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En un contexto en el que el Gobierno anunció un crecimiento estimado del 5,3% de la economía al primer cuatrimestre de este año e imparable escalada de contagios en la tercera ola de la pandemia del covid-19 en el país, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) advierte que la producción manufacturera continúa estancada e ingresando en un proceso de iliquidez creciente debido a la contracción de la demanda, a causa de la limitación de circulante en la población.

A decir del presidente de la organización empresarial, Ibo Blazicevic, hasta el primer cuatrimestre de la presente gestión una de cada tres agroindustrias experimenta caída en ventas y dos de cada tres registran un freno en sus ventas. “Lo más preocupante es el descenso significativo que experimentan las utilidades”, describió.

Si bien las industrias retornaron a la actividad económica, según Blazicevic, varias reportaron pérdidas y procesos de iliquidez creciente, por efecto del covid-19, el contrabando creciente y el mantenimiento, sin alteraciones, de los gastos laborales, sociales, tributarios y crediticios.

A ello, suma las nuevas restricciones locales e internacionales para la circulación de personas y productos que -dijo- reducen aún más la capacidad de aprovisionamiento, producción y transporte de trabajadores y mercadería industrial. “El resultado trasciende en caída en ventas, iliquidez y reducción de la rentabilidad”, refirió el presidente de la CNI, al complementar que los sectores más afectados son los denominados no esenciales en la pandemia; es decir, bebidas, textiles, cueros, muebles, metalmecánica y otros.

En criterio de Blazicevic, las medidas del Gobierno -fondos de crédito- no tuvieron los resultados esperados en el sector industrial por los requisitos bancarios, frente a la falta de recursos públicos. Reparó en el plan de reactivación, vía empleo, del que dijo no se ejecutó.

“Las políticas estatales como los créditos (Bs 911 millones) para la sustitución de importación, la devolución en efectivo de las facturas (RE-IVA) son plausibles; pero, no son de alta efectividad puesto que la alta iliquidez y el contrabando son mayores”, enfatizó Blazicevic, al dar cuenta de que, en promedio, con datos de la Fundación para el Desarrollo Empresarial (Fundempresa), 1,1 industrias por día cerraron su matrícula de comercio.

Desde Unilever Bolivia, el director general, Fernando Ciarrocca, anotó que las operaciones de producción y distribución se cumplen con normalidad, aunque detalló que los factores que perturban las actividades son el ingreso a gran escala del contrabando y la caída del consumo a escala nacional.

El CEO de Unilver calificó de ‘buena medida’ los préstamos en el marco del programa SíBolivia que gestiona el Gobierno para la sustitución de importaciones.


Recuperación parcial

Desde el Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec), órgano especializado en temas de análisis económico que depende de Cainco, explicaron que, pese a que la actividad industrial al primer trimestre de este año está por encima de los niveles mínimos observados en la pandemia, aún no se retornó a las escalas previas al ataque del virus. La recuperación -dicen- es parcial y diferenciada en función al sector e incluso al tamaño de la firma manufacturera.

En general, los sondeos y análisis del Cebec a industrias afiliadas a la Cainco señalan que las relacionadas con los agronegocios, en especial de exportación, han recuperado parcialmente la actividad hasta marzo de este año, mientras que industrias de otros sectores permanecen aún en niveles inferiores previos a la pandemia.

Los resultados son representativos del comportamiento industrial departamental y nacional. Por ejemplo, las empresas agroindustriales afiliadas a Cainco corresponden al 4% del total de empresas del país, pero comprenden tres cuartas partes de la actividad sectorial a escala nacional.

Entre los factores que condicionan la recuperación de la economía industrial, el Cebec cita la persistencia de la crisis sanitaria y el bajo ritmo de vacunación, que implica un comportamiento cauto en el gasto de las familias que prefieren tener un patrón de “ahorro precautorio” hasta tener señales claras de salida de la crisis.

Asimismo, la falta de líneas de financiamiento y de reprogramación que sean coherentes con la magnitud de la caída experimentada en 2020, el influjo masivo de productos de contrabando que daña la recuperación de las industrias manufactureras y la incertidumbre sobre el marco regulatorio como las impuestas a sectores específicos como cárnicos, lácteos u oleaginosos, que impiden la continuidad de planes de recuperación y expansión.

“El plan del Gobierno se ha centrado más que en reactivación, en la sustitución de importaciones con un programa de crédito favorable a una tasa de interés baja. Sin embargo, el tamaño del fondo (Bs 900 millones) es insuficiente con respecto a la caída de actividad observada, que habría representado al menos Bs 3.100 millones en 2020 solo en el sector industrial”, señalaron desde el Cebec.

Cierre de empresas forestales

El sector maderero, según el presidente de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), Diego Justiniano, atraviesa una crisis profunda por la baja producción formal (35% de la capacidad instalada), la sustitución de la madera por metales y PVC, la subida exponencial de las importaciones, la falta de mercado interno para el producto nacional, la caída de mercados externos y la contracción de la economía comunitaria y privada por falta de financiamiento en la banca, lo que ha ocasionado el cierre de miles de unidades productivas, desde grandes hasta pequeñas, y el despido de más de 25.000 trabajadores en los últimos ocho años.

