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En un entorno de caída sostenida de las Reservas Internacionales Netas (RIN) -de $us 8.946 millones (fines de diciembre de 2008) a $us 4.723 millones (al 3 de este mes)- economistas dicen que urge una gestión de recursos externos para estabilizar las reservas de divisas.

En criterio del economista Róger Banegas, el déficit fiscal y la caída persistente en las RIN son las principales razones para la calificación de riesgo a la baja de Bolivia en los últimos años (Fitch y Moody’s), cuya valoración negativa tiene un impacto en la inversión extranjera directa, condicionándose el financiamiento externo. “El sector fiscal es el principal causante en la caída de las reservas”, anotó.

Considera que, en el corto plazo, se deben brindar señales de ajuste a la corrección fiscal para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Asimismo, refirió que se debe orientar una gestión de recursos externos para estabilizar las reservas internacionales. “Si no se procede a realizar dicha diligencia existe un eminente riesgo en el agotamiento de divisas (crisis de balanza de pagos)”, indicó.

Actualmente, a decir de Banegas, la cantidad de divisas (como tal) están en alrededor de $us 1.700 millones, cuyos niveles se alinean a los alcanzados en 2001 o 2002, cuando se tenía una economía más pequeña. Asociando lo anterior, “se vislumbra incertidumbre dado el vencimiento de bonos TGN colocados en mercados financieros globales, cuyos vencimientos se efectivizarán entre 2022 y 2023”.

Para el asesor financiero Mauricio Ríos García, el principal problema con las reservas es que, en términos coyunturales, constituyen una fuente de financiamiento del déficit fiscal, que, aun así, -dice- se encuentra escandalosamente elevado (un 8% para 2022). “Otra evidencia de que el modelo económico se encuentra agotado, porque si bien permite estimular el crecimiento a corto plazo, impide al sector privado generar riqueza de manera sostenida”, vertió.

Considera que el mayor riesgo con la caída persistente de las reservas no es que no se pueda conseguir financiamiento, sino que le impedirá al Banco Central de Bolivia (BCB) seguir sosteniendo el tipo de cambio y encarar cualquier eventualidad que pudiera surgir en el sistema financiero a raíz de la pérdida de confianza en las instituciones”, manifestó Ríos.

La caída de las RIN de Bolivia, desde 2015, es un elemento que condiciona el acceso a financiamiento externo, al menos en costo, motivo por el cual no ha sido posible hasta ahora cumplir con lo previsto en el PGE 2021 para la emisión de bonos soberanos por $us 3.000 millones, explica el economista Wálter Morales. “Esto también ocasionó que se incumpla el actual Programa Fiscal Financiero, suscrito entre el Ministerio de Economía y el BCB, y no se tengan más recursos externos para apoyar la reactivación y dar solidez a las RIN, evitando recurrir en exceso a financiamiento interno”, indicó.

En opinión de Morales, Bolivia requiere con urgencia fondeo externo, como también incentivar las exportaciones y la inversión extranjera directa, como fuentes que incrementen las reservas.

Estabilidad garantizada

Desde el BCB vertieron que en la presente gestión las RIN se han estabilizado, gracias a la reactivación de la economía nacional y el desempeño del sector externo. Señalan que la balanza comercial anotó un superávit a octubre de 2021 ($us 1.735 millones), el más alto en los últimos seis años, producto de mayores exportaciones, en valor y en volumen. Por otra parte, el flujo de remesas acumulado a octubre de 2021 alcanzó $us 1.147 millones, monto mayor en 31,3% con respecto al observado en similar periodo de 2020, el nivel histórico más alto registrado, constituyéndose en una fuente de recursos externos que contribuye de forma positiva al fortalecimiento de las RIN.

A noviembre de este año, según el BCB, se registró una recuperación de las transferencias netas de las EIF a través del BCB, acorde con el superávit comercial. La recuperación de las transferencias recibidas respecto a las enviadas permitió un flujo positivo de recursos del exterior al país ($us 1.807 millones).

Al 13 diciembre de 2021, según el BCB, los indicadores de las reservas se encuentran por encima de los umbrales referenciales internacionales. Representan el 12% del PIB, permiten cubrir seis meses de importación de bienes y servicios (siendo el parámetro referencial de tres meses) y cubren cuatro veces las obligaciones relacionadas con la deuda externa de corto plazo (cuando el umbral es de una vez).

El BCB agrega que los organismos financiadores mantienen la confianza en el país, considerando que los niveles de reservas son estables. Ello es reflejo de la cuenta corriente de la balanza de pagos, indicador que evalúan acreedores internacionales y calificadoras de riesgo. Al primer semestre se observa un superávit del 1,2% del PIB y se espera que esa tendencia se mantenga en lo que queda de 2021. “No corresponde señalar que el acceso a financiamiento externo podría estar restringido”, anotaron.

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