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Los viajes al extranjero y la diplomacia no son cosas que suelen interesar al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. No obstante, este martes se dirigirá al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en Nueva York. México asume la presidencia de ese organismo durante un mes. Por lo general, se trata de un acto protocolario que los diplomáticos llevan a cabo sin presencia de los medios de comunicación. López Obrador, sin embargo, quiere aprovechar la oportunidad en ese escenario internacional. Según los analistas, se trata de un cálculo político interno, pero también de un compromiso con el multilateralismo.

Foro y temas son objeto de críticas

Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el presidente quiere pronunciar un discurso sobre la lucha contra la corrupción y la pobreza, los dos temas que considera los males fundamentales de la humanidad. "Me parece un despropósito que use este foro con ese fin. El Consejo de Seguridad de la ONU no es el foro para analizar esos temas", critica Agustín Gutiérrez Canet, exembajador de México en Irlanda, Finlandia y Rumania, entro otros países, y columnista del grupo mediático Milenio, en entrevista con DW. El Consejo de Seguridad de la ONU decide sobre las operaciones militares extranjeras y las cuestiones de seguridad. "La corrupción y la pobreza habrían sido mucho más apropiadas en la cumbre del G20 del otro día", dijo Gutiérrez Canet. López Obrador no participó en ella ni siquiera a través de videomensaje. En esa cumbre, el presidente de México se habría podido reunir con otros jefes de Estado. En Nueva York, en cambio, solo lo esperan los embajadores acreditados ante la ONU.

Gutiérrez Canet, tío de la Primera Dama Beatriz Gutiérrez Müller, parte, por lo tanto, de que la cálida acogida y los amables aplausos, habituales en los foros de la ONU, son un mero espectáculo para el público mexicano. López Obrador quiere demostrar que sus ideas son bien recibidas en los foros internacionales, estima el exembajador. Gabriela Cuevas, experta en política exterior y diputada del partido gobernante Morena, es menos categórica: "López Obrador va con su propia agenda a Nueva York", admitió. "Pero sabe combinar la política interior con la exterior".

Poco éxito de AMLO contra la violencia y la corrupción

Un poco de aplauso no le vendría mal al mandatario mexicano. En su país se lo critica porque, después de tres años, su gobierno ha tenido poco éxito en la lucha contra la corrupción, así como con garantizar el Estado de Derecho y la seguridad. Según el instituto mexicano de estadísticas INEGI, la tasa de homicidios alcanza un récord de 29 por cada 100.000 habitantes en el país.

En el Índice de Estado de Derecho 2021 del World Justice Project, México descendió 18 puestos, hasta el 113 de 139, mientras que hubo una ligera mejora en el Índice de Corrupción de Transparencia Internacional, pasando del 130 al 124, de 180, comparable a Bolivia o Pakistán. "México ha avanzado poco en materia de transparencia y lucha contra la impunidad, y no tiene autoridad moral ni política para darle lecciones al mundo", considera Gutiérrez Canet.

Compromiso con el multilateralismo

Según Cuevas, esta visita es también una apuesta por el multilateralismo. "La ONU es un actor importante para López Obrador", dice. Esto no es nuevo: como contrapeso a la influencia de Estados Unidos -con quien México está vinculado por un tratado de libre comercio y que es socio en casi el 90 por ciento de su comercio exterior- el país latinoamericano busca tradicionalmente la cercanía de los organismos internacionales. Al principio había un ambiente idílico entre López Obrador y la ONU, pero este se ha enturbiado un poco. En 2019, el presidente encargó a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) la licitación para la compra de medicamentos en el sector de la sanidad pública, a fin de luchar contra la corrupción rampante en el mismo.

Los resultados fueron mixtos. El Ministerio de Sanidad tuvo que intervenir y agilizar la entrega de 950 medicamentos y suministros ante la evidente escasez y el fracaso de las licitaciones. "Los contratos de UNOPS son aún menos transparentes que la anterior práctica de compra a través de la plataforma digital Compranet", revela el Instituto para la Competitividad (IMCO) en un estudio. Por tanto, la afirmación de que se ha ahorrado dinero no es verificable.

El comercio de armas, prioridad de los diplomáticos

"Hay una cierta brecha entre las expectativas y la realidad”, admite Cuevas. "El presidente es muy dinámico, y el multilateralismo lleva tiempo". El malentendido también puede tener que ver con el hecho de que, según Gutiérrez Canet, ahora solo hay pocos expertos en la cúpula de la diplomacia mexicana: "Al canciller Marcelo Ebrard sólo le interesa su candidatura presidencial, y el embajador ante la ONU es psiquiatra", critica.

Sin embargo, en el nivel inferior se está avanzando mucho. El segundo nivel de diplomáticos está trabajando actualmente con otros países en el control estricto del comercio internacional de armas, especialmente de las armas ligeras, que alimentan la guerra del narcotráfico en México. "Tenemos algunas propuestas y el interés de que se respeten las decisiones tomadas por el Consejo de Seguridad en este tema", dijo Enrique Ochoa, coordinador político de la misión de México ante la ONU. El tema incluso llamó brevemente la atención del ministro de Asuntos Exteriores el otro día, quien anunció que México demandaría a los fabricantes de armas con sede en Estados Unidos.

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