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Por: Raúl Domínguez

Los efectos de la pandemia del Covid-19 no terminan de golpear a la alicaída economía boliviana. Los contagios por el virus, que hasta el pasado fin de semana sumaban más de 460.000 casos y cerca de 17.500 decesos, afligen al sector asegurador boliviano, sobre todo por el elevado índice de mortalidad o fallecimientos, que según datos del Ministerio de Salud y Deportes se encuentra en un 2,7%, en la tercera ola en el país.

Para la Asociación Boliviana de Aseguradoras (ABA), las compañías de Ramos Personales, han sido y continúan siendo afectadas por la pandemia, en la medida en que el índice de mortalidad o fallecimientos por esta causa sigue estando muy por encima de los niveles normales, históricos y esperados. Las compañías de Ramos Generales han sido las menos afectadas

Rodrigo Bedoya, presidente de ABA, resaltó que en el caso de las compañías de ramos personales, éstas han sido y continúan siendo profundamente afectadas por la pandemia, en la medida que el índice de mortalidad o fallecimientos por esta causa sigue estando muy por encima de los niveles normales, históricos y esperados.

“A mayo de 2021, las pérdidas acumuladas de las compañías de ramos personales ascienden a un poco menos de $us 5 millones, cifra que preocupa al sector. En cuanto a perspectivas se refiere, éstas no son muy auspiciosas debido a que no vemos todavía en el país la reactivación económica esperada, las inversiones públicas no se han materializado y las inversiones privadas se encuentran en un nivel muy bajo. Todo eso repercute directamente en el desempeño del mercado asegurador nacional”, indicó Bedoya.

Al mismo tiempo, consideró que la determinación del Gobierno, de aplicar el incremento del Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE) de las aseguradoras a una tasa del 50% en vez del histórico 25%, ha obligado a las mismas a realizar importantes ajustes en sus estructuras y costos para hacer frente a esta medida.

Para Diego Noriega, gerente de la compañía Crediseguro Seguros Personales, se espera experimentar una recuperación durante el presente año, a pesar de que el 2020 fue difícil, como consecuencia de la pandemia. “Hubo menos liquidez en los mercados, una disminución de ingresos en las empresas y en el caso nuestro, la siniestralidad registró incrementos significativos también relacionados con las secuelas del covid -19”, consideró.

Desde Bisa Seguros manifestaron también que el contexto económico y social de 2020 fue totalmente imprevisto, causó impactos negativos y generó incertidumbre. Sin embargo, la firma logró organizarse con medidas de bioseguridad y aplicó, de manera exitosa, el teletrabajo.

De esa forma, se definió un esquema para la apertura de oficinas con ambientes amplios para trabajar y desarrolló, de manera óptima, los canales digitales para los diferentes servicios de atención a sus clientes.

“Además, apoyamos a nuestros colaboradores dotando equipos para el teletrabajo y planes de datos para internet; gracias a estas acciones pudimos atender de manera remota las necesidades de nuestros clientes con procesos adecuados a la nueva realidad para velar por la seguridad de nuestros clientes, con servicios digitales en cobranza, atención de reembolsos y reclamos, así como renovación y emisiones de nuevas pólizas”, subrayó la compañía en un comunicado dirigido a Dinero.

Además, indicaron que Bisa Seguros sigue creciendo.

Dinero consultó a todas las compañías del sector sobre el efecto de la pandemia en el negocio, pero la mayoría pidió que ABA se pronuncie.

La amenaza de iliquidez

Además de las pérdidas, el estado de las reservas técnicas (previsiones) es una amenaza para la estabilidad de las compañías de seguros. Bedoya resaltó que las reservas técnicas de las aseguradoras son “por demás adecuadas” para hacer frente a sus respectivas obligaciones en condiciones normales de mercado. Sin embargo, en la actualidad esas condiciones no son normales, sobre todo en las empresas de ramos personales.

