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La economía mundial se ha recuperado más rápido de lo esperado, mientras que la producción ha restablecido la mitad de su caída inducida por la pandemia, según economistas de Deutsche Bank.

La semana pasada, el Deutsche Bank elevó sus previsiones para la economía global, que se espera marque una contracción del 3,9% este año, frente a su cálculo de mayo de una caída del 5,9%. Para el 2021, el banco alemán mejoró sus pronósticos a una desaceleración del -5,6% desde el avance del -5,3% estimado hace unos meses.

De todas formas, el banco indicó que existe mucha incertidumbre y posibles obstáculos a futuro, ante el temor de segundas olas del coronavirus en Estados Unidos y Europa que podrían echar atrás las previsiones más optimistas sobre el panorama económico.

En lo que respecta a América Latina, el FMI (Fondo Monetario Internacional), la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y el Banco Central Europeo estiman una caída de la economía regional debido a la pandemia del 9,4%, 9,1% y 8%, respectivamente.

El BID (Banco Interamericano de Desarrollo) también se ha pronunciado sobre la situación en la región. América Latina sería la economía más golpeada, de acuerdo con algunos organismos internacionales.

“América Latina se ha vuelto el epicentro de la pandemia y al mismo tiempo registra el impacto más profundo en términos de actividad económica. Las proyecciones de pérdida de ingresos y empleos en 2020 superan a las de los países desarrollados, Asia emergente y África Subsahariana. En ambos frentes hemos tenido los mayores problemas”, indicó Eric Parrado, economista jefe del organismo internacional.

Según el analista financiero Mauricio Ríos García, el rebote es muy diferenciado y las principales características tienen relación primero con la manera en que se administró la crisis de la pandemia, por un lado, y la crisis económica a consecuencia de las cuarentenas forzosas por el otro.

“Las economías que han aplicado medidas de cuarentena más rígidas, han afectado de mayor manera sus economías, y más les está costando recuperarse, por tanto, afectan en mayor medida a la capacidad que la economía global en su conjunto tiene para recuperarse”, indica el experto.

Por el contrario, Ríos García señala que las economías que ya eran económicamente más libres, previamente a la pandemia, no aplicaron cuarentenas tan rígidas, y por los tanto, se vieron menos afectadas, contribuyendo así a la recuperación más rápida del conjunto de la economía global.

Por ello, para el experto es mejor no generalizar, ya que hay casos específicos donde tanto la administración de la crisis de la pandemia como la económica han sido las peores, como en España y Argentina. Y hay casos positivos como Suecia y Taiwán, donde ha sido ejemplar.

Para Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex), la recomposición de los procesos productivos de países como EEUU y China ha permitido que sus demandas puedan mejorar. “Durante tres o cuatro meses esas economías estuvieron paradas, pero se reactivaron y al hacerlo incentivan la demanda y la mayor productividad”, manifestó.

A decir de Wilboor Brun, economista del Centro de Estudios Públicos Populi, con la nueva normalidad, la recuperación en los niveles del PIB (Producto Interno Bruto) se dará a distinta velocidad, ya que depende de las características del sistema productivo de cada país. En definitiva, de aspectos estructurales que explican el crecimiento del PIB en cada economía.

En terminología del reporte de competitividad global del Foro Económico Mundial, señala Brun, la velocidad de recuperación se explica en función de tres pilares: requisitos básicos (salud y educación, institucionalidad, infraestructura y estabilidad macro), los impulsores de eficiencia (educación, regulaciones en los mercados, mercado laboral, sofisticación del sistema financiero, tecnología y apertura comercial) y factores de innovación (sofisticación de los negocios).

De todos los vaticinios, proyecciones, preocupaciones y buenos deseos en relación con la economía mundial, que fueron anunciados por diferentes organismos internacionales el pasado año, ninguno se cumplió. Así lo indicó Gary Rodríguez, gerente general del IBCE (Instituto Boliviano de Comercio Exterior).

Y es que, según Rodríguez, nadie esperaba el severo impacto de una pandemia como la del Covid-19 sobre la salud, como tampoco su efecto colateral, la desaceleración, recesión y crisis de la economía. Aun en los países desarrollados, los sistemas de salud colapsaron, y las medidas cuarentenarias que se adoptaron hicieron colapsar también la economía.

