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Luego de haber estudiado óptica en Argentina, Jimmy Viscarra volvió a Bolivia para colaborar con su padre Raúl, en su empresa: el Centro Óptico Viscarra, el cual fundó en la década de los 70.

Después de cinco o seis años de trabajo asumió la gerencia general de la organización. Bajo su liderazgo, la compañía llevó a cabo este año uno de sus proyectos más ambiciosos: la instalación de un laboratorio de tallado digital de lentes a medida denominado VisLab, uno de los tres en el mundo en ser homologado por la compañía alemana Zeiss Vision Care.

Desde su incorporación al Centro Óptico Viscarra, ¿cómo ha evolucionado el mercado óptico en Bolivia?

Ha crecido vertiginosamente y se ha desarrollado muchísimo.

En nuestro caso, además de ir a la par, hemos tenido siempre la premisa de brindar lo mejor, no solamente en la prestación de servicios, sino como una entidad empresarial. Siempre apostamos por la excelencia y en ese sentido, cada año hemos tratado de cumplir con ese objetivo, implementando muchas cosas que luego se han vuelto un estándar en otras empresas. Como familia y empresa, esos logros nos llenan de satisfacción. Gracias a la bendición de Dios, hemos alcanzado objetivos mayores a los planteados en una primera instancia.

Y en cuanto al comportamiento del sector, ¿cuáles son sus características?

Las personas compran lentes por dos motivos: necesidad visual y moda. Los lentes son instrumentos que permiten ver mejor a las personas, por lo que los adquieren por necesidad.

Su compra no se piensa cuando la necesidad aparece. Obviamente existen temporadas altas, como el inicio de clases donde los padres le compran lentes a sus hijos o fin de año, en el que la persona tiene disponibilidad de dinero, gracias al aguinaldo, para cubrir su necesidad visual. Por otro lado, en lo que se refiere a moda actualmente existen armazones de baja, media y alta gama. Hay desde genéricos hasta muy sofisticadas de marcas como Hugo Boss, Cartier o Mont Blanc. Además, están disponibles en una gran variedad de materiales y colores.

¿Esa apuesta por la excelencia, fue la qué lo motivo a instalar uno de los laboratorios de tallado de lentes más modernos del mundo?

Cuando decidimos lanzar este proyecto del laboratorio nos asociamos con la empresa alemana Zeiss, especialista en sistemas ópticos, para tener en el país la tecnología más moderna en cuanto a la fabricación de lentes se refiere. Los requisitos fueron exigentes, por eso es que decimos invertir más de $us 1 millón en lo último de tecnología. Esto nos ha permitido tener un laboratorio con un nivel de tecnología tan alto, que ha sido el tercero en el mundo en ser homologado por Zeiss.

¿Qué significa para el país contar con un laboratorio homologado por Zeiss?

El laboratorio nos permite fabricar lentes de altísima tecnología en Bolivia, tal como lo hacen en Alemania o EEUU. Los bolivianos ahora pueden acceder a lentes que de otro modo sería muy difícil que lo hagan. Desde Cochabamba podemos producir y fabricar lentes para cualquier persona en el país. En ese sentido, queremos desarrollar el VisLab de una buena manera para que perdure en el tiempo. No ‘corremos’, pero no nos quedamos ‘quietos’. Nos movemos con responsabilidad.

En la actualidad, la economía nacional atraviesa por una etapa de desaceleración, ¿cómo afecta esta situación a sus operaciones?

Efectivamente, afecta a todos los sectores, pero como los lentes son un tema de salud, las personas saben que si optan por algo de menor precio no garantizado, tarde o temprano tendrán mayores complicaciones. Los usuarios saben que si invierten de mala manera, eso repercute en sus bolsillos dos veces, por eso hacen un esfuerzo para adquirir cosas mejores. En este caso algo bueno para su vista.

Comentó que su familia está orgullosa de los logros conseguidos por el centro óptico, ¿cuántos de sus integrantes trabajan en la compañía?

Somos varios, en realidad nuestro negocio es familiar. Varios de los integrantes de la familia, especialmente hijos y sobrinos, trabajan en el laboratorio, en el área de contabilidad y en la de marketing.

Además, pronto mi hijo, que está estudiando administración de empresas, se incorporará al negocio, lo que nos vendrá muy bien, ya que, al diversificar tanto, necesitamos que haya un manejo administrativo más adecuado, acorde a una empresa que va creciendo. Otros miembros, como es el caso de mis hermanas, que son oftalmólogas, dirigen el Centro Oftalmológico.

¿Cómo han encarado la incorporación de las nuevas generaciones a la organización?

En toda coyuntura familiar se pueden presentar inconvenientes y causar fragmentación, pero considero que para evitar eso es importante establecer roles, responsabilidades y jerarquías. Gracias a Dios, mi padre es una persona muy abierta de mente y él no tuvo problemas para establecer normas y reglas para la incorporación de las nuevas generaciones.

Hay algunos casos en que lastimosamente ocurre lo contrario, que las generaciones anteriores se cierren a una visión de estructura antigua que no condice con un desarrollo empresarial moderno. En nuestro caso, disfrutamos de aportes y no restricciones.

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