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“La industrialización no es obra de los políticos, es obra de la audacia de los industriales, es obra de la sociedad y de la gente”. Ese mensaje categórico de la presidenta Jeanine Áñez, vertido en ocasión del lanzamiento del Plan de Reactivación Económica Agroindustrial, no solo dibujó una sonrisa en los rostros de los actores del sector azucarero, revindicó la apuesta de inversión de al menos $us 150 millones y la aspiración, tanto de cañeros como de industriales, de recobrar el capital inyectado en el marco de la incursión de Bolivia en la era y producción de ‘combustibles verdes’.

Cabe recordar que en 2018, este proyecto relievó en la agenda público-privada y fue definido estratégico por el gobierno del entonces presidente Evo Morales que incumplió los contratos de compra de alcohol anhidro (etanol) para mezclar como aditivo con la gasolina y así disminuir la subvención en importación.

Para el presidente del ingenio sucroalcoholero Aguaí, Cristóbal Roda, el plan de reactivación agroindustrial inyecta optimismo y trae esperanza a los actores del complejo productivo de la caña de azúcar que han destinado más de $us 150 millones a labores de campo y ampliación del cultivo, así como en montaje de plantas, laboratorios y depósitos de almacenaje de alcohol anhidro.

“En la coyuntura actual de iliquidez, profundizada por la pandemia, el sector necesita seguridad en el retorno de su inversión porque se endeudó en función a un contrato que se suscribió con el anterior Gobierno y que solo generó buenas intenciones y no los resultados deseados”, apuntó.

Instó al Ejecutivo a acelerar la mezcla de etanol en todas las gasolinas y garantizar la venta en las estaciones de servicios que operan en el país para dinamizar la economía productiva e industrial, además de preservar los empleos.

En su apuesta por el proyecto de los biocombustibles, Roda reveló que Aguaí invierte $us 10 millones en el montaje de un nuevo caldero para aumentar la capacidad de molienda de caña para la zafra 2021. 

En el proyecto de biocombustibles, dijo que ya se invirtieron $us 35 millones en la parte agrícola e infraestructura industrial.

El directivo de la industria azucarera montereña Guabirá, Carlos Rojas, cree que la renovación del compromiso de comprar alcohol anhidro por parte del Gobierno animará a los cañeros a seguir el rumbo definido en cuanto renovación y ampliación de cañaverales, además continuar con el manejo y fertilización del suelo para alcanzar mayor productividad en campo. En la parte industrial, dijo que Guabirá destinó $us 50 millones en el paquete de inversiones en el programa de biocombustibles.

Dio cuenta de que el sector afronta problemas de iliquidez por el retraso de la zafra debido a la pandemia, los bloqueos y las lluvias que en las últimas tres semanas frenaron las ventas en el mercado nacional y externo y condicionaron el acopio y transformación de caña en las factorías.

En el marco de la incursión de La Bélgica en la producción de ‘combustibles verdes’, el presidente de la industria Rodrigo Gutiérrez Fleig, señaló que el próximo mes ingresa en operación el trapiche tres que duplicará la capacidad de molienda de caña a 18 toneladas por día.

También trabajan en la ampliación de la destilería y la deshidratadora para producir alcohol anhidro desde noviembre. El parón por la pandemia limitó la mano de obra y la llegada de equipos importados por proveedores del exterior.

La apuesta de La Bélgica se completa con inversiones en campo y adquisición de maquinaria agrícola. Según Gutiérrez, compraron cuatro predios agrícolas (Candelaria, Los Yiyuses, Garabato y Don Humberto) en Santa Rosa del Sara y adquirieron un lote de 40 tractores para las labores de campo. 

El paquete de inversiones, pensando en el proyecto de los biocombustibles, roza los $us 50 millones.

