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La Iglesia católica de Nicaragua acopió el domingo (22.11.2020) ayuda para damnificados de los huracanes Iota y Eta, la que fue entregada "en secreto” por los donantes, por recomendación del cardenal Leopoldo Brenes, y por prudencia, aparentemente para evitar represalias por parte de la Policía.

Los fieles católicos acudieron a sus parroquias en medio de la pandemia de Covid-19 para brindar su ayuda a los necesitados, luego de un llamado para apoyar, emitido por el cardenal Leopoldo Brenes.

En su homilía dominical, emitida por medios católicos desde su casa en Managua, Brenes pidió a los creyentes "una generosidad sin propaganda, humilde y sencilla, sin buscar reconocimiento alguno”.

Y así lo hicieron los fieles, quienes acudieron a algunas de las parroquias cuidándose de pasar desapercibidos con la ayuda. El caso más notorio fue el de la Catedral Metropolitana de Managua, donde los donantes ingresaban en sus vehículos directamente hasta un punto sin acceso a los medios de comunicación, para entregar sus aportes a los afectados por los ciclones, que azotaron la región norcaribe del país el 3 y el 15 de noviembre.

Brenes afirmó que ya desde el pasado jueves los fieles habían empezado a llevar su ayuda a las parroquias, "en anonimato y sencillez”.

El sigilo con que los creyentes canalizaron las donaciones también estuvo relacionado con múltiples denuncias previas, sobre supuestas amenazas de la Policía de Nicaragua hacia quienes colectan ayuda para los damnificados, según dijo a la agencia EFE un donante de las afueras de Managua, que prefirió no ser identificado.

La esposa del presidente Daniel Ortega y vicepresidenta Rosario Murillo informó que 160.597 personas necesitaron refugio en albergues tras el impacto devastador de Iota, que ha dejado al menos 21 muertos, de acuerdo con los datos del gobierno, aunque reportes no oficiales aseguran que las víctimas fatales suman 28.

Brenes, que había informado de dos cuentas de ahorro para apoyar a los sobrevivientes, afirmó que la ayuda acopiada este domingo será entregada al administrador apostólico de la Diócesis de Siuna, Pablo Schmitz, que atiende la zona azotada por Iota y Eta, la más pobre y aislada de Nicaragua.

gs (efe, La Prensa)

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