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El papa Francisco ha ordenado la rebaja de un 10 por ciento de los sueldos de los cardenales, un 8 % de los jefes y secretarios de dicasterios (los ministerios vaticanos) y un 3 % de los religiosos, mientras se mantiene la nómina de los laicos, ante la situación económica que arrastra el Estado.

Se trata de "tomar medidas para la contención de gastos para el personal de la Santa Sede, la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y otros organismos relacionados" con un Motu propio, un documento firmado por el pontífice, publicado este miércoles (24.03.2021).

En el decreto que firmó el martes, el papa señaló que las finanzas de la Santa Sede han estado marcadas por varios años de déficit. El Papa escribió que la pandemia del COVID-19, "ha tenido un impacto negativo en todas las fuentes de ingresos de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano".

El ajuste del cinturón "tiene el objetivo de salvar los puestos de trabajo actuales", escribió Francisco.

Los trabajadores laicos de menor rango en el Vaticano no se verán afectados por las reducciones salariales, pero sus aumentos de sueldo, previstos cada dos años, se congelarán temporalmente en virtud de las medidas de austeridad. Sin embargo, los trabajadores laicos peor pagados seguirán recibiendo un aumento.

Reducción de los ingresos de los Museos Vaticanos

La prohibición del turismo por parte de muchos países y otras restricciones de la pandemia han reducido gravemente los ingresos de los Museos Vaticanos, que, junto con la Capilla Sixtina, son una fuente perenne de ingresos para el Vaticano.

Los Museos abrieron algunas semanas durante la pandemia cuando la situación en Italia mejoró. Pero con los turistas de Estados Unidos y algunos otros países a los que se les prohibió la entrada en Italia, las salas de los museos estuvieron inquietantemente solas durante la pandemia.

Los museos están actualmente cerrados y permanecerán cerrados al menos durante la próxima Semana Santa, que normalmente es uno de los periodos de mayor afluencia turística en Roma.

El reciente presupuesto de la Santa Sede aprobado para 2021 será el más restrictivo de la historia reciente de la Santa Sede y, a pesar de ello, se esperan cerca de 50 millones de deuda.

El prefecto de la Secretaría para la Economía, el ministro de las finanzas vaticanas, Juan Antonio Guerrero Alves, explicó recientemente que se ha implementado un importante plan de ajuste con una reducción total de gastos prevista del 8 % y destacó que "la protección de los puestos de trabajo y los salarios ha sido una prioridad".

Si en 2019 los ingresos fueron de 307 millones de euros, en este año habrá un 30 por ciento menos, 213 millones, apuntó, mientras aún se esperan los datos de 2020.

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