresas públicas, que sea llamado ‘estratégico’ y, el peor, pensar que es una solución, una salvación a los problemas de un país. “El infortunio convertirá a la materia prima en una maldición”, expuso García.

Para Hianny Romero, exgerente ejecutivo de YLB-Acisa E.M., las posibilidades de Bolivia de incursionar de manera plena en el negocio e industrialización del litio dependerá de la estrategia que decida Bolivia. 

Si lo hace de manera individual (sin un socio estratégico) o de la mano de una empresa mixta -como se había logrado con la empresa alemana antes de la abrogación del DS 3738- que cuente con la tecnología, recursos y mercados para crear la cadena de valor de litio en el país.

Para poder ser un jugador decisivo es importante contar con la tecnología necesaria para tener costos de producción competitivos, de lo contrario, shocks negativos en los precios nos pueden dejar fuera del negocio del litio. 

“La figura de tener un socio que busque, con el Estado, rentabilidad de la empresa desarrollando nuevas técnicas para bajar los costos de producción es mucho mejor que la opción de comprar una planta llave en mano donde al contratista solo le interesa entregar la planta, según los términos de referencia, pero no le interesa si será rentable o no a futuro”, apuntó Romero.

Cree que la seguridad jurídica se vio afectada tras la abrogación del DS 3738 y que será difícil, bajo el actual marco legal, convencer a un inversionista que sea socio de Bolivia e invierta conjuntamente más de $us 1.000 millones para la industrialización del litio. “Se tiene pendiente resolver los aspectos legales con la empresa alemana, ya sea para reencaminar el proyecto o llegar a una conciliación, tratando de evitar un arbitraje que tendría repercusiones negativas para el país en su anhelo de industrializar el litio”, señaló Romero.

A juzgar por el economista y experto en litio Juan Carlos Zuleta, la falta de identificación de mercados, la limitación tecnológica, la ausencia de capacitación de recursos humanos en la cadena de valor del litio, entre otros motivos, condicionan el avance a ‘paso firme’ en la explotación del metal.

Para acelerar la industrialización del litio, Zuleta cree que Bolivia debe avanzar hacia la creación de un HUB de baterías y vehículos eléctricos para el mercado latinoamericano, con la participación de empresas provenientes de países productores de litio. Indica que el país debe buscar sociedades con empresas de la región que tengan capacidad de ensamblaje, con tecnología de punta, para producir batería y vehículos eléctricos.

Desde Alemania

El gerente general de Acisa Bolivia, Stefan Kosel, reiteró que ACI Systems Alemania continúa interesado en ejecutar en asociación con YLB la fase III que corresponde a la industrialización de la cadena de valor del litio en territorio boliviano, donde se había logrado conformar una empresa mixta para producir hidróxido de litio a partir de salmuera residual.

El ejecutivo mencionó que siguen contando con el apoyo del Gobierno e industria alemana para el proyecto, pero que la abrogación del DS 3738 dejó incertidumbre en la seguridad jurídica para las inversiones en el proyecto.

“Nos preocupa que los tiempos transcurran sin avances reales y que en este tiempo se haya hecho una campaña para desacreditar nuestra empresa y la empresa mixta sin fundamentos técnicos. En el mundo del litio la ventana de oportunidad se está cerrando, existen muchos proyectos en construcción y los que entran tarde no son los ganadores. Seguimos esperando una respuesta clara del Gobierno, comprendemos que la emergencia sanitaria afectó al tratamiento”, aseveró Kosel.

A lo largo de estos años, citado en BBC Mundo, Bolivia suscribió diferentes convenios con países de Europa y Asia para explorar alternativas para que la explotación del litio pase a una etapa de gran industria; sin embargo, esta posibilidad todavía no se materializó.

A principios de la presente gestión, el Ministerio de Energía aseguró que la industrialización del recurso metálico se mantiene como una “prioridad” del Gobierno actual. La definición con ACI Systems aún está en suspenso.