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La escalada del precio mundial del oro juega en contra a los actores del negocio de joyas. “La pandemia del Covid-19 y subida del precio en el exterior, nos pone al borde del abismo”. Así, Juan Carlos Olmos y Raúl Salazar, a nombre de las 50 joyerías que hay en las calles Muchirí y Terebinto, en la zona de La Ramada, resumen la compleja situación que atraviesan.

El oro es visto como un activo de refugio para los inversores. El mes pasado, el precio del metal precioso alcanzó su máximo histórico al superar los $us 2.000 por onza.

Tanto Olmos como Salazar coinciden en que el alza del valor del oro y la suspensión de clases en los colegios impactaron negativamente en el sector.

Describen que antes de la crisis sanitaria adquirían el kilo de oro a $us 12.000, ahora vale $us 20.000. Añaden que los mayoristas que importan joyas desde Italia, vía Panamá, congelaron sus operaciones porque los costos de logística de transporte escalaron y hacerlo ahora no es competitivo, porque la crisis económica limita la capacidad de compra de la gente.

Antes de la irrupción del virus al país, aseguran que sus ventas mermaron un 50% y que el cese de actividades en los colegios -nicho de mercado del sector- truncó la ansiada reactivación sectorial.

Citan que en condiciones normales, cada joyería, desde junio, transformaba un kilo de oro en 700 anillos para graduaciones de estudiantes de los ciclos inicial y secundaria. Cadenas y pendientes completan la producción. “Los acreedores y bancos nos acorralaron y no habrá eventos de promoción”, lamentaron.

Desde la Asociación de Joyerías y Relojerías de Santa Cruz (Joyacruz) también se vieron afectados por la pandemia.

Hablan de una reducción general en la venta de joyas, producto de la contracción de la demanda. “La gente está cuidando su dinero en efectivo, por lo que hubo una reducción ‘bastante fuerte’ en la demanda nacional”, dieron cuenta.

Durante la pandemia y los meses de cuarentena, según Joyacruz, la demanda cayó al 10%, o quizás menos, en comparación a los niveles del año pasado. Describen que la subida del precio del oro incrementa el valor de los inventarios y contrae la demanda por efecto de la subida del valor del metal precioso. Además, por la recesión económica que vive el país.

Sin embargo, son optimistas al advertir que la gente está volviendo gradualmente a los comercios y esperan que en el último trimestre del presente año la demanda se comporte como en anteriores años.

  Anotan que en los últimos días el precio del oro retrocedió 100 puntos en la cotización internacional, lo que de manera directa reduce el precio del metal. “Esto ayuda porque causa estabilidad y favorece al comercio de joyas”, enfatizaron desde Joyacruz.

La gerente general de Joyería París, Deborah Gasser, comparte la observación de que la pandemia afectó a todos los sectores económicos, especialmente a los que no son de primera necesidad y de consumo masivo. No obstante, dijo que Joyería París innovó en el manejo de catálogos virtuales y venta con delivery.

A pesar del incremento del precio del oro a escala global, refirió que Joyería París alcanza buena acogida en la venta de sus productos. Cree que es por dos razones, que los clientes refugian sus divisas en oro, dado que es un metal que no pierde valor y, la segunda, por la variedad, calidad y buen gusto de las joyas que ofertan.

Otra mirada

A juzgar por el economista José Alberti, el alza del precio internacional del oro en los mercados responde al alto grado de incertidumbre provocado por la pandemia a escala global. Deduce que la demanda de oro incrementó su cotización mundial, dado que el oro en tiempos de crisis económica suele ser una alternativa de refugio para los mercados e inversionistas. 

Ve que Bolivia se benefició del ascenso del valor del oro. El precio promedio de exportación del oro en bruto rondó los $us 34.000 la tonelada en 2019. Entre enero y agosto de este año, fue superior a los $us 43.000 la tonelada.

Según la gerenta técnica del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), María Esther Peña, este mes el precio cayó un 4,6%, debido a la fortaleza del dólar por las tensiones entre EEUU y China, y la demora de un acuerdo para un nuevo estímulo fiscal en EEUU.