Justiniano cree que para reactivar al sector forestal debe darse la recuperación del mercado interno, acceso a financiamiento, ajustes en la estructura tributaria, mecanismos institucionales y políticas para plantaciones forestales, industriales y agroforestales.

De darse estas condiciones, Justiniano asegura que el sector forestal puede crear 419.000 empleos directos e indirectos, aumentar a 32.000 empresas formales, lograr 5.000.000 de m3 de producción maderera, $us 450 millones en ventas en el mercado interno, $us 1.200 millones en exportaciones con alto valor agregado y, en 10 años, lograr 100.000 hectáreas de plantaciones forestales creando 80.000 empleos por año.

El sector forestal, según información oficial, a decir de Justiniano, genera alrededor de 90.000 empleos directos y cerca a 180.000 indirectos. Entre las importaciones y la pandemia, se estima que se han cesado aproximadamente unos 25.000 empleos directos.


Medidas en sentido opuesto

En mayo, con ocasión del Congreso Nacional de Empresarios y Emprendedores de Bolivia, en su discurso, el presidente de la Confederación de Empresarios Privados, Luis Barbery, afirmó que hoy mismo el sector padece los efectos de una actitud gubernamental excluyente y sin voluntad manifiesta al diálogo, consenso y búsqueda conjunta de soluciones.

“Medidas como los aumentos salariales en plena crisis, la coerción impositiva y regulatoria, las barreras a las exportaciones, la emisión de normas que afectan al empleo, la inacción frente al creciente contrabando, la presión sobre el sistema financiero, la falta de diálogo y el consenso, así como el rechazo a los avances de la biotecnología, son el resultado de esta visión anacrónica que va en sentido contrario a lo que están haciendo la mayoría de los países para superar este momento dramático”, dijo Barbery.

Cifras previstas por organismos internacionales, cuyas previsiones reflejan un eventual crecimiento del PIB del 4,7% este año, en criterio de Barbery, no significan ni la mitad de la caída en 2020 que superó el 11%; y sin una economía recuperada, el porcentaje de desempleo abierto, subempleo y precariedad laboral continuará en franco ascenso.

“Nuestro país requiere de manera urgente una combinación de financiamiento y un plan para moderar el déficit fiscal y la pérdida de reservas internacionales, para lo que necesitamos impulsar decididamente las exportaciones en lugar de frenarlas y sustituir gradualmente importaciones con un sentido de urgencia”, puntualizó Barbery, al inferir que la inversión privada y la recuperación de mercados son indispensables para expandir el empleo.

Hizo notar que los programas estatales son importantes en el corto plazo, pero tienen límites de duración. En criterio de Barbery, la solución sostenible al desempleo es la inversión privada que sea capaz de crear valor agregado y puestos de trabajo sostenibles ligados a la productividad.

Tendencia creciente

Con datos estimados del Índice Global de Actividad Económica (IGAE), de acuerdo con el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, entre enero y abril de la presente gestión, la economía nacional logró un crecimiento estimado del 5,3%; sin embargo, los economistas hablan de un efecto ‘rebote’ porque en 2020 se había paralizado la economía desde marzo por el covid-19.

El hombre fuerte de la economía del país anotó que al primer semestre de 2020 se registró un descenso de la actividad económica boliviana en 11,1%. Relacionó que el crecimiento acumulado del IGAE hasta abril de 2020 alcanzó una variación acumulada del -7,5%, mientras que hasta abril del presente año se registra un 5,3%.

La autoridad descifró que la minería presenta un crecimiento acumulado del 34,2%, construcción (17,9%), hidrocarburos (10%); la industria de manufacturas (9,6%), comercio (8,4%) y otros servicios (8,1%).

En el periodo enero-abril de 2021, Montenegro afirmó que se registró una recuperación de los indicadores de comercio exterior. Según cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), anotó que las exportaciones, en promedio, llegaron a $us 3.096 millones, con un crecimiento de 34%, mientras que las importaciones alcanzaron a $us 2.643 millones, un ascenso de 15,8%. “Se registró una fuerte recuperación de las exportaciones de la industria manufacturera y de minerales; se logró una balanza comercial positiva”, subrayó.

“Son elementos importantes, en términos de que -como decía el presidente Luis Arce Catacora- vamos por el camino correcto, por la senda adecuada, es un escenario de recuperación, creemos que este es un escenario de recuperación paulatino, progresivo, no exitista, pero importante para la economía boliviana. Adicionalmente, tenemos que señalar que todos estos indicadores se están registrando en varios sectores de la economía, no está concentrado en un sector en específico”, explicó Montenegro, al aclarar que la recuperación de la economía este año está sujeta a que los efectos de la pandemia no ralenticen el funcionamiento económico en el país.

Freno a las actividades

La experiencia de 2020, desde la perspectiva de análisis del Cebec, muestra que las restricciones han tenido efectos negativos en la producción, el empleo y los ingresos. De hecho, en el mes de mayor impacto las industrias no relacionadas con actividades agropecuarias cayeron en promedio a la mitad de sus operaciones normales, existiendo algunas que paralizaron plenamente sus actividades.

Creen que la raíz de dichas medidas extremas de salud pública radica en el bajo ritmo de vacunación y protocolos sanitarios o inadecuados o inexistentes, que han generado esta situación de alza de contagios. Tal cual está planteada la medida, el alcance de la afectación es transversal.´

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