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Entre los elementos menos comprendidos y, sin embargo, más relevantes del sistema electoral estadounidense, está este órgano, que es, en realidad, el que emite los votos que determinan quién será el próximo presidente de Estados Unidos. 

El Colegio Electoral está anclado en la Constitución de EE.UU. de 1787, y consta de 538 electores designados o delegados. Cada estado tiene el mismo número de electores que de representantes en ambas cámaras del Congreso. El estado menos populoso, Wyoming, tiene 3 electores, mientras el más populoso, California, cuenta con 55.

"Literalmente, lo que se está haciendo al votar en unas elecciones estadounidenses es votar por una lista de electores”, explica a DW Ken Kollman, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Michigan, y director de su Centro de Estudios Políticos (CPS).

Entonces, cuando se vota por el Partido Republicano o Demócrata, se está votando por una lista de electores republicanos o demócratas. Esos electores emitirán los votos para presidente después de que se emita el voto popular.

El origen del Colegio Electoral

El Colegio Electoral fue un compromiso entre los redactores de la Constitución de los Estados Unidos, que argumentaban que el Congreso debería elegir al presidente, y otros que afirmaban que un sistema descentralizado prevendría la concentración de poder.

El Colegio Electoral es un filtro entre el ideal de "una persona, un voto” del voto popular y el nombramiento de los líderes de la nación.

Con 48 estados que otorgan votos electorales a la manera de "el ganador se lo lleva todo” (regla de la unidad), los candidatos pueden obtener la mayoría de los votos del Colegio Electoral (270) al ganar estados electorales "pendulares (swing)" en lugar del voto popular nacional.

Esto ha sucedido dos veces en este siglo, cuando los republicanos George W. Bush y Donald Trump ganaron las elecciones estadounidenses de 2000 y 2016, respectivamente, a pesar de tener menos votos ciudadanos.

Los defensores del Colegio Electoral dicen que obliga a los candidatos a visitar lugares más alejados de los centros populosos del país.

"El argumento a favor del Colegio Electoral es que, si acudiéramos al voto popular, los candidatos pasarían todo su tiempo en los centros con mayor número de población. Simplemente pasarían su tiempo en las grandes ciudades e ignorarían las áreas rurales del país. Pero es un poco más complicado que eso. Ya ignoran vastas porciones de las áreas rurales de Estados Unidos, dependiendo de si se trata de una zona rural en un estado de pendular. Entonces sí les prestan atención", dice Kollman.

Maine y Nebraska son los únicos estados que otorgan electores no según la regla de la unidad. Un elector es elegido dentro de cada distrito del Congreso y dos electores son elegidos por voto popular a nivel estatal. Esto les permite dividir los votos electorales entre candidatos.

Independencia de Washington

Los electores son nombrados por sus estados de origen y votan allí "el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre siguiente a su nombramiento". Este año votan el 14 de diciembre.

Los electores estatales luego envían sus votos al Congreso, que se reúne para una sesión conjunta en la primera semana de enero. Luego, el vicepresidente en ejercicio lee en voz alta el nombre del ganador, actuando en su papel de presidente del Senado. El 6 de enero de 2021, ese trabajo recaerá en Mike Pence.

Sistema de votación ponderado

Los críticos dicen que el Colegio Electoral priva de sus derechos a millones de ciudadanos y da un peso desproporcionado a los votantes en los estados rurales menos poblados. Según los datos de la Comisión Federal de Elecciones de EE. UU., un voto en el Colegio Electoral en Wyoming representa aproximadamente a 190.000 personas, mientras que un voto en California equivale a casi 720.000.

"Más de la mitad de los estados tienen más influencia a través del Colegio Electoral que a través del voto popular", dice Ken Kollman.

Pero se apresura a agregar: "El Senado es un problema mucho mayor que el Colegio Electoral en el sentido de que confiere más peso político a las áreas con poblaciones más pequeñas. El Senado de los Estados Unidos es un organismo dramáticamente desproporcionado, lo que significa que los estados más pequeños están muy sobrerrepresentados en el Senado en comparación con los estados más grandes ".

Demografía y futuro

En 2016, Donald Trump ganó los estados "decisivos" de Wisconsin, Michigan, Pensilvania y Florida por márgenes muy estrechos: la regla de la unidad le permitió colocar a todos los 75 electores en la columna de la victoria. Este año, su grupo demográfico clave, los votantes blancos sin educación universitaria, está sobrerrepresentados en la mayoría de los estados de batalla (Arizona, Georgia, Florida, Michigan, Minnesota, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin).

Al preguntársele sobre la incidencia geográfica en el Colegio Electoral a largo plazo, Kollman dijo: "El país se está polarizando cada vez más geográficamente por partidos. No puedo anticipar que eso cambie pronto".

"Creo que la principal pregunta a la que se enfrenta Estados Unidos es cómo se va a adaptar el Partido Republicano a la era posterior a Trump (en enero o en cuatro años), creo que es la pregunta más importante que enfrenta ahora el sistema partidario estadounidense".

Trump movilizó al partido en una "dirección aislacionista, proteccionista y nativista", dice Kollman. "Creo que es una cuestión importante si el partido permanecerá allí o volverá a donde estaba hace cinco o seis años, porque todo lo demás se deriva de eso", dice.

"Pero si los republicanos se quedan adonde están y se convierten en un partido 'trumpista' de forma permanente, o al menos durante otra generación, creo que sus perspectivas de ganar la presidencia son muy escasas".