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Entre las organizaciones que declaran (en un estudio de la Organización Internacional del Trabajo) que han mejorado sus resultados implementando iniciativas de género, más del 60% manifiesta que la presencia de mujeres genera una mayor rentabilidad y productividad.

“No se puede hablar de un desarrollo económico sin tener en cuenta a la mujer”, sostiene Carlos Krutzfeldt, vicepresidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (Fepsc).

El empresario señaló que en la Fepsc están convencidos de que la inclusión, el empoderamiento y la mejor educación para las mujeres aportan de una manera importante en el crecimiento de la economía de la región y el país.

Krutzfeldt además indicó que existen ejemplos de crecimiento generado por las mujeres en varios sectores, como el comercio y los cosméticos. “Este último ha crecido en los últimos 60 años más del 2.000% y esto ha sido porque la mujer ha sido incluida en un sector económico. También ha habido grandes saltos en la industria de la moda, la mujer tiene un nivel de consumo muy alto en estos ámbitos”, expresó.

“Mientras el mundo ha ido avanzando socialmente, se ve que la mujer ha aportado mucho en esas sociedades dentro de la economía, de la política, las mejoras en el bienestar social. Entonces, vemos que cuando las mujeres trabajadoras aumentan hay un impacto en el comercio y la economía”, dijo Krutzfeldt.

Por su parte, Silvia Quevedo, presidenta de la Cámara de Mujeres Empresarias de Bolivia (Camebol), indicó que la presencia de mujeres en las organizaciones produce un ganar-ganar.

“La mujer es más innovadora, no se da por vencida tan fácilmente y busca sostener las empresas en el largo plazo. De igual manera, se adapta más rápido a los cambios”, señala.

Para Aldana Fernández de Córdova, Country Manager de Great Place to Work (GPTW), las mujeres generan un impacto positivo en los resultados del negocio, provocando un retorno de la inversión tres veces mayor.

Las empresas con un importante porcentaje de féminas en su planilla, de acuerdo con Fernández de Córdova, presentan mayor predisposición para la innovación, están 1,8 veces más predispuestas al cambio y tienen una intención del 1,7% mayor a ser líderes en innovación en el mercado.

No obstante, la realidad empresarial de Bolivia muestra una evidente necesidad de apuntalar un cambio que se vea reflejado en una mayor participación de las mujeres en las empresas, en los gobiernos corporativos, instituciones y gremios empresariales. Por ello, es que la Fundación Iguales realizó el estudio ‘Participación de la Mujer en la Mediana y Gran Empresa’.

El trabajo reveló que solo el 13% de las mujeres ocupan cargos gerenciales o de dirección en las empresas en Bolivia y un 25% del total de trabajadoras lidera puestos de mando intermedio.

Ese porcentaje es menor al que presentan países vecinos. En Argentina, el 31% de los cargos de alta gerencia son ocupados por mujeres, de acuerdo con un estudio realizado por la consultora Grant Thornton. En Perú, el 22,9% de los cargos directivos en las empresas son liderados por mujeres, según el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática). En tanto, en Paraguay ese porcentaje asciende al 20,7%, de acuerdo con el informe ‘Diagnóstico de Género en Paraguay-Resumen: brechas y barreras para las mujeres’ del Banco Mundial.

En Chile, un 20% de los puestos de las gerencias de primera línea son ocupados por féminas, según el Reporte de Indicadores de Género de la Empresas en Chile del Min Mujer.

En el ámbito regional, de acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las mujeres en América Latina solo ocupan el 15% de los cargos gerenciales en las compañías en la región y el 14% son dueñas de esas organizaciones.

“A pesar de que en algunos sectores y empresas se avanza en la equidad de género en la planilla, esto no se refleja en la participación femenina en cargos de dirección, mientras más altos son los cargos va desapareciendo la representación femenina”, señala el estudio de la Fundación Iguales.

Las mujeres en las organizaciones medianas y grandes del territorio nacional representan, en promedio, el 35% de la fuerza laboral. Las firmas medianas tienen planillas más inclusivas que las compañías grandes. Las mujeres representan el 41% del total de trabajadores en las primeras, mientras que en las segundas son el 32% de la fuerza laboral.

El 43% de las empresas consultadas en el estudio, afirmó no contar con ninguna mujer en el directorio ejecutivo. El 28% cuenta con por lo menos una mujer, seguido del 14% que tiene dos mujeres como directoras. Sin embargo, solo el 14% de las empresas afirmaron tener tres o más directoras.

Lento avance

La Fundación Iguales indica que a pesar de que muchas empresas exitosas consideran la diversidad como una ventaja competitiva y un factor clave del crecimiento, el progreso ha sido lento. Recuperar el sentido de urgencia y oportunidad y adoptar políticas de diversidad en las organizaciones en el país debe ser prioritario y lo más pronto posible.

Y aunque aún hay mucho camino por recorrer, en los últimos años se han registrado algunos avances que han permitido a las féminas copar más espacios en las organizaciones. ¿Las razones? La constancia, el enfoque y las ganas de superación. Dos ejemplos de ello son Daniela Fiocchetta y Mariana Torricos.

Fiocchetta, actual directora de Comunicaciones de Yanbal, comenzó su trayectoria en la organización hace 20 años como asistente de tesorería. Luego de pasar por las áreas de finanzas y marketing (brand manager y luego líder), en 2018 surgió la oportunidad de hacerse cargo del equipo de comunicaciones. La experiencia y el conocimiento adquirido sobre la compañía la impulsaron a aceptar el reto.

