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El nuevo presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Marcelo Pantoja Soncini (47), superó una difícil experiencia que le cambió la vida. Es por ello que hoy quiere enfocar su gestión en la responsabilidad social, ocupándose no solo de la producción e investigación, sino también de la salud de los afiliados. 

Pantoja dirige el sector que genera exportaciones por más de $us 890 millones al año y lidera los ingresos económicos de Santa Cruz. El empresario tarijeño estudió Administración de Empresas en Argentina. En 1998 se trasladó a la capital cruceña para trabajar en agropecuaria. Hoy es socio de la firma agrícola Adagro y se dedica a los cultivos de soya, maíz, trigo y chía. “Nunca me formé como agricultor, pero parece que hicimos las cosas bien”, dijo. Pantoja combina sus actividades agrícolas con la atención del restaurante Hanzo y la presidencia del Club Ducati Bolivia.

—Se generó una polémica entre productores e industria por los cupos de exportación de oleaginosas...
Se suscitó una pequeña polémica, pero aclaro que no estamos por un lado los productores y por otro la industria, sino en la misma vereda. Creo que deberíamos trabajar de forma conjunta en los precios de las oleaginosas. El productor sabe, por experiencia de algunas empresas, que puede conseguir un mejor precio localmente, y cuando pedimos libertad plena de exportaciones, no es para exportar materia prima, queremos que se exporte con valor agregado, pero recibiendo un precio justo. 

—¿Hay tareas pendientes para lograr una sinergia?
Creo que tenemos un trabajo muy fuerte con la industria,  formamos parte de un gran sector que es Bolivia, y si no trabajamos de la mano no vamos a poder lograr los objetivos. Así, los productores ampliarán la frontera agrícola y la industria tendrá más granos para procesar.

—¿No cree que contar con una Bolsa de Cereales puede transparentar los precios?
Sí, y creemos que no es una necesidad, es una exigencia. Estamos entre los cinco países líderes en producción de soya, entonces necesitamos trabajar como lo hacen nuestros vecinos. Con la Bolsa de Granos se puede lograr un precio justo y por eso, nos vamos a reunir con la Bolsa Boliviana de Valores (BBV) y con expertos de Argentina. 

—¿La Bolsa de Granos sería un emprendimiento privado o estatal?
El objetivo es que sea privada, como sucede en otros países. Sabemos cómo está la economía y que no existe la posibilidad de exigir al Gobierno, así que puede ser inversión privada.

—¿Cómo está la relación del sector oleaginoso con el Gobierno?
No estamos en condiciones contrapuestas con el Gobierno porque creemos que la única forma de producir es recibir su ayuda con políticas que nos permitan ampliar la frontera agrícola. No pedimos subvenciones. El sector agropecuario es un fuerte generador de exportaciones, entonces sería importante que el Gobierno le dé el peso ponderado al sector para que se desarrolle y logremos cumplir la agenda 2025. Ellos saben que el sector productivo es uno de los grandes motores de la economía.

— ¿Pensó en cambiar los estatutos de Anapo?
No sé si los estatutos, porque recién se adecuaron a la nueva Ley de Autonomías, pero lo que sí haremos es enfocar la dirección de Anapo en aspectos productivos, investigación y responsabilidad social. Queremos que los asociados se sientan orgullosos de la institución. En Puesto Fernández ya llegamos con brigadas médicas. Vamos a trabajar para que la gente pueda atenderse en los centros de salud y no tenga que trasladarse hasta Santa Cruz de la Sierra.

—¿Cuáles son los planes de inversión para esta gestión?
Anapo tiene un proyecto a diseño final de un moderno complejo semillero que se construirá en los próximos meses. Será en el kilómetro 38 de la carretera Santa Cruz-Montero. Será una planta semillera y un silo para acopio de granos. En la primera fase invertiremos $us 3,5 millones.

— Hoy tienen una semillera...
Sí, tenemos una planta semillera con una capacidad de 60 toneladas por día, pero incorporando tecnología vamos a producir mejores variedades de semilla a una capacidad de 200 toneladas por día. Esto permitirá que los productores afiliados y no afiliados de Anapo tengan semillas en mejores condiciones para sembrar. Queremos que la semilla boliviana sea tan bien tratada como la importada. 

—Además de agricultura, ¿tiene inversiones en otros sectores?
Sí, los mismos socios de la empresa Adagro ingresamos al sector gastronómico (restaurante Hanzo). Tenemos un restaurante que administramos en los tiempos que nos deja la agricultura, pero es un sector exitoso y nos permite diversificar nuestras inversiones. Estamos analizando la apertura de sucursales ‘exprés’ en Santa Cruz y la posibilidad de abrir en Cochabamba o Santa Cruz. Los últimos meses fueron difíciles, pero ahora ya se nota un incremento en la actividad y por ello, analizaremos inversiones. 

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