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La famosa máquina de codificación de mensajes fue sacada del mar el mes pasado por buzos que llevaban a cabo una asignación del grupo medioambiental WWF. El equipo estaba buscando redes de pesca abandonadas en la bahía de Gelting, en el norte de Alemania. "Un colega nadó hasta la superficie y dijo: 'hay una red allí con una vieja máquina de escribir'", contó el buzo Florian Huber a la agencia de noticias DPA.

El equipo rápidamente se dio cuenta de que habían encontrado un artefacto histórico y alertó a las autoridades. Durante la guerra, las fuerzas aliadas trabajaron sin descanso para descifrar los códigos producidos por la Enigma, que se cambiaban todos los días, para obtener detalles vitales sobre los movimientos de las tropas alemanas.

Ulf Ickerodt, jefe de la oficina arqueológica estatal de Schleswig Holstein, en Alemania, indicó que la máquina será restaurada por expertos en el museo de arqueología del estado. Ickerodt también manifestó que tales hallazgos eran valiosos porque ese período histórico "amenazaba cada vez más con desaparecer de la vista" a medida que pasa el tiempo.

Restauración podría demorar alrededor de un año

Se espera que la restauración, que incluirá un completo proceso de desalinización después de que la máquina pasara tanto tiempo en el fondo del mar Báltico, tardará aproximadamente un año. Después, la Enigma se exhibirá en el museo.

Se cree que la máquina fue arrojada por la borda desde un buque de guerra alemán en los últimos días de la guerra. Los expertos estiman que es poco probable que la Enigma de tres rotores provenga de un submarino, porque los submarinos nazis usaban dispositivos más complejos, de cuatro rotores.

El matemático británico Alan Turing, considerado el padre de la informática moderna, dirigió un equipo en el centro de descifrado de códigos Bletchley Park, en Reino Unido, que descifró el sistema de codificación en 1941.

El avance ayudó a los aliados a descifrar mensajes de radio cruciales sobre las operaciones militares alemanas. Los historiadores estiman que esto acortó la guerra en unos dos años. Solo la arrogancia permitió que se descifrara el código nazi: la insistencia en firmar algunos mensajes con "HH" (heil Hitler) finalmente proporcionó el punto débil que los descifradores de códigos pudieron explotar.

La historia de Turing y su equipo fue consagrada en una película de 2014 llamada "El código Enigma" (The Imitation Game), protagonizada por el actor británico Benedict Cumberbatch, nominado al Oscar por su actuación.

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