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"Para América Latina, la llamada "nueva normalidad” no se ve en el horizonte. El temor a los rebrotes nos va a acompañar los próximos dos o tres años”, dijo ante representantes de instituciones europeas Jorge Pizarro, senador chileno, copresidente de la Asamblea Euro-Latinoamericana (Eurolat).

"Hay que desarrollar todo un trabajo de reinversión, y no vemos manera de hacerlo que no sea con mucha cooperación internacional y mucha voluntad política”, afirmó Pizarro, avizorando un futuro bastante incierto y afirmando que para enfrentarlo se necesitará apoyo de los socios europeos.

918 millones de euros para América Latina y el Caribe

Cabe decir que en las instituciones de la UE -Comisión, Parlamento y Consejo- se tiene conciencia de la situación. En esa medida, la primera respuesta europea a la pandemia fue en abril y se llamó Team Europe. Este fondo, destinado a paliar los efectos de la pandemia en países socios, prevé en este año 918 millones de euros para América Latina y el Caribe. Los beneficiarios son, básicamente, organizaciones internacionales, como la Organización Panamericana de la Salud, la Cruz Roja y la Agencia Caribeña de Salud, entre otras.

No obstante, más allá de lo inmediato, se plantea con cuánto y en qué medida la cooperación de la UE estará presente en la región. La pregunta es más que pertinente, pues en Bruselas se negocia tanto el presupuesto general para el siguiente período (2020-2027), como el fondo especial de recuperación.

Ponderando el mediano plazo

En general, para los instrumentos de la acción exterior europea, se prevén hasta 2027 96.400 millones de euros. De ellos, el 21% va a las regiones prioritarias: los Balcanes y África. Un 6% de esa suma estará destinado para la cooperación (fondos que no tienen que ser devueltos) con América Latina y el Caribe. Por verse está aún cómo se desglosarán esos fondos concretamente en la región, explican fuentes de la Comisión Europea a DW. La prioridad la tendrán los países en riesgo.

Ese es el punto crucial en la cooperación con la región. Hasta hace muy poco, siguiendo los criterios internacionales, la mayoría de los países de América Latina eran considerados ya, por su PIB, como países de renta media. Los países de renta media no requieren de fondos, según las reglas, de la cooperación internacional.

Pero, “las estadísticas esconden las cosas, y no son capaces de captar el fenómeno de la desigualdad en América Latina, a pesar de que las rentas de varios de sus economías más relevantes sean de nivel medio”, explicó a DW Javi López, copresidente europeo de Eurolat. Desde esa Asamblea se viene abogando, desde mucho antes del comienzo de la pandemia, por una mayor atención a Latinoamérica, y también por un tratamiento más profundo de su deuda soberana.

"Al estar tan castigado el comercio internacional, la dependencia de las commodities, de las remesas de los emigrantes y la alta informalidad de sus economías, ha hecho evidente la debilidad del modelo”, subraya López. Basándose en los cálculos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), en Bruselas se cuenta con que unos 30 millones de personas crucen el umbral hacia la pobreza.

Propuestas y pedidos

En esta situación, las propuestas y los pedidos de incluir a esta región en crisis en la cooperación europea (a pesar de su supuesta renta media) vienen de diversos ámbitos. "No son pozos y escuelas lo que tenemos en mente cuando hablamos de América Latina. Es una cooperación de carácter estructural en un mundo cambiante, en el cual Europa quiere reforzar sus aliados en el exterior”, continúa López.

Hay que recordar que la transición hacia energías renovables en México, las infraestructuras para acceso a sanidad y agua en Bolivia, y el comercio digital en Centroamérica han sido cofinanciados con fondos europeos, los cuales han apalancado préstamos de los diferentes bancos de desarrollo.

Esa es una de las propuestas de Bruselas: un incremento del fondo de garantías para poder conceder créditos a los países más afectados.

El peligro de más deuda

Pero ¿es una solución otorgar más créditos a países que no van a poder pagar? "El debate lo tenemos también en el interior de la UE. Efectivamente, aunque es importante que los países tengan acceso al crédito, las deudas se pagan cuando son digeribles. De lo contrario, más crédito significa más gasolina al fuego”, apunta López.

¿Una asistencia al desarrollo verdaderamente sustentable no pasaría más bien por una reestructuración de las deudas latinoamericanas? Las instituciones financieras se preparan y aún se encuentran madurando nuevos planes de acción para la región en la era post COVID-19.

"Con la pandemia, la reestructuración de algunas deudas y algunas quitas, como, por ejemplo, de la deuda argentina,son prioritarias. El problema es que, aunque Europa participa en esto con una disposición constructiva, en los ámbitos en los que se debería trata el tema -el G-7 y el G-20- se detecta una clamorosa falta de liderazgo global. Están muy debilitados”, lamenta López.

¿Habrá, entonces, margen de adaptar la cooperación a las nuevas emergencias? "El hecho de que la pandemia esté afectando gravemente a la región hará que se le preste mayor atención. Ya se hizo el Fondo de Donantes para los venezolanos y probablemente se introducirán cambios en las prioridades regionales de la UE”, explica, por otro lado, a DW Anna, Ayuso, investigadora senior del think tank europeo CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs). "El tema de financiar la reactivación económica y el papel de los organismos internacionales será central”, pronostica Ayuso.

(cp)

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