“Nadie estaba preparado para este escenario, y mientras no haya una vacuna efectiva contra el coronavirus, la incertidumbre hacia adelante continuará y con ello la caída de la producción, el empleo, ingresos y el aumento de la pobreza en el mundo, principalmente en aquellos países menos preparados”, señaló Rodríguez.

Sin condiciones previas

Ríos García coincide en que América Latina ha sido la economía más golpeada por la pandemia porque no contaba con las condiciones previas para asumir una situación de estas características.

“El modelo económico implementado por el conjunto de gobiernos identificados por el Socialismo del Siglo XXI fue gastar demasiado en unos sectores de la economía, y poco en otros, estimularon el gasto y consumo de los hogares muy por encima de sus posibilidades”, dijo el experto.

Además, según Ríos García, esos gobiernos se endeudaron e indujeron a la ciudadanía a ‘sobreentramparse’, castigaron el ahorro y restringieron libertades individuales, para que el Estado se encargara de todo. Esto terminó fracasando estrepitosamente ya antes de la pandemia, la cual solo desnudó el fiasco de ese modelo.

Por su parte, Barriga atribuye a dos factores las causas del porqué América Latina sería la región con la economía más golpeada. El primero es que las economías brasileña, argentina, chilena, peruana y colombiana, que son de las más importantes, aún están peleando con una crisis de Covid-19 demasiado fuerte. Además, países de Centroamérica han aplicado cuarentenas rígidas hasta hace dos semanas y esto ha generado un freno más fuerte.

En segundo lugar, existe una cultura que los latinoamericanos no tienen: el ahorro y prevención. “Las economías también necesitan de estos dos elementos. Por eso es que la recuperación para los países de la región, debido a su bajo nivel de ahorro y alto endeudamiento y distintas gestiones que se llevaron adelante, no logra resultados positivos, como deberían hacerlo”, dijo Barriga.

América Latina, en promedio, indica Brun, comparado con Asia, Europa y EEUU, tendrá una menor velocidad de recuperación principalmente por las debilidades que existen en temas institucionales (corrupción, informalidad, discrecionalidad política), infraestructura, salud y educación y temas regulatorios en distintos mercados.

“No obstante, una mirada más atenta deja ver que se alejan del promedio en su pronta recuperación países como Chile, Colombia, Perú, como lo destacan las previsiones de la Cepal, el BID y el Banco Mundial. Al ser economías con pilares de crecimiento similares a países de mejor desempeño en su recuperación”, sostiene.

Entretanto, Rodríguez considera que si bien a estas alturas se nota una recuperación de la economía y las previsiones de mayores caídas se han aminorado en el mundo, la recuperación dependerá de la fuerza del rebrote de la enfermedad, del comportamiento del mercado en general y de China en particular, mercado del cual depende en alto grado la región. 

El ejecutivo coincide en que América Latina es la más afectada por la pandemia, dada su baja capacidad de respuesta institucional en términos de salud, auxilio económico y políticas económicas, con países vulnerables por su condición primario-exportadora.

Situación aprovechable

La rápida recuperación de la economía mundial es una situación que Bolivia puede aprovechar. A decir de Barriga, el país puede beneficiarse de los buenos precios internacionales que acompañan la mejoría de la economía global.

Estas situaciones, según Barriga, cambiaron los hábitos de consumo de China e India. Por ejemplo, en la actualidad ya se aprecia una mejora en el precio de productos como la soya y otros productos alimenticios, algo que Bolivia no debe pasar por alto.

Al ser el crecimiento de Bolivia más vulnerable (dependiente de los precios internacionales de los commodities) y con problemas en los factores estructurales, estima Brun, la recuperación económica será más lenta.

A decir de Rodríguez, en la medida que las economías centrales y el sudeste asiático compren más petróleo, minerales y alimentos, las posibilidades de recuperación mejoran. “Las políticas públicas para estimular al sector productivo y exportador hacia su recuperación, jugarán un rol vital en función de la “nueva normalidad” que impondrá a los países la necesidad de ser mucho más competitivos”, dijo.