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El coronavirus ya dejó más de 200.000 muertos en Brasil y se halla en pleno recrudecimiento, sin una fecha definida para el inicio de la vacunación y con un gobierno cuestionado por su política errática frente a la pandemia.

El ministerio de Salud notificó ayer 1.524 decesos en las últimas 24 horas, el segundo mayor número desde la llegada de la pandemia, con lo cual el balance se elevó a 200.498 muertes, superado solamente por Estados Unidos.

En las últimas 24 horas se registraron igualmente 87.843 contagios, un récord absoluto desde los primeros casos señalados en febrero.

El promedio de muertes en los últimos siete días es de 793 diarios, una cifra que confirma el repunte de la enfermedad, dado que había caído a 324 al día en noviembre después de permanecer casi sistemáticamente por encima de mil entre inicios de junio y mediados de agosto.

Sistema de salud bajo presión

La rápida propagación del virus volvió a poner bajo presión al sistema de salud y los expertos prevén que la situación empeore a consecuencia de las aglomeraciones masivas que se produjeron durante las fiestas de fin de año.

Los hospitales de grandes ciudades como Sao Paulo, Rio de Janeiro y Belo Horizonte reportaron recientemente tasas de ocupación superiores al 90%.

La amazónica Manaos, una de las ciudades más golpeadas durante los primeros meses de la pandemia, revive imágenes de hospitales llenos y de camiones frigoríficos habilitados para conservar los cuerpos en espera de inhumación.

Bolsonaro: "la vida continúa"

Las advertencias de los especialistas toparon constantemente con el presidente Jair Bolsonaro.

El mandatario de ultraderecha se opuso a las medidas de cuarentena en nombre de la salvaguarda de la economía, participó en actos con sus partidarios, despreció el uso de máscaras, criticó la "histeria" en torno al virus y alentó el recelo frente a las vacunas. También contrajo el covid-19 hace unos meses.

"Lamento, hoy estamos llegando a las 200.000 muertes", pero "la vida continúa, lo lamentamos profundamente", afirmó Bolsonaro en su transmisión semanal por Facebook, reiterando sus críticas al confinamiento social.

"No sirve de nada continuar (...) esa vieja historia de quédese en casa que después nos ocupamos de la economía. Eso no va a funcionar", afirmó. "No nos podemos trasnformar en un país de pobres, de desempleados", agregó.


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