La ejecutiva considera que el bajo porcentaje de féminas en cargos gerenciales en el país se debe al cuestionamiento que existe a las capacidades de estas y al pensamiento de que cuando la mujer es madre debe dedicarle tiempo a su familia y no va a poder atender su rol laboral como se debe.

“Eso es algo que hay que comenzar a cambiar. La responsabilidad de la familia es tanto de hombres como mujeres y en la casa se deben compartir las tareas. Se debe normalizar el hecho que un hombre puede pedir permiso para llevar a su hijo al pediatra”, dijo Fiocchetta.

Aunque en Yanbal nunca ha sentido que por ser mujer no haya podido acceder a un cargo o comandar un proyecto, la ejecutiva tiene conocimiento, por experiencias de compañeras de trabajo y amigas, de que en otras organizaciones existen “techos de cristal” que impiden el progreso profesional de las féminas.

“Un lugar soñado para cualquier mujer”. Así califica Fiocchetta a Yanbal, un lugar que además considera que está alineado a sus propósitos y que le permite con su trabajo dar otras oportunidades a mujeres y hombres, e impactar positivamente.

La ejecutiva aconseja a las empresas elegir a las personas que ocupen sus puestos estratégicos en base al talento de estas. “Hay mujeres con mucho talento y capacidad, que solo por el hecho de ser mujer no son tomadas en cuenta. No miren el género al momento de decidir. Si tienen que dar el puesto a una dama, esta se va a comprometer al 100%. Se desempeñará con pasión y compromiso y traerá muchos beneficios a la compañía”, señala.

Y a las féminas, Fiocchetta les sugiere atreverse a postularse a los puestos, arriesgarse y pedir oportunidades. “A veces damos un paso atrás por miedo a que nos digan que no, pero es importante dar el paso adelante, proponer que queremos estar en un puesto determinado”, indica.

En tanto que Mariana Torricos, actual PR Manager Huawei Bolivia, comenzó su trayectoria en la compañía hace casi seis años como recepcionista. Antes de ser PR Manager se desempeñó en el área de control interno (supervisando los departamentos de marketing, retail y servicios).


La ejecutiva señala que la experiencia adquirida organizando eventos desde los 18 años, le permitió poder desenvolverse de una mejor manera en su puesto, teniendo contacto con los medios, creando relaciones con los clientes y manejando equipos de trabajo.

Torricos considera que las empresas deben dar oportunidades a todos por igual y que las personas que contratan no deben tener prejuicios.

“Aparte de ser mujer muchas veces ven el tema de la edad, que por no tener ni 30 años creen que no se tiene experiencia. Ahora son las cosas diferentes, hay que estar actualizado, analizando el día a día y tener la mente abierta para realizar estrategias y estar receptivos a otras cosas, más en el tema del marketing y la comunicación, ya que la pandemia cambió todo”, dijo la ejecutiva.

Torricos sugiere a las mujeres proyectarse como lo hizo ella desde el primer día en que comenzó a trabajar como recepcionista, en el que se dijo que algún día estaría en el puesto que ocupa en la actualidad. “Proyectar es muy importante, creérsela es otro paso muy importante y el saber comunicar quiénes somos y lo que queremos. Puede ser que tengamos las habilidades, pero que estén ‘dormidas’ o solo por vergüenza no lo hacemos. También aprovechar las herramientas digitales y trabajar con personas que nos permitan crecer, alcanzar nuestras metas y fijarnos otras, para seguir creciendo”, dijo.

Para la ejecutiva las mujeres además tienen un “superpoder” que les permite compaginar sus labores de esposa, madre y trabajadora sin mayores problemas, aunque considera que -en la mayoría de las ocasiones- su labor no es del todo bien remunerada.

Debate abierto

El estudio de la Fundación Iguales refleja la realidad de la mujer boliviana en lo que respecta a las posiciones de liderazgo en empresas medianas y grandes, y se constituye en una primera aproximación que genera insumos para el análisis y debate de la importancia de la diversidad en el sector empresarial de Bolivia.

“El desafío está en la mesa, no adoptar la diversidad en las empresas representa costos financieros, mientras que hacerlo produce beneficios, no solo beneficia a las mujeres, es bueno para las empresas, es bueno para las economías”, señala la Fundación.

Es una constante que cuanto mayor es el tamaño de la empresa, menos féminas tienden a ocupar puestos de liderazgo. El 32% de las mujeres que trabajan en empresas medianas son jefes de algún sector de la firma o tienen un cargo de mando medio, mientras que solo el 21% de las trabajadoras en compañías grandes ocupan este tipo de cargos.

Al analizar la información de las empresas que cotizan en la Bolsa Boliviana de Valores, es posible afirmar que uno de cada nueve directores de las organizaciones es mujer. Este número no varía según el tamaño de la firma, puesto que las empresas medianas y pequeñas que cotizan tienen en promedio nueve directores como miembros de sus juntas. Esta cifra representa el 15% de participación femenina en promedio.

En lo que se refiere a brecha salarial entre gerentes y administradores la diferencia es del 36,56%, las mujeres ganan en promedio Bs 13.050 ($us 1.872), y los hombres Bs 17.821 ($us 2.556), según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) al 2019.

Prácticas para lograr equidad

De acuerdo con GPTW Bolivia, para lograr la equidad de género se debe contar con: manuales de reclutamiento e inclusión, apoyo financiero, cuidados infantiles sin costo, código de conducta, involucramiento en acciones conjuntas con ONG (ONU Mujeres, WeConnect, entre otras), metas, mayor porcentaje de mujeres en cargos de liderazgo, objetivos, reducir la brecha salarial de género y talleres sobre manejo de la violencia, inteligencia emocional, empoderamiento, entre otros.

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