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Comparado con el de otros 20 países de América Latina, el Salario Mínimo Nacional (SMN) de Bs 2.060 (casi $us 300) es el octavo más alto. En Bolivia, el sueldo más bajo es similar al de Argentina (fluctúa en $us 300) y mayor al de Perú ($us 277) y de Brasil ($us 268).

En tanto, el salario mínimo en los otros dos países vecinos restantes de Bolivia es superior. En Chile asciende a $us 422 y en Paraguay, a $us 354.

Según el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Ronald Nostas, en el país la población asalariada es muy reducida. Existen cálculos que indican que los trabajadores que dependen del salario no pasan del 20% de la población ocupada.

En ese contexto, la subida en salarios, especialmente el mínimo, a escalas muy altas, genera dificultades para las PyMES, que son la mayoría de las empresas del país, particularmente en las regiones fuera del eje central.

Los costos en subida en materia laboral, más los costos de transacción en materia tributaria, han limitado también la inversión, el crecimiento y la formalidad.

“Todo esto tiene impacto en la productividad general de los factores. En este caso, se han generado incrementos salariales altos, tanto al SMN como al haber básico, desvinculados de la productividad”, sostuvo Nostas.

A decir del titular de la Asociación de Empresas del Parque Industrial, Jorge Cwirko, el SMN es un referente para negociar bonos de productividad, entre otros beneficios, ya que en muchos sectores, como el industrial, los trabajadores perciben un sueldo mayor, debido a que son mano de obra calificada.

Según Cwirko, en las planillas de las industrias son muy pocas las personas que ganan el SMN (por lo general, los nuevos trabajadores), ya que con los incentivos que se ofrece en el sector se supera esa cifra. Además, pagando el SMN no se puede contratar buena mano de obra.

Por su parte, Gabriel Dabdoub, expresidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, dijo que en la actualidad se están pagando salarios mayores al SMN, de acuerdo con la labor que desempeña el trabajador en el sector en el que opera la empresa que lo emplea.

Para Dabdoub, la cifra del SMN es acorde con la realidad del país. Lo que sí se debería revisar es su uso como referente para calcular el pago de beneficios sociales como el bono de antigüedad y el subsidio prenatal.

En tanto, Marco Salinas, titular de la Cámara Nacional de Comercio, señaló que la tendencia alcista en los incrementos salariales ha desembocado en un país en el que los niveles de producción, y por lo tanto la productividad, no están vinculados a los niveles salariales que se tienen que pagar.

Para Salinas, la primera consecuencia de esa tendencia es el aumento de la informalidad. Dado que las políticas salariales solo se aplican al sector formal, los nuevos emprendedores, quienes están pensando en abrir un negocio, deciden hacerlo en el sector informal, ya que los costos laborales son, en la gran mayoría de los sectores, el ítem más importante.

Por otro lado, la metodología de los incrementos salariales, sin tomar en cuenta la realidad diferente de cada sector o región, ha desembocado en serias distorsiones en el mercado laboral.

Decisión con más criterio

El aumento del SMN fijado desde 2016 ha sido más acertado, así lo considera Jorge Akamine, presidente del Colegio Nacional de Economistas de Bolivia.

A decir de Akamine, en Bolivia, antes de 2016, existió una expansión significativa del SMN a decretazos, sin tomar en cuenta los análisis (del Ministerio de Economía), por priorizar el aspecto político.

Para el economista, el incremento del SMN tiene que ser respaldado por la mayor producción, no solo porque el Gobierno lo defina.

Fruto del desarrollo económico

“Aquí nuestras profesoras están ganando mejor que el sector privado. Allí está bajando. En Brasil el salario básico es de $us 260, nosotros hemos empezado con 50, ahora el salario mínimo es de $us 300”, señaló el presidente Evo Morales en un acto en el que criticó la primera política de Jair Bolsonaro, de bajar el salario mínimo en el vecino país tras asumir la Presidencia de Brasil.

En esa ocasión, el mandatario además explicó que los beneficios económicos logrados son el resultado de la unidad de los bolivianos en lo sindical y en lo político.

Cabe recordar que el PIB del país ha crecido más del 4% en los últimos ocho años.

Exigencia para 2019

Juan Carlos Huarachi, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, señaló que antes de evaluar un incremento del salario para esta gestión primero concluirán la negociación del pliego petitorio entregado al Gobierno en 2018.

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