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Desde que se descubrieron los primeros fósiles de neandertal (Homo neanderthalensis) hace 165 años, los científicos han realizado amplios estudios sobre cómo vivía esta subespecie de humanos antiguos. Al día de hoy, después de su extinción hace unos 35.000 años, hemos aprendido más sobre los neandertales que sobre cualquier otro homínido no humano. Aun así, nos queda mucho por descubrir.

Anteriormente, los investigadores pensaban que los primeros homínidos solo dormían por la noche y cazaban durante el día. Ahora, una gran cantidad de pruebas fósiles sugiere que los neandertales trabajaban juntos para cazar rapaces, palomas y miembros de la familia de los cuervos para cenar. Incluso, las pruebas indicarían que utilizaban herramientas, como antorchas y redes, para cazar a estas aves que habitaban en las cuevas. 

"Juego de roles" para poner a prueba algunas teorías

Un grupo de investigadores españoles tenía algunas teorías radicales sobre la dieta y los comportamientos de los neandertales que podrían poner en entredicho nuestra comprensión actual de estos homínidos. Así que decidieron utilizar un enfoque muy original e hicieron un "juego de roles" científico para reconstruir un elemento novedoso del comportamiento de los neandertales.

Para poner a prueba sus teorías, los científicos españoles pasaron años simulando el modo en que los neandertales podían buscar comida por la noche, capturando cientos de pájaros posados al anochecer, utilizando una red y sus propias manos, en cuevas de España. Los resultados de su inusual estudio se han publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution.

"Aquí mostramos que los neandertales probablemente depredaban chovas, aves que pasan la noche en cuevas, el refugio preferido de los neandertales. Reconstruimos cómo los neandertales podrían haber utilizado el fuego para deslumbrar, acorralar y agarrar a las chovas voladoras por la noche", afirma Guillermo Blanco, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, en un comunicado de Frontiers. 

Una tarea fácil

Según la experiencia de los investigadores, la tarea no resultó ser nada difícil. De hecho, es tan factible que, según su investigación, el equipo atrapó 5.525 chovas con relativa facilidad. Los investigadores descubrieron que, mientras los neandertales tuvieran una fuente de luz y trabajaran en equipo, era muy probable que capturaran las aves voladoras para preparar la cena. Al igual que los investigadores, los antiguos neandertales no habrían necesitado ninguna herramienta o técnica especializada.

"Concluimos que las chovas habrían sido singularmente vulnerables a los neandertales si utilizaban luz artificial, como el fuego, en las cuevas por la noche", dice el autor del estudio y paleo-ornitólogo Antonio Sánchez-Marco, del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont de Barcelona, en el comunicado.

"Demostramos que, cuando se deslumbran, las chovas tratan de escapar hacia el exterior, en cuyo caso se las puede atrapar con redes en la entrada, o huyen hacia el techo, donde a menudo se las puede atrapar con la mano".

Fósiles de aves en las cuevas de los neandertales

Esto podría explicar por qué los fósiles de estas aves se encuentran a menudo en las cuevas de los neandertales con cortes inusuales, además de ofrecer algunas pistas intrigantes sobre el estilo de vida de los humanos prehistóricos.

En Europa, los fósiles de chova piquirroja se encontraron en abundancia en cuevas neandertales, especialmente en yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica. Según reporta Vice, en nueve lugares de la Península Ibérica, los restos de chovas tenían marcas de carbonización, mordeduras o cortes de herramientas.

Aporte calórico y de micronutrientes

"Estas marcas de corte son una fuerte evidencia de que los neandertales capturaron y cortaron chovas. La carne de las chovas no solo aportaría calorías, sino también micronutrientes, mientras que sus brillantes plumas negras y sus picos y garras amarillos o rojos podrían ser utilizados por los neandertales como decoración personal", afirma el coautor del estudio Juan J. Negro, de la Estación Biológica de Doñana, en Sevilla.

Los científicos creen así que las aves habrían constituido una comida nutritiva para los primeros homínidos, especialmente la chova piquirroja, que tiene la mayor concentración de carotenoides, un micronutriente esencial, según informa Vice.

Del mismo modo, el comportamiento y las habilidades sociales necesarias para capturar a las aves también coinciden con la forma en que los neandertales vivían socialmente en grupos de 10 a 20 adultos junto con sus hijos.


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