“La siniestralidad por fallecimientos se ha incrementado, en algunos casos hasta en un 400% con relación a los niveles históricos y eso; por supuesto, pone bastante presión en las aseguradoras de seguros personales, tanto en los montos o porcentajes de retención que éstas manejan, como en los montos o siniestros que son cedidos a sus respectivos reaseguradores”, dijo Bedoya.

En este contexto, expresó que las compañías de ramos personales se encuentran amenazadas por dos frentes; por un lado, están siendo severamente afectadas por el incremento en la siniestralidad y, por otro, están siendo también afectadas en sus disponibilidades de flujo para hacer frente a la misma.

El riesgo derivado de todo esto es muy grande para las empresas de seguros. El ejecutivo de ABA aseveró que “de continuar la tendencia de siniestralidad actual por fallecimientos por covid-19, sin que medien otras medidas adicionales a las ya adoptadas por el ente regulador, para apoyar a las aseguradoras de ramos personales -sobre todo- es posible pensar en escenarios de iliquidez donde los accionistas se verán obligados a realizar aportes de capital, en exceso a los que ya se han realizado en algunas aseguradoras a finales del año pasado”.

Diego Noriega; sin embargo, ponderó que Crediseguro no ha tenido pérdidas al cierre de 2020 ni a junio de la presente gestión; tampoco las presentan sus estados financieros. “Hubo meses más complejos que otros durante 2020, pero en el acumulado no hemos tenido pérdidas. En relación a las reservas técnicas, las mismas se han generado de acuerdo a la normativa vigente y reflejan la realidad de los riesgos que asumimos como empresa de seguros”, subrayó.

¿Y los seguros generales?

A mayo de 2021, las cifras oficiales de la Autoridad de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguro (APS) sobre las compañías que operan en ramos generales muestran que algunas compañías del mercado están registrando pérdidas económicas. Al respecto, Bedoya, consideró que ello probablemente se debe a la estacionalidad que estas aseguradoras tienen en sus carteras.

“En ese contexto, es muy probable que estos resultados negativos se vayan a revertir en los siguientes meses del año, aunque también es posible que alguna compañía esté registrando pérdidas técnicas emergentes de una insuficiencia de primas para hacer frente a los siniestros y a los gastos administrativos. Si ese fuera el caso, se tendrá que realizar los ajustes necesarios para revertir dichos resultados”, señaló.

La cartera subrogada

La Asociación Boliviana de Aseguradoras presentó, ante el órgano regulador y otras instancias, el riesgo de hacer frente al pago de los siniestros emergentes de la cartera subrogada a las entidades financieras. Lamentablemente, no han podido revertir la situación.

“Como sector asegurador no terminamos de entender la lógica de esta medida. La decisión del Gobierno de diferir los pagos de créditos a las entidades financieras por parte de algunos segmentos de la sociedad por los efectos de la pandemia, es perfectamente entendible, pero dicha medida no debió, en nuestro criterio, alcanzar a la suspensión de pagos de las coberturas de seguros, porque éstos son individualmente muy pequeños en comparación con el monto total de las cuotas debidas”, lamentó Bedoya.

Explicó que, si bien la parte correspondiente a pago de las coberturas de seguros de las cuotas debidas al sistema financiero es individualmente muy pequeña, la suma de estas cuotas de todos los clientes del sistema financiero asciende a muchos millones de dólares que la citada medida determina que las aseguradoras no percibirán y que a la vez, éstas están obligadas a realizar el pago de los siniestros emergentes.

“Este impacto lo vienen manejando las aseguradoras con mucho esfuerzo y a través de negociaciones y acuerdos entre partes con sus respectivos clientes de la banca y las empresas financieras”, acotó.

Sobre este tema también se pronunció el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco), Fernando Hurtado, y en una carta enviada al ministro de Economía, Marcelo Montenegro, manifestó que si las financieras deben cobrar las cuotas deferidas al final de la deuda y el pago de primas a las aseguradoras debe adecuarse a esa disposición, ello implica una complicada logística de control.

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