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En el ‘Ranking de las 400 Empresas más grandes de Bolivia’, se evidencia que en 2019 las ventas de las 200 compañías con mayor crecimiento en ventas sumaron Bs 62.975 millones ($us 9.000 millones) y en 2018 fueron Bs 54.655 millones ($us 7.800 millones); un aumento del 13,2%, en un año de desaceleración económica.

Además, las utilidades de las 200 empresas con mayor crecimiento alcanzaron los Bs 11.196 millones ($us 1.608 millones) cuando el año anterior sumaron Bs 10.548 millones ($us 1.515 millones) , un aumento del 5,7%.

El informe fue elaborado por el economista Hugo Siles, con el objetivo de presentar información sobre ventas, activos, pasivos, patrimonio, utilidades, crecimiento, rentabilidad, apalancamiento y productividad de las empresas más grandes del país, de ocho departamentos (no figuran empresas de Pando porque no alcanzaron el monto mínimo de ingresos) y de todos los sectores de la economía boliviana correspondiente a la gestión fiscal 2019.

Siles detalló que en el ranking se determina: ¿Quién es la número uno en ventas o ingresos entre las empresas en Bolivia? ¿Quiénes son las compañías más rentables y con mayor utilidad? ¿Qué firmas registraron crecimiento en ventas y utilidades? ¿Qué sectores son los pilares de la economía nacional?

El economista sostuvo que este trabajo se apoya en el Atlas del Capital que contiene cerca de 60.000 datos sobre los balances y estados de resultados de las empresas públicas y privadas y que el mismo va a permitir a empresarios y funcionarios públicos nacionales y extranjeros hacer negocios y conocer a su competencia, a sus sustitutos y a sus proveedores.

Las top ten

Dentro de las primeras 10 empresas más grandes de Bolivia, cuatro son estatales: Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la subsidiaria YPFB Refinación, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel S.A.) y la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

Desde la estatal petrolera destacaron el primer lugar e indicaron que la robustez de la empresa más grande de Bolivia, desde su recuperación para los bolivianos, hace que a lo largo de los años sea reconocida a escala nacional e internacional. “El compromiso de mantener y mejorar de forma continua la calidad de nuestros servicios se ve recompensado por reconocimientos como este”, indicaron. Ante las perspectivas de la próxima gestión, desde Yacimiento aseguraron que van a seguir generado los recursos que requiere el país para su desarrollo y para apoyar a los sectores más vulnerables de la población, así como también mejorar la recaudación de la renta petrolera, incrementando los ingresos provenientes de la venta de hidrocarburos líquidos y gas natural, de manera que el Estado, mediante su administración central, las gobernaciones, municipios, universidades y los pueblos indígena originario campesinos, cuenten con los recursos para el desarrollo productivo y humano que necesita el país.

Sobre la ubicación de YPFB, Hugo Del Granado, analista en hidrocarburos, sostuvo estar sorprendido por la diferencia de los ingresos, de YPFB, que se ubicó en Bs 43.634 millones con el resto de las empresas y con la segunda compañía (Bs 7.589 millones), que es de seis veces, pese a que las dos primeras son del sector de hidrocarburos.

Del Granado hizo notar que los ingresos de Yacimientos bajaron en 2019 con respecto al año anterior debido a la caída de volúmenes exportados y de producción, y puntualizó que, de acuerdo con el Primer Informe Nacional de Situación de YPFB, presentado el 31 de enero de 2020, los estados financieros de YPFB, de la gestión 2019 hasta septiembre de ese año, mostraron una pérdida de $us 433,8 millones.

En cuanto a YPFB Refinación, que ocupa el segundo lugar, el analista se mostró conservador, pues debido a la caída de la producción de líquidos, los ingresos bajaron, provocando que las refinerías incrementen, desde 2014, su capacidad ociosa hasta llegar al 40% de la capacidad de refinación instalada. Al disminuir la utilización de la capacidad plena de trabajo, los ingresos se reducen también en la misma proporción, hizo notar el especialista.

Roque Roy Méndez, gerente general de Entel señaló que el tercer lugar que ocupa la empresas representa el éxito del modelo empresarial implementado con la nacionalización de Entel S.A. como empresa estratégica, convirtiéndola en uno de los pilares más importantes del desarrollo económico y tecnológico del país.

Méndez subrayó que la expectativa para 2021 es participar de manera activa y eficiente en las soluciones de los principales problemas económicos, educativos y de salud que afectan al país. También, incrementar la rentabilidad y mantener el liderazgo en todos los servicios que brinda Entel.

