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La actual escalada de violencia comenzó en Jerusalén Este, donde residentes palestinos se vieron amenazados con el desalojo del distrito en el que vivían, Seij Yarrah, en favor de los colonos judíos. Luego, la organización terrorista islamista Hamás comenzó a disparar misiles contra Israel desde Gaza; las fuerzas aérea israelíes, a su vez, bombardearon objetivos clave. Hubo numerosos enfrentamientos violentos entre palestinos y judíos israelíes en el corazón de Israel.

"Desde Ramallah parecía como si estuviera en una posición de observador", dice Steven Höfner, gerente de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), en el centro administrativo de Cisjordania.

El viernes hubo enfrentamientos, después de las oraciones, con protestas cada vez más violentas desde varios lugares, incluso en las cercanías de Ramallah, Hebrón, Nablus y Yenín. En el lado palestino se utilizaron artefactos incendiarios y hondas, mientras que las fuerzas de seguridad israelíes utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y munición. Al final del día, el Ministerio de Salud palestino informó que murieron diez manifestantes y alrededor de 150 resultaron heridos.

Fatah no tiene interés en la escalada de violencia

En Cisjordania, el liderazgo político juega un papel moderador. El partido Fatah, que forma parte de la Organización de Liberación de Palestina (OLP), trabaja con Israel en muchas áreas y también tiene una red internacional. Su líder, Mahmud Abbas, ha pospuesto repetidamente elecciones programadas, por lo que ha estado actuando sin legitimación democrática durante más de diez años. Sin embargo, este hombre de 85 años es el primer punto de contacto palestino para los diplomáticos: el sábado, por ejemplo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, telefoneó con su homólogo israelí, Benjamin Netanyahu, y con Abbas.

Abbas canceló las elecciones previstas para el 22 de mayo con poca antelación, oficialmente debido al conflicto en Jerusalén Este. Sin embargo, Fatah también se habría visto amenazado con la derrota: según las encuestas, Hamás tendría posibilidades de ganar las elecciones. Es el contramovimiento radical a la OLP, y controla la Franja de Gaza desde 2007.

En la contienda política, la escalada de la situación de seguridad en Cisjordania desde el fin de semana daña a Fatah: "Desde que se intensificó el conflicto, sobre todo en la Franja de Gaza, ha habido un apoyo cada vez mayor hacia Hamás, sobre todo de solidaridad con Hamás, para que reaccione a las políticas israelíes y se defienda." Para Fatah, podría suponer "que la protesta no solo se dirija contra Israel, sino también contra su propio liderazgo", dice Steven Höfner. Por lo tanto, el liderazgo de Fatah tratará de contener las protestas y continuar con la cooperación de seguridad con Israel.

Poco crecimiento económico

Los habitantes de Cisjordania tienen un mejor nivel de vida que los de la Franja de Gaza. Pero incluso bajo el liderazgo de Fatah, ha habido poco progreso económico a lo largo de los años. La situación empeoró cuando, en 2018, la entonces administración estadounidense, bajo Donald Trump, recortó los fondos de ayuda a los territorios palestinos. Su sucesor, Biden, quiere reanudar los pagos. Además, la economía depende en gran medida de Israel.

Cisjordania está muy lejos de ser un verdadero autogobierno palestino: su autonomía se estableció en el segundo Tratado de Oslo de 1995, pero solo para una parte. El 61 por ciento fue declarado "Área C", en la que Israel tiene control total sobre los asuntos administrativos y de seguridad. Esto incluye no solo puntos de control, carreteras y asentamientos judíos, sino también casi todo el Valle del Jordán, que es geopolíticamente importante para Israel.

"Las posibilidades de que un palestino obtenga un permiso de construcción en el Área C, incluso en una propiedad privada, son escasas o nulas", escribe la ONG israelí B'Tselem en su sitio web. Al mismo tiempo, la afluencia de colonos judíos, a menudo ortodoxos y nacionalistas, ha aumentado drásticamente en los últimos años.

Sin conexión con la generación más joven

La generación de adultos jóvenes se siente muy frustrada al respecto. De ahí que uno de los grupos de protesta actuales, subraya Steven Höfnerson, sean "los jóvenes palestinos, que están muy decepcionados con el liderazgo político de Fatah, porque no se reconoce ninguna estrategia ni visión de cómo se puede lograr la independencia o una mejora en las condiciones de vida." 

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