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Convencido de que la industria hotelera y turística superaría a los sectores tradicionales si se apostara por ella de manera conjunta, mostrando a Santa Cruz como un multidestino, el gerente general del Hotel Radisson Golf & Spa, José María Reyes, abrió las puertas del complejo que figura como el único de su género a escala nacional.

Se anuncia dinamismo para el presente semestre en la industria hotelera, ¿qué planes tiene la marca Radisson?

Realizar una alianza con el Country Club del Urubó Golf nos está dando una visibilidad en el mundo que no existía en Santa Cruz. Al ser el único Golf & Spa que existe en el país llegamos a una serie de mercados a la que no llegábamos.

Este semestre apuntamos a organizar una competencia internacional de golf, el campo cumple con las normas PGA (Professional Golfers Association). Desde luego no queremos que nos vean solo como un lugar de golf, sino un entorno familiar con sitios de esparcimiento y naturaleza, que es lo que caracteriza al Urubó.

¿De qué manera incidirán las nuevas dinámicas en las proyecciones del Radisson?

Nosotros empezamos la gestión en mayo y detectamos que no se estaba promocionando lo que significa venir a este hotel.

Así, proyectamos incrementar la ocupación mes a mes, con las nuevas herramientas y consideramos que esta es una de las mejores ofertas que se puede tener.

La Cámara Hotelera dice que la ocupación de los cinco estrellas está en torno al 50%, ¿coincide con la cifra?

Proyectamos llegar a esa cifra y superarla de forma ágil por las inversiones que se están haciendo y con lo que estamos dando a conocer. No puedo mencionar nuestra datos de ocupación porque las cifras corresponden a otra administración y preferimos no hacerlo público.

 Hoteles de cuatro estrellas afirmaron que los cinco estrellas bajaron sus precios y así es imposible competir, ¿perciben tal comportamiento?

No somos partidarios de esa política comercial, sino de hacer valer lo que estamos ofreciendo. Adecuarse a ‘vender barato’ conlleva al peligro de reducir el nivel de calidad.

Entonces, la competencia está mal interpretada, se da y es un elemento de mejora del servicio y no para bajar precios. El consumidor valora la calidad, sabe lo que quiere y está dispuesto a pagar si es bueno.

No existen anuncios de Ferrari o BWM haciendo oferta, rebajas o un 2x1. A priori, parece que beneficia al cliente, pero a la larga puede perjudicarlo. Llevo años en esta industria y tenemos claro hacia dónde va la competencia.

Tomando en cuenta su experiencia, ¿qué le falta a la industria turística en Bolivia para repuntar? ¿percibe la sintonía necesaria con el Gobierno?

La industria turística, si es trabajada como se debiera, superaría con creces a lo que tiene que ver con energías y otros aspectos en los que se basa la economía. Hay muchas cosas por ver, pero se debe trabajar en temas de atención al cliente, ya que éste busca experiencias.

Pienso que el Estado no puede arreglarlo todo, somos nosotros quienes debemos dar el paso al frente y mostrar Santa Cruz al mundo. Esa camaradería entre hotelería, agencias y otros actores del sector todavía no existe. Esta red debe impulsarse.

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