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La eliminación de Boca Juniors a manos de River Plate sigue dando que hablar en Argentina. En su último capítulo surgió la historia del vigilante Néstor Gabriel Portillo que fue despedido por la empresa que brinda seguridad al xeneize luego de ser captado abrazando a los jugadores millonarios, Matías Suárez y Lucas Pratto,  tras el pitazo final del partido.

Portillo fue llamado para reforzar el operativo de seguridad del partido de vuelta en el estadio La Bombonera y tras la conclusión del partido no se pudo aguantar la emoción y discretamente se fue a festejar un momento con los jugadores millonarios.

La noticia del despedido llegó a la dirigencia de River Plate que instruyó a su empresa de seguridad contratar al exguardia del xeneize, siendo así el traspaso más sonado del año como título Olé: “De Boca a River, el pase del año”.