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Cambió la bicicleta y las grandes ligas del bicicross de su juventud por la corbata y las grandes ligas de la abogacía. Es uno de los principales estrategas de Ferrere en Bolivia, firma legal de ‘Mejor práctica regional’, según Chambers & Partners (UK). Si bien hubo un giro en su rutina, Pablo Ordoñez (40), socio director de esta compañía, afirma que su carrera profesional es una extensión de la deportiva: viaja por el mundo gestando nuevas redes y mantiene como base de sus negocios la disciplina, constancia y perseverancia que exige un sector alineado con la transformación del mercado global.

—¿Cómo evolucionó el negocio de Ferrere desde su ingreso a Bolivia? ¿qué aspectos resalta?

Somos una organización sudamericana en la que todas las jurisdicciones (Uruguay, Paraguay, Ecuador y Bolivia) tienen el mismo peso e importancia. En Bolivia, entre idas y venidas estamos por cumplir 15 años. En los últimos seis (años) tuvimos un crecimiento importante, no somos ajenos al desarrollo de la economía y percibimos que existen inversores extranjeros interesados en las oportunidades que hay el país. Somos una firma institucional, meritocrática y en constante búsqueda y desarrollo de talento humano que tiene experiencia local combinada con presencia regional y alcance global.

—¿Cuál es el brazo fuerte de la firma en Bolivia?

El área corporativa es la más fuerte, ésta viene acompañada de prácticas profesionales complementarias con un alto grado de autonomía. Son las áreas laboral y de impuestos, ambas han cobrado mucha relevancia en los últimos años. Además, nos especializamos en fusiones y adquisiciones (M&A) porque Bolivia se ha convertido en un país atractivo para la inversión extranjera.

—¿Cuál fue el comportamiento del área de M&A en el último tiempo? ¿percibieron cambios?

Ahora mismo debemos estar constituyendo unas 15 empresas en paralelo, una parte son internacionales. En fusiones y adquisiciones desde diciembre del año pasado a la fecha hemos realizado 10. Esto se ha mantenido, no hemos visto un decrecimiento en la economía transfronteriza.

—¿Aún cuando se habla de desaceleración e incertidumbre?

La lectura de nuestros clientes es que la economía de Bolivia creció; que Bolivia representa un nuevo mercado, antes inexistente, y que brinda nuevas oportunidades. Como en todo, el país también ofrece riesgos e incertidumbres y es ahí donde tenemos grandes oportunidades de mejora para presentarnos de mejor forma en esta especie de competencia en la que están todos los países por atraer inversiones extranjeras.

—¿Qué potenciales ven las compañías extranjeras para animarse a invertir en Bolivia?

Debe dividirse por sectores. Por ejemplo, en materia de minería Bolivia tiene una geología envidiable lo que representa un gran potencial. Por otro lado, la expansión del poder adquisitivo de la población atrae a las cadenas de retail, gastronomía y servicios. Lo mismo en el sector hotelero que creció a ritmos inesperados porque ofrece destinos y cosas por ver o atender.

—Por otro lado, ¿cuáles son las preocupaciones o dudas que hay para invertir en Bolivia?

La primera es el sistema fiscal. El análisis inicial del inversor, local e internacional, pasa por entender el tema impositivo ya que, a partir de allí, se analizan los eventuales retornos. Una vez superado ese análisis hay un segundo nivel vinculado a seguridad jurídica y otras garantías. Hay indicadores como el Doing Business, Paying Taxes o el Índice Fraser que no nos colocan en la mejor situación, pero tengo constancia, por experiencia personal, de que en otras plazas la complejidad es mayor. No quiere decir que no haya cosas que mejorar, las hay y muchas. Veo necesaria una reforma fiscal, el sistema viene de 1986 y no se movió sustancialmente hasta la fecha, este debe ser como un traje a medida de la economía y acoplarse a los cambios de los últimos tiempos.

—Qué mejoras se deben hacer en las normas para impulsar una mayor inversión foránea?

Creemos que se debe hacer una radiografía del modelo de economía social planteado para determinar si nuestro sistema legal y fiscal se adaptan. Una eventual reforma debe cumplir tres generales: ser políticamente aceptable (debe haber consenso general), debe ser económicamente viable (para que los negocios fluyan y las recaudaciones se hagan de manera justa y equitativa) y debe ser administrativamente implementable para que la reforma no quede en papel.

—¿Qué planes de desarrollo y expansión tienen para el futuro?

Seguiremos abriendo áreas de práctica, el mundo se mueve a nuevas cosas. Hay un proyecto de ley de protección de datos y vamos a profundizar y anticiparnos a este tema. El compliance es otro asunto al que apuntamos, con mecanismos de protección preventiva para evitar que las firmas tomen decisiones que puedan calificarse como criminales y penales. Profundizaremos en nuestras áreas tradicionales y aprovechando nuestra presencia en Paraguay (que tiene la tercera flota de barcos más grande del mundo) seguiremos desarrollandola navegación fluvial, pues generamos un consenso sobre la importancia de la hidrovía.

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