Sobre la presencia estatal en los primeros lugares, Napoleón Pacheco, docente de Economía en la Universidad Mayor de San Andrés, observó que no es una buena noticia y que en su lugar la actividad privada debería ocupar una mejor posición, con empresas que tengan un mayor impacto en el comercio internacional y que no pertenezcan a la actividad tradicional como los hidrocarburos y la minería.

La participación privada

María Laura Mendoza, gerente de Marca y Comunicación Institucional de Tigo Bolivia, indicó que estar entre las cuatro primeras empresas más grandes del país, según el Ranking 400, es un orgullo y que esto refuerza el compromiso de seguir creciendo para brindar un servicio de calidad con el propósito de construir autopistas digitales que conecten a la gente, mejoren sus vidas y desarrollen comunidades.

En cuanto al compromiso con sus clientes, Mendoza subrayó la responsabilidad corporativa con el slogan “Tigo, presente en la educación virtual del país”, y que como telefónica continuará apostando a la formación digital, que benefició a 420.000 personas.

El quinto lugar corresponde a San Cristóbal S.A., la principal empresa minera del país que desarrolla tareas en Potosí y que, de acuerdo con el ranking, en la gestión pasada tuvo ingresos por un valor de Bs 4.351 millones.

El sexto podio es de Alicorp. Daniel Cuneo, director de Marketing, Trade Marketing y Canales en Bolivia de Alicorp (Industrias de Aceites S.A.), dijo sentirse orgulloso de la posición que ocupan, lo que demuestra un sostenido crecimiento de la empresa en el país

Cuneo recordó que en Bolivia, Alicorp cuenta con tres plantas, dos en Santa Cruz y una en Cochabamba, y que están presentes en los hogares con las marcas Fino, Sabrosa, Karina, Don Vittorio, Plusbelle, Nutregal, Bolívar, Uno, Sapolio y Regia. Además de trabajar con más de 1.000 agricultores que cultivan soya y girasol.

En cuanto a la importancia de nuestro país en el portafolio de Alicorp, Cuneo remarcó que el mercado boliviano constituye la segunda operación en importancia a nivel de Sudamérica y que están muy satisfechos con los resultados que van obteniendo desde 2018, cuando apostaron por el país con una inversión de $us 500 millones, por lo que hizo notar que la compañía tiene un proyecto de largo plazo en Bolivia.

Para la Cervecería Boliviana Nacional (CBN) el séptimo lugar que ocupa es una muestra de la fortaleza económica y financiera que la industria registró en 2019 pese a la ralentización de la economía.

La empresa precisó que los embates de la pandemia en 2020 han sido importantes, lo que obligó a que la CBN reaccione de forma rápida y eficiente para mantener sus niveles de producción y ventas, y que en 2021 apostarán por la recuperación, pese a que no se visualizan de parte del Gobierno nacional medidas para incentivar la inversión privada.

Sobre el desempeño de las empresas privadas, Jaime Dunn, analista económico, resaltó que el tema tributario es más complejo y engorroso que para una estatal, a tiempo de detallar que las firmas privadas pagan 42 diferentes impuestos durante el año, mientras, el promedio en América Latina es de 27,1 impuestos y de los países desarrollados, 11,2 tributos.

En cuanto a las “horas-persona” destinadas al cumplimiento de obligaciones tributarias suman 1.025 en el año, mientras que el promedio en América Latina es de 330 horas, y en los países desarrollados 159,9 horas al año. “Equivale a 128 jornadas al año de una persona a tiempo completo”, hizo notar Dunn.

Jhony Saavedra, presidente de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), resaltó que lograr el octavo lugar es una señal de la importancia y magnitud de esta empresa en la actividad minera estatal. Explicó que para el próximo año el objetivo es consolidar Comibol para que sea una empresa generadora de divisas, empleos y que promueva el desarrollo regional del país, a partir de un programa que impulse la inversión privada nacional y extranjera.

A su vez, Luis Lugones, gerente de Asuntos Públicos y Responsabilidad Social de Embol Coca-Cola Bolivia, dijo que estar en el noveno lugar obliga a la firma a seguir invirtiendo en Bolivia y ser un pilar de la economía nacional.

Lugones manifestó que la industria tiene más de 2.700 colaboradores y trabaja con 128.000 clientes, de los cuales más de la mitad son tiendas de barrio.

Desde PIL Andina precisaron que estar en el décimo lugar es resultado de un trabajo sostenido, coherente y sólido durante las últimas seis décadas y un reconocimiento al desempeño de esta industria que se preocupa por la alimentación saludable.

Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), explicó que a pesar de la actual coyuntura, la presencia de la actividad industrial en los primeros diez lugares es algo para destacar, mantener y profundizar.

También hizo notar que se debe cambiar la impronta de las empresas hidrocarburíferas por otras que generen mayor valor agregado.

 

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