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La ficha técnica dice que Hoa Hakananai'a mide 2,4 metros de altura y pesa 4 toneladas. Hablamos, claro, del moái esculpido en basalto que en lugar de estar en Isla de Pascua se encuentra en uno de los salones del Museo Británico, en Londres. En 2018, el gobierno de Chile inició gestiones para lograr que este preciado tesoro de más de mil años de antigüedad retorne al lugar de donde fue sacado en 1868.

Ese año, el comodoro Richard Powell llegó a Rapa Nui, intercambió objetos con los lugareños, los vio realizar sus ceremonias y, de paso, envió a sus hombres a revisar la isla, a ver si encontraban algún objeto valioso con el que regresar a casa. Así fue como dos moáis (el otro se llama Hava) terminaron en la cubierta de la fragata Topaze, que llegó a Portsmouth (Inglaterra) en 1869. Powell se lo regaló a la reina Victoria y ésta decidió pasarlo al Museo Británico.

Como en realidad nadie pidió permiso para sacar esas estatuas, y desde 1888 la Isla de Pascua forma parte del territorio de Chile, fue el gobierno de ese país el que tomó la representación del pueblo rapa nui. En el marco de esas conversaciones con las autoridades del Museo Británico fue que, en junio de 2019, una antropóloga y la curadora de la sección de Oceanía del museo visitaron la Isla de Pascua.

¿Se abre una puerta?

El tema recobra actualidad porque el museo londinense contrató a Isobel MacDonald, una curadora que estará específicamente encargada de investigar la historia de la colección del recinto, proceso en el que temas complejos como "la trata de esclavos y el imperialismo” serán abordados, según una portavoz. Aunque debió empezar a trabajar en marzo de 2020, la pandemia del coronavirus ha retrasado todo el proceso, que ahora vuelve a tomar fuerza.

Países de África han presentado sus reclamos respecto a obras expoliadas en el pasado, así como estados asiáticos y también europeos. Grecia, por ejemplo, reclama la devolución de mármoles del Partenón desde el siglo XIX. Países invadidos por soldados británicos como Etiopía, Ghana y Nigeria también han seguido esos pasos, al igual que Australia y Nueva Zelanda. Chile se sumó a esa lista.

Si bien el trabajo de MacDonald no determinará la devolución de estos tesoros, los reclamantes sin duda estarán atentos a los resultados de su investigación, pues podrían abrir una puerta para concretar algunas restituciones. Ha ocurrido otras veces y no hay razones para pensar que no pueda ser así ahora. En este tema a veces no se trata de un problema de propiedad, sino de necesidades culturales profundas. Así al menos lo estimaba el ministro chileno de Bienes Nacionales, Felipe Ward, al recibir en 2019 a las dos expertas del museo que llegaron a la Isla de Pascua.

"Queremos que las representantes del museo verifiquen qué es lo que ocurre en la isla y que vean que el pueblo rapa nui no solo quiere de vuelta a Hoa Hakananai'a, sino que lo necesita", dijo Ward. ¿La respuesta de el Museo Británico? "Estamos aquí porque ustedes nos invitaron y para escuchar lo que tienen que decir y conocer más de su cultura".

DZC (La Tercera, Emol, The Art Newspaper, Museo Nacional de Historia Natural de Chile)

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