Desde la Corporación Unagro, el gerente general Marcelo Fraija, fue reservado y prefirió no hablar de inversiones. Empero, cree al igual que los ejecutivos de las otras industrias, que el proyecto etanol es clave para reactivar la economía nacional y generar empleos.

La Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol) espera que el relanzamiento del proyecto de etanol tenga los resultados deseados. 

El sector invirtió más de $us 30 millones en renovación y ampliación de cultivos y manejo, y fertilización de suelos para alcanzar mayor eficiencia y productividad en campo.





Actividades en campo

El informe de evaluación hasta el 31 de julio refiere que la zafra que debió empezar en mayo, arrancó plenamente la segunda semana de junio con un récord de 164.416 hectáreas de caña sembradas. El Covid-19 fue la causa del retraso.

Estiman 8,4 millones de toneladas de caña para producir azúcar y alcohol indistintamente. Del total de caña sembrada, hasta julio se logró cosechar 55.368 hectáreas quedando en campo 109.048 hectáreas por cosechar. En proporción representa un 33,67% de avance de cosecha.

Se refinaron más de 3,5 millones de quintales de azúcar. El consumo nacional ronda los 9 millones de quintales y el sector perfila producir 11,5 millones de quintales.

Relanzamiento

El plan de reactivación agroindustrial plantea nuevos desafíos en un contexto de pandemia global, donde generar las condiciones, en este caso al complejo productivo de la caña de azúcar, es esencial por el efecto multiplicador que trasciende a otros sectores económicos y, además, que es altamente intensivo en mano de obra.

Descifrándolo así, el ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora, dijo que el actual Gobierno asume como política de Estado la promoción de los ‘combustibles verdes’ en Bolivia como alternativa esencial para reducir la subvención que el Estado paga por la importación de gasolinas.

El componente social definido es la generación de al menos 10.000 empleos directos e indirectos. El Gobierno proyecta la compra de 200 millones de litros de etanol hasta mayo de 2021.

Desde la perspectiva de los industriales del sector el potencial del proyecto de biocombustibles es muy grande si la referencia de crecimiento de la demanda de gasolina es un 4% por año. En la próxima década la demanda será de 2.960 millones de litros, lo que conllevaría a tener que producir 740 millones de litros de etanol.

Con ese volumen proyectado el cultivo de caña debería incrementar en aproximadamente 200.000 hectáreas, ampliando la frontera agrícola a 364.000 hectáreas en dicho periodo. Las inversiones previstas rondan los $us 2.000 millones. 

El presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz, Fernando Hurtado, ve en el etanol una solución que genera ahorro al país, fomenta la industria sucroalcoholera y promueve el aprovechamiento de capacidad productiva nacional. 

“La actividad cañera tiene un efecto multiplicador en la economía porque involucra a otros sectores, además de la generación adicional de empleo”, mencionó.

Exportaciones registran desempeño favorable

El sector agroindustrial azucarero registra un desempeño favorable en operaciones de comercio exterior en los primeros siete meses de la presente gestión. Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en este periodo, a pesar de la pandemia del Covid-19, las industrias cruceñas consiguieron exportar 60.261 toneladas por un valor de más de $us 22 millones. En 2019, en igual periodo, el volumen exportado superó las 50.603 toneladas y el sector consiguió ingresos por $us 19 millones.

Colombia, Perú y Ecuador acaparan más del 90% de los excedentes exportados. Venezuela, Chile, Japón, EEUU y Finlandia completan la cartera de clientes de sector azucarero.

A decir de la gerente técnico del IBCE, María Esther Peña, el aporte del sector trasciende en el ingreso de divisas por más de $us 530 millones entre 2000 y 2019 por la venta de más de un millón de toneladas.

Alude que el sector cañero-azucarero es el ‘alma’ del Norte Integrado por el movimiento económico que implica la siembra, cosecha e industrialización de la caña de azúcar, que involucra a miles de zafreros y genera un efecto multiplicador en el transporte, banca, gastronomía y otros sectores.