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En el país, cada vez se destinan más recursos económicos para la importación de combustibles. Y es que, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia, entre enero y mayo de este año, el monto de las compras externas de combustibles y lubricantes fue de $us 754,3 millones; es decir, un 68% más que el valor registrado en el mismo periodo de 2018.

Ese comportamiento de las importaciones de combustibles en cuatro meses de 2019, sigue la tendencia de los últimos años. Según el INE, entre 2015 y 2018 el valor de las compras externas de diésel y gasolina crecieron un 27,3% y 24,6%, respectivamente.

Según los datos del INE, el valor de las importaciones de diésel (a abril) pasó de $us 704,3 millones en 2015, a $us 896,8 millones el año pasado. En tanto que, en ese mismo periodo, el de gasolina aumentó de $us 284,06 millones a $us 354,1 millones. 

Para Gonzalo Saavedra, vicepresidente de Operaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), ese comportamiento en la compra externa de combustibles responde a dos factores: incremento del parque automotor y la producción local.

“El acelerado y sostenido incremento del parque automotor nacional ha implicado un consumo interno anual de demanda de gasolina del 5,2% desde el 2015 al 2018”, dijo Saavedra.

En el caso del diésel, el ejecutivo explicó que Bolivia es un país productor con preeminencia gasífera y no de hidrocarburos líquidos pesados, de donde se extrae ese combustible, por lo que se importa para abastecer el mercado interno.

El incremento de las compras externas de combustibles también se explica por la creciente importación de vehículos usados, según la Cámara Automotor Boliviana (CAB).

Luis Encinas, gerente general de la institución, estima que hasta finales de la presente gestión se registre un descenso del 5% en las importaciones de vehículos nuevos, pero un crecimiento de entre el 10 y 15% de las compras externas de motorizados usados.

“El consumo de combustible se incrementa más en los vehículos usados, ya que estos consumen una mayor cantidad que los nuevos”, sostuvo Encinas.

Un parque de 1,9 millones

De acuerdo con el reporte Estadísticas del Parque Automotor Nacional del INE, la cantidad de vehículos que circula en Bolivia pasó de 1,5 millones en 2015 a 1,9 millones el año pasado.

Santa Cruz, con un 33,8%, es el departamento que mayor porcentaje de vehículos concentra. Le siguen La Paz, con un 23,5% y Cochabamba, con un 21,4%.

En cuanto a los modelos de motorizados que copan las calles en Bolivia, las vagonetas (501.702) y las motos (474.004) son los principales.

Importancia y efecto

El aprovisionamiento de combustible (diésel y gasolina) resulta estratégico para el funcionamiento de toda la economía, señala María Esther Peña, gerente técnica del IBCE.

Para la ejecutiva, el comportamiento de las compras externas de diésel y gasolina entre 2015 y 2018 refleja una leve subida en cuanto al costo por litro pagado. Sin embargo, las 324.000 toneladas adicionales importadas entre ambos años, representaron para Bolivia un gasto adicional de $us 263 millones.

La creciente demanda de combustibles, producto del crecimiento económico y el aumento de motorizados en el país explica en parte esa dinámica, afirma Peña, al mismo tiempo que refleja una dependencia del abastecimiento externo. Además, ese aumento de la importación de combustibles genera al país un creciente gasto de divisas con la consecuencia de la disminución de las reservas internacionales.

Por su parte, Jorge Akamine, presidente del Colegio de Economistas de Bolivia, indicó que habría que analizar qué porcentaje de los vehículos usados que se importan cada año al país utilizan diésel, ya que sería preocupante que el incremento de las compras externas de este combustible sea para abastecerlos, teniendo en cuenta que los carburantes se subvencionan.

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