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Emprender implica mover un sinfín de ‘engranajes’, algo que no todos los seres humanos están dispuestos a hacer. A pesar de ello, en los países de Centro y Sudamérica ocho de cada diez personas aspiran a tener un negocio propio, según una encuesta que realizó la empresa de investigación de mercados OnePoll, a pedido de Herbalife Nutrition. La cifra se repite en Bolivia, el país sudamericano con el porcentaje más alto en ese apartado.

Así, el 80% de los bolivianos encuestados (de un total de 500 personas, 250 hombres y 250 mujeres) tienen intenciones de emprender. Además, el 79% de los consultados que invirtieron en su negocio está satisfecho con su decisión.

Y si bien, cerca de un 37% disfruta de su empleo actual, el 81% considera que tener su propio negocio es más gratificante que trabajar para otra persona o para alguna organización.

Los resultados muestran que tanto a escala global como en los países de Centro y Sudamérica, para el 70% de los encuestados la principal razón para emprender es la posibilidad de hacer realidad el sueño de convertirse en su propio jefe.

Las razones para emprender

Ser empresario implica asumir toda clase de compromisos. No se trata de dinero ni de seguridad, se trata de libertad, pasión y sueños.

En ese contexto, la educación juega un rol fundamental. Según René Salomón, director de la Fundación Trabajo Empresa, el factor de la formación académica ha influido bastante en las ganas de emprender de los bolivianos.

“En la actualidad, las universidades tienen en su currículo materias que enseñan a emprender. Esto promueve que las personas que se forman a nivel superior tengan otra visión”, indica Salomón.

El experto explica que el surgimiento de nuevos negocios además responde a la necesidad actual que tienen las grandes empresas de ‘liberarse’ de la carga laboral, transfiriendo ese riesgo y la oportunidad de generar algún nuevo producto o servicio a compañías de menor tamaño.

Pero así como la educación y los menesteres empresariales fomentan la creación de emprendimientos, también lo hace la necesidad de subsistir de las personas.

Y es que la alta tasa de emprendedurismo en Bolivia tiene un matiz de sobrevivencia, afirma Sergio Daga, vicerrector de la UPSA.

“Hay que diferenciar la startup de una persona que decide emprender aún teniendo la opción de ser asalariado, del negocio de alguien que lo instala por la necesidad que tiene de llevar el pan a su casa”, señala el académico.

En tanto, Patricia Hurtado, gerenta de estudios en Cainco, considera que el boliviano tiene ‘ADN emprendedor’. “Si no tiene trabajo, crea su propio empleo, se autoemplea. Para que los emprendimientos sean exitosos y sostenibles hace falta metodología, mejorar el entorno, y generar más habilidades”, dice la experta.

Los mayores obstáculos

En cuanto a las barreras para emprender, las principales son los altos costos de inversión inicial (67%), y la falta de información sobre datos de mercado y financiamiento (43%), de acuerdo con la consulta hecha por OnePoll.

Esa realidad se puede apreciar en la forma en la que algunas de las startups con mayor potencial del país iniciaron sus operaciones.

Por ejemplo, Kompremos, una firma boliviana de comercio electrónico que oferta alimentos para mascotas y suplementos deportivos, se estableció con el dinero que ahorraron sus fundadores cuando trabajaron en EEUU.

Algo similiar ocurrió con la plataforma digital de delivery de productos como comidas y bebidas Pedidos Online. El financiamiento provino de sus promotores.

Sin embargo, la perspectiva de Javier Román es distinta. Este director de Juventud Empresa, sostiene que más allá de la inversión, un desaliento para quienes tienen ganas de emprender es la dificultad de encontrar socios y talento que encajen con la organización y que quieran compartir riesgos o incertidumbres, así como las facilidades para hacer negocios por la vía digital.

A decir de Bruno Rojas, investigador del Cedla, el carácter extractivista del modelo económico (que apunta a reforzar la actividad hidrocarburífera y minera) y los esfuerzos por la industrialización de recursos naturales (que hasta ahora son básicos) no muestran un aliento de magnitud por la diversificación productiva.

El experto considera necesario apuntar a otros desarrollos económicos para impulsar nuevas iniciativas y empleo.

Acciones del Gobierno

Bolivia se caracteriza porque buena parte de la ocupación de la fuerza laboral se realiza en pequeñas unidades económicas, señala Mariana Prado, ministra de Planificación del Desarrollo.

Eso es resultado de la decisión de emprender una actividad que permita la generación de ingresos, la realización personal y la aspiración de ser independiente. Para la autoridad, esas decisiones tienen distintas causas como el deseo de obtener mayores ingresos, el no depender de un jefe, o el sentirse dueño de su propio futuro.

Según Prado, el Estado está dispuesto, por un lado, a apoyar a estos pequeños emprendimientos y, por otro, fomentar las iniciativas emprendedoras para transformarlas en realidades. En ese sentido, ya existen acciones concretas tales como Fondo de Capital Semilla, del Banco de Desarrollo Productivo, destinado a financiar proyectos de esa índole.

Y en el marco del Programa de Intervenciones Urbanas (PIU), se tiene el componente de innovación social y tecnológica, destinado a apoyar con recursos económicos iniciativas sobre desarrollos de tecnología digital y startups.

FOMENTAR Y ESTIMULAR LA CREACIÓN DE NUEVAS EMPRESAS ESTÁ RELACIONADO CON UN MAYOR DESARROLLO ECONÓMICO
Fomentar y estimular la creación de nuevas empresas está íntimamente relacionado con un mayor desarrollo económico, según varios organismos multilaterales.

Ante esto, pasa a ser fundamental el rol del emprendedor en el nuevo andamiaje de la economía mundial y regional. En países en vías de desarrollo, el apoyo logístico, la inversión de capitales y hasta la mano de obra calificada serán puntos fundamentales para que el emprendedor avance.

Por ejemplo, el sector de las TIC’s en India. Allá fueron pocas las empresas que fundaron la industria en la década de los 90 centrándose en la programación. Pronto la industria se aceleró dominada por sus propios programadores. Pero lo más importante, es que otros sectores se beneficiaron de ella. La generación de nuevos negocios y ofertas mejoradas, ante los existentes mercados que pueden parecen saturados, atraen a los emprendedores y personas que promueven la creación de una nueva riqueza.

Los emprendedores son importantes para la economía porque al llevar a cabo sus proyectos de negocio fomentan el empleo y el incremento de ingresos a las arcas estatales.

Dicha recaudación, luego puede ser usada para invertir en nuevos emprendedores y continuar ampliando el sector económico y productivo de un país.

Los emprendedores además pueden contribuir también en la innovación, debido a que con la producción de nuevos productos y servicios, la sociedad se hace menos dependiente de las tecnologías y sistemas obsoletos.

A decir de Patricia Hurtado, gerenta de Estudios en Cainco, emprender es como construir, hay que tener planos, materiales y buen clima.

Eso significa que, para materializar la idea, hay que tener un plan de negocios que se ejecute con gestión profesional, contar con los recursos necesarios (talento, financiamiento), pero también un buen clima para poder avanzar, menos tramitología, incentivos fiscales, acceso a financiamiento para unir las ideas con el capital, acceso a mercados y mayor oferta de habilidades empresariales.

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