Escucha esta nota aquí

Un equipo de arqueólogos del Programa de Arqueología de Glaciares de Innlandet que inspeccionan la remota zona de hielo de Lendbreen, en las montañas Jotunheim de Noruega, ha descubierto una caja de madera de varios siglos de antigüedad.

Al examinar su contenido, encontraron que, en lugar de contener trozos de yesca, como se esperaba, la caja contenía restos desmenuzados y amarillentos de una vela de cera de abeja. El equipo ha publicado sus hallazgos en su página de Facebook.

Según el comunicado, los conservadores del Museo de Historia Cultural de Oslo utilizaron el análisis de radiocarbono para datar la caja y la vela entre 1475 y 1635.

El hallazgo fue uno de los cientos que el equipo ha reportado mientras recorre los bordes del glaciar derretido. Antes de encontrar la caja de velas, el equipo halló objetos como lanzas, raquetas para caballos, bastones, correas para perros, guantes y, en un caso, los restos de un perro. Algunos de los objetos se han fechado hace 1.000 años.

Los arqueólogos describen la caja de velas como en excelente estado, ya que se ha conservado en el hielo durante cientos de años. La tapa seguía en su sitio y, una vez abierta, la cera de abeja y la mecha parecían estar listas para su uso.

La ruta de Lendbreen

En abril de 2020, un importante estudio de 60 artefactos datados por radiocarbono demostró que viajeros, comerciantes y agricultores utilizaron la ruta de Lendbreen como vía de comunicación entre la Edad de Hierro romana (alrededor del año 300 d.C.) y la Edad Media.

Los autores, dirigidos por el codirector del GAP, Lars Holger Pilø, sospechan que el uso del paso disminuyó durante un periodo de enfriamiento global conocido como la Pequeña Edad de Hielo. La peste negra, una plaga que probablemente mató a entre el 40 y el 50 por ciento de la población noruega del siglo XIV, también puede haber contribuido a la disminución de la popularidad del camino.

Como informa Phys.org, granjeros y pastores utilizaban el paso para llevar el ganado a los pastos de verano, donde establecían hogares temporales para los meses de primavera a otoño, un proceso conocido como agricultura de verano, o seterbruk.

Es posible que a uno de estos agricultores se le cayera la caja recién recuperada, hecha de madera de pino y sellada para proteger su contenido de los elementos. Según expertos, aunque pueda parecer extraño transportar una sola vela en un embalaje tan elaborado, el nivel de cuidado refleja la condición del objeto como única fuente de luz nocturna de su propietario.